Evidenciada su claudicación ante Augusto, solo dos salidas posibles tenía Cleopatra a su alcance: la primera, acceder a su traslado a Roma y ser mostrada como una suerte de trofeo, una exhibición humillante en un paseo triunfal que celebraría al futuro prínceps como conquistador de Egipto; la segunda, más definitiva todavía, era la muerte. Después de que las tropas romanas tomasen la ciudad de Alejandría en el año 30 a.C., la reina y amante de Marco Antonio se había recluido en su palacio, donde fue sometida a una estrecha vigilancia.

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Si bien Augusto —en aquel entonces todavía conocido como Octaviano— le había asegurado que la mantendría con vida, Cleopatra temía ser exhibida como un triunfo en Roma. Por eso cuando sus sospechas comenzaron a tornarse en mucho más que un mero supuesto, la reina del Antiguo Egipto optó por el suicidio. Aquel suceso se registró en agosto del año 30 a.C., el día 12, pero las distintas versiones de las fuentes clásicas —y algunos estudios más recientes— difieren en cuanto al proceder.

Los soldados de Augusto, a quien había enviado una carta sellada en la que probablemente le narrase su decisión, hallaron el cuerpo de Cleopatra con dos ligeras punzadas en un brazo o en el pecho. Estas heridas, desde el principio, fueron interpretadas como la mordedura de un áspid, una culebra venenosa propia de Egipto. "Dícese que el áspid fue introducido en aquellos higos [una cesta] y tapado por encima con las hojas, porque así lo había mandado Cleopatra, para que sin que ella lo pensase le picase aquel reptil", dice Plutarco en su obra Vidas paralelas, una de las fuentes antiguas.

El historiador griego también recoge otra posible versión de la picadura, que habría sido provocada por la propia Cleopatra al irritar a la serpiente con un alfiler de oro. Sin embargo, en aquella estancia, donde la reina estaba encerrada y acompañada de dos de sus sirvientas, jamás se encontraron signos del reptil. La historia y el arte siempre han representado a la también amante de Julio César siendo picada por el áspid.

"Pero nadie sabe la verdad de lo que pasó", escribe al mismo tiempo Plutarco, quien da cabida a la historias que aseguran que Cleopatra optó por envenenarse, y no precisamente con una mordedura de una cobra. Esta fuente sugiere que la reina egipcia usó un instrumento, como una suerte de púa o navaja, para introducir el veneno en su cuerpo. Por otro lado, el romano Dion Casio habla de que Cleopatra se valió de una aguja para inyectarse la toxina y Estrabón menciona que habría tomado alguna pócima mortal.

¿Brebaje venenoso?

Cleopatra murió a los 39 años, ya conocedora del destino de su amante Marco Antonio —con quien deseaba ser enterrada—: también el suicidio. Los sueños de ambos se habían derrumbado en apenas un año, cuando su flota fue derrotada en septiembre de 31 a.C. en Accio por la perspicacia militar de Marco Agripa, mano derecha de Augusto. Este último, a la postre, acabaría asesinando a Cesarión, hijo de la pareja.

Pero para algunos expertos, ese suicidio inducido por la picadura de un áspid no es más que un mito, un final ficticio para redondear la bonita leyenda de la mujer hermosa que impresionaba a todo aquel a su alrededor. Es decir, Cleopatra se murió como consecuencia de ingerir una pócima o brebaje venenoso. O al menos eso es lo que defiende el historiador alemán Christoph Schaefer.

Según su versión, y citando a Dion Casio, que escribía dos siglos después de los hechos en cuestión, el fallecimiento de la reina egipcia fue "sin dolor", por lo que no es posible que la causa de la muerte fuese la picadura de un áspid, cuyos efectos son prolongados y dolorosos. Deduce, tras consultar a expertos en toxicología y en venenos de serpientes, que Cleopatra no habría recurrido a esta herramienta natural para quitarse la vida porque la mordedura de esta cobra no siempre resulta fatal.

En cambio, siempre según el estudio del experto alemán, hay constancia de la existencia de antiguos papiros que mencionan que los egipcios tenían conocimientos sobre los venenos —e incluso que Cleopatra llegaría a haber probado uno en una ocasión—. También sospechoso resulta el hecho de que, como mencionan todas las fuentes clásicas, la reina murió al mismo tiempo que sus dos acompañantes, por lo que es probable que hubiesen tomado a la vez la bebida venenosa, formada por opio, acónito y cicuta.

Cómo murió Cleopatra, mujer inteligente, instruida en diversas materias y polítglota, cuál fue la verdadera forma de suicidarse, es una de esas preguntas sobre las que la historia nunca podrá ofrecer una respuesta contundente y unánime. Quizás si algún día encuentran su tumba, este misterio pueda ser resuelto...