A la derecha están los reyes españoles, los adalides de la cruzada católica contra los musulmanes, acompañados de su corte. Fernando de Aragón, todo de rojo, e Isabel de Castilla, con la corona y el cetro, protagonizan la escena y desprenden un aura de victoria, de reconquista. A la izquierda de la composición, Boabdil, el monarca nazarí, vestido con ropas negras y escoltado por soldados cabizbajos, conduce su caballo hacia el rey castellano, inclinándose ligeramente para entregarle las llaves de Granada, el último bastión del emirato.

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La escena se produjo el 2 de enero de 1492 y es el símbolo de la victoria de las tropas de los Reyes Católicos sobre los ejércitos musulmanes que resistían en la ciudad andaluza. Fue el triunfo que certificó la Reconquista y el lienzo, conservado en el Palacio del Senado, lo pintó Francisco Pradilla y Ortiz en 1882 por encargo del marqués de Barzanallana, "como representación de la unidad española; punto de partida para los grandes hechos realizados por nuestros abuelos bajo aquellos gloriosos soberanos".

Es este el hecho histórico que Vox ha abanderado durante los últimos meses, el hito en la historia de España que metafóricamente quieren repetir ahora, en el siglo XXI, tal y como se desprende de las declaraciones de sus dirigentes y algunos vídeos compartidos en las redes sociales: "La Reconquista comenzará en tierras andaluzas", prometen. 

Este martes, la formación de Santiago Abascal sorprendía publicando un documento con una serie de exigencias "inaceptables", según el PP, para investir al presidente de Andalucía —al día siguiente cedieron asegurando que respaldarán a Moreno Bonilla, el candidato popular—. Entre las más polémicas se encontraba la de pasar del 28 de febrero al 2 de enero la celebración del Día de Andalucía "en conmemoración de la culminación de la Reconquista". ¿Qué fue lo que sucedió en aquella jornada? ¿Cómo se culminó la victoria sobre los musulmanes?

El sitio de Granada

Al-Ándalus había quedado reducida al reino nazarí de Granada, pero los musulmanes no estaban dispuestos a rendirse. A finales de 1481, un grupo de nazaríes se rebeló y tomó la fortaleza de Zahara, entre otros bastiones cristianos, esclavizando a sus defensores. La revuelta no fue más que el acicate para que los Reyes Católicos, apoyados por el papa Sixto VI, iniciase una cruzada contra los musulmanes, la última embestidas de la Reconquista, iniciada en Covadonga el siglo VIII.

Contando con la ayuda de soldados procedentes de diversos países católicos, los ejércitos dirigidos por Fernando de Aragón e Isabel de Castilla fueron apoderándose de territorios como Alhama, Lucena, Ronda, Málaga —un puerto imprescindible para el abastecimiento tanto a nivel militar como de suministros para los musulmanes— o Baza.

Para cuando llegaron a las puertas de Granada, en el reino nazarí ya gobernaba Boabdil, el rey chico, que había destronado en 1482 a su padre, Muley Hacén. Boabdil, proclamado emir en 1485, mantuvo contactos secretos con los Reyes Católicos, a quienes prometió rendir la ciudad cuando estuviera sentado en el trono. Sin embargo, la vida del sultán corría peligro si entregaba Granada, que se había llenado de nazaríes que estaban dispuestos a morir matando, sin combatir.

La guerra, por lo tanto, parecía abocada a resolverse por el arte de las armas. En el verano de 1491, los monarcas castellanos ordenaron construir frente a la ciudad el campamento de Santa Fe y agudizar el sitio con escaramuzas constante contra los poblados circundantes que todavía prestaban víveres a los encerrados en Granada. Sin ningún tipo de asistencia material desde el exterior, el hambre comenzaría pronto a propagarse entre los resistentes.

Cercados por esta coyuntura y ante el temor de un asedio militar de un ejército que les superaba ampliamente en número, los musulmanes se vieron obligados a rendirse. El 25 de noviembre los Reyes Católicos y Boabdil y firmaron el pacto que rendía la ciudad, escenificada en una ceremonia llevada a cabo el 2 de enero de 1492. Granada y la Península en su conjunto volvían a quedar bajo dominio de los cristianos. 

La leyenda del 'Suspiro del Moro'

Las capitulaciones de los Reyes Católicas fueron benévolas con los derrotados: a los musulmanes se les permitía la libertad de culto y el poder seguir hablando su lengua, así como el respeto por su vida y sus posesiones —no como a los judíos, que fueron expulsados—. A Boabdil se le concedió un exilio en la Península, en las Alpujarras, pero 18 meses más tarde cruzaría el Estrecho para asentarse en la localidad de Fez, donde moriría en 1533.

Sobre su marcha de Granada se creó la leyenda conocida como el 'Suspiro del Moro'. Aixa, la madre de Boabdil, observando a su hijo contemplando la ciudad perdida desde el alto de una colina, derramando lágrimas, le habría dicho la famosa frase de: "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre".

Ese supuesto reproche no aparece en las crónica árabes, aunque sí en lo escrito por algunos cronistas cristianos que glosan la caída de la Granada nazarí. Entre los investigadores actuales todavía sigue generando debate este supuesto hecho: algunos le otorgan verosimilitud mientras que otros lo califican como un bulo. Una leyenda acorde al hito histórico.