Toledo

Cristóbal Colón, Isabel la Católica y el Cid Campeador, a lomos de un caballo —¿el Babieca del Cantar?—, aparecen al son de una música triunfal cruzando una gigantesca puerta coronada por un arco de herradura y otro ojival. En la mañana de niebla densa de Toledo, un grupo de periodistas con chalecos reflectantes y cascos de obra se apelotona con sus cámaras y móviles para inmortalizar la escena. No se ha roto la máquina del tiempo ni se ha fundido la historia de España en el presente: es la magia de Puy du Fou.

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En realidad, son los actores que dan vida a los célebres personajes en el parque de espectáculos históricos, que este miércoles ha presentado sus cuatro nuevos espectáculos diurnos y otros tres poblados de época. Tras las exitosas y espectaculares funciones de El sueño de Toledo, una suerte de película-musical-obra de teatro en directo que recorre quince siglos, estrenado en el verano de 2019, el proyecto de la empresa gala en suelo español despegará definitivamente el próximo 27 de marzo de 2021 con la apertura total del recinto, de treinta hectáreas.

Las propuestas son similares a lo que triunfa en el parque de Francia, nombrado en dos ocasiones como el mejor del mundo —y sin atracciones—, que se ubica en el departamento de la Vendée y sobre las ruinas del castillo renacentista que le da nombre. El paisaje, sin un bosque natural centenario y sus estanques, no es tan hermoso, pero todo recuerda, aunque sea en el esqueleto de la obra y adaptado a la principales figuras y acontecimientos de la historia de España, a ese concepto de entretenimiento único de Puy du Fou: una aventura en el tiempo emocionante, inmersiva y para disfrutar en familia.

"Decidimos venir aquí porque estamos enamorados de España, su historia y su cultura", ha explicado Nicolas de Villiers, presidente de Puy du Fou. "Nuestra mayor ilusión es que los españoles sientan esto como suyo, no como un orgullo de bandera, sino sintiéndose enriquecidos por lo bien que lo han pasado y su cultura común", ha añadido Erwan de la Villéon, el consejero delegado. La empresa francesa ha hecho una inversión de 183 millones de euros para construir su parque en Toledo y espera dedicar sesenta más hasta 2028 para elaborar nuevos espectáculos y espacios. Si la pandemia lo permite, el año que viene cuentan con recibir ya un millón de visitantes. 

Los espectáculos

Uno de los principales atractivos será el espectáculo dedicado a la figura de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que encaja a la perfección en esa preferencia de Puy du Fou por escoger episodios que combinan la historia y las leyendas. El último cantar reunirá a los espectadores en un auditorio animado y giratorio, con forma de castillo medieval en su exterior, donde empiezan a asomar los siete escenarios distintos en los que más de un centenar de actores contará las peripecias del caballero castellano como nunca se ha hecho. "Hemos querido poner toda la carga dramática en lo que significa destinar la vida a un solo valor: el honor", ha destacado De la Villéon. 

Interior del espacio donde se representará el espectáculo 'El último cantar'. Efe

En A pluma y espada, representado en una reconstrucción de un corral de comedias donde 1.800 espectadores contemplarán las coreografías de los caballos y los efectos característicos de las funciones de Puy du Fou, se abordarán las aventuras de Lope de Vega. No solo en un ámbito teatral, donde fue el máximo exponente del Siglo de Oro, sino en su condición de gallardo espadachín que le llevará a verse envuelto en la empresa de la Gran Armada de Felipe II.

Como en Francia, el parque español también tendrá un espectáculo de cetrería, ambientado históricamente en el año 939, justo después de la batalla de Simancas, y con el califa Abderramán III y los reyes cristianos como protagonistas. Más de 200 aves entre águilas, búhos o halcones, que están siendo entrenadas en el país vecino, donde se crían a especies en peligro de extinción, sobrevolarán un escenario adaptado a sus curvas aéreas.

Figuración animada del espectáculo 'A pluma y espada'. Puy du Fou

El último espectáculo, por el momento, será el más inmersivo. Allende la mar océana traslada al público al interior —literalmente de la nao Santa María en su viaje hacia el oeste, lo que se creían las Indias. Como ocurre en el parque galo con la historia del naufragio de La Boussole o la trinchera de la I Guerra Mundial, donde uno siente como si las bombas estuviesen cayendo de verdad en ese momento, la aventura del descubrimiento de América trasmitirá las emociones de los marinos, las penurias que sufrieron y el alivio al atisbar tierra firme gracias a los juegos y efectos escénicos agua, cambios de temperatura, movimientos y a las interpretaciones de los actores.

Todo el recinto está cortejado por cuatro poblados históricos en los que se encuentran más de 20 puntos de restauración, varios talleres de artesanía y boutiques con productos locales. Al Arrabal, ya conocido para los visitantes del espectáculo nocturno de El Sueño de Toledo, que aumentará su aforo de 4.000 a 5.000 butacas por función, se suman la Puebla Real, ambientado históricamente en la Castilla de los siglos XIII y XIV; el Askar Andalusí, un campamento califal para descubrir la gastronomía omeya; y la Venta de Isidro, situada en un lugar de frontera.

Los directivos de Puy du Fou, en el escenario donde se realizará las funciones de cetrería. Efe

"Quedan cuatro meses para inaugurar un mundo de ensueño", ha prometido Erwan de la Villéon. Un parque que en esta primera fase proyecta sus espectáculos al mundo medieval y al salto a la Edad Moderna, pero que tiene en la historia de España inifindad de episodios y personajes para recrear. ¿Veremos a un Viriato, una Agustina de Aragón o a los invencibles Tercios? Primero habrá que disfrutar del Cid, Colón y compañía, que ya se muestran ilusionados a pesar de la niebla a los pies de la gran muralla de Puy du Fou.