Había costado mucho. Años de pedagogía, de éxitos, e incluso de silencio, pero al final el cine español había conseguido extinguir casi del todo los prejuicios contra ellos. Unos estigmas que habían sido avivados por el Partido Popular desde aquella gala del No a la guerra.

Hasta entonces, la relación de la derecha con el cine español había sido más que buena, con José María Aznar invitando a artistas a la Moncloa y siendo uno de los que defendió que el instituto de la Cinematografía tenía que recibir al menos 100 millones de euros al año para asegurar su solvencia.

Aquella ceremonia, con todos clamando lo mismo que se decía en las calles, sentó como un tiro en el PP, que comenzó una campaña de desprestigio que duro décadas, hasta que pudo vengarse con aquel IVA cultural (el cine fue al último sector al que se le bajó) y unos recortes que hicieron que la industria viera mermado su músculo y obligada a cerrar productoras.

Mariano Barroso con los políticos en la Alfombra Roja. EFE

Sin embargo, el éxito de filmes populares como Ocho apellidos vascos, Lo imposible y otros títulos, habían cambiado los prejuicios ideológicos que se habían creado. El cine español gustaba, y la prueba es que por quinto año consecutivo se superaban los 100 millones de euros este 2018.

La llegada como un elefante en una cacharrería de Vox también ha afectado a la calma que se había logrado entre la industria y los políticos y han recuperado aquellos ataques ya olvidados. La excusa, su ausencia en la gala de los Goya, algo que tiene una explicación tan fácil como que el partido no tiene representación en el congreso de los diputados. Estas son todas las falacias que ha lanzado el partido de Abascal en las últimas semanas.

Las subvenciones son ideológicas

Según Vox las ayudas al cine “son ideológicas” y se usan para transmitir una imagen negativa de España, algo que no es cierto y que precisamente se consiguió gracias al cambio en la Ley del Cine que aprobó, precisamente el PP y entró en vigor en 2016.

Las ayudas al cine español se conceden por criterios objetivos basados en la solvencia económica o los éxitos anteriores de la productora. La temática de la película o su cásting no puntúan

Aquella reforma terminaba con las llamadas Ayudas a la Amortización, que habían provocado prácticas como la compra de entradas, ya que dependían del éxito en la taquilla. Se cambió por un sistema de puntos objetivos que valoraban la viabilidad económica del proyecto. En ese baremo se miden los éxitos en taquilla anteriores de la productora, el haber firmado ya un estreno en salas, o la solvencia de la empresa. No influye de ninguna forma el argumento del filme, sólo para adquirir un par de puntos extra si es una obra que defiende los valores humanos. El guion y su contenido no interviene para nada en la concesión de una ayuda.

La última subvención ideológica, precisamente, la dio Esperanza Aguirre, cuando siendo presidenta de la Comunidad de Madrid dio 15 millones de euros para que José Luis Garci rodara Sangre de Mayo -una película histórica delas que tanto reclama Abascal-. A ninguna película española se le da más de 1,4 millones de euros en ayudas, pero esta tuvo 15, de los que no recaudó ni uno en taquilla.

Sólo se dan a directores y actores afines

Esta frase la soltaba Iván Espinosa de los Monteros en Espejo Público demostrando que ignora cómo se conceden las ayudas en España. El único criterio que influye a los directores es que hayan dirigido antes éxitos de taquilla, obteniendo el máximo aquellos que tengan cuatro títulos con más de un millón de espectadores en taquilla, un resultado que sólo tienen: Emilio Martínez Lázaro, Juan Antonio Bayona, Santiago Seguro y Alejandro Amenábar. De nuevo en estos puntos no entra el tema de la película.

Lo de los actores es más grave, ya que ese criterio es inexistente. El casting de un filme no influye para nada en la entrega de las subvenciones al cine español. Por más que lo repitan, da igual que la película esté protagonizada por Javier Bardem, Toni Cantó o el propio Santiago Abascal.

Rodrigo Sorogoyen en el rodaje de Madre.

Cero subvenciones

El partido de extrema derecha aboga por suprimirlas subvenciones al cine español. Cree que sólo sirven para hacer filmes ideológicos (algo ya demostrado como falso) y que son una pérdida de dinero. Los últimos estudios que ofrecían las asociaciones de productores y la Academia de Cine aseguran que el cine español devuelve tres euros por cada uno que recibe.

Lo cierto es que en todos estos años nuestra industria ha devuelto con el IVA casi todo lo que recibía. De los 100 millones recaudados en taquilla el estado se quedaba 21, y para las ayudas de cada año Cultura sólo ha dado 30 millones. Y esa no es la única forma con la que el cine genera inversión, ya que a eso hay que sumar los rodajes internacionales, el dinero generado por todas las películas españolas rodadas, los empleos que genera, el dinero en IRPF y seguridad social de cada uno de ellos…

En 2018 se dedicó sólo 30 millones de euros para producir cine español. En este curso los partidos políticos se han repartido en subvenciones más de 120 millones

Según el último informe del Ministerio de Culturas hay 9.000 empresas que se dedican a la producción audiovisual en nuestro país que dan trabajo a 81.900 trabajadores, más allá de los contratos puntuales cuando una superproducción se rueda en nuestro país, o todo el dinero que genera en sectores como la hostelería por los gastos en hoteles, catering etc.

Más dinero a los partidos políticos que al cine

El cine español recibió como dinero para las ayudas generales del cine el año pasado 30 millones de euros. Cantidad congelada desde hace dos cursos y heredada del Partido Popular. Aunque finalmente se aumentó gracias a una partida extra hasta los 35,5 millones que se dieron en la resolución definitiva. En ella se vio que la ayuda general llegó a 36 proyectos. Es decir, que sólo 36 películas (con un presupuesto por encima de 1,3 millones) de todas las que se ruedan tienen subvención del estado.

Muchos usan un dato erróneo para atacar al cine español, y dicen que el dinero para el fondo a la cinematografía es de 70,76 millones de euros. Esa cifra corresponde al pago de dos cursos, el actual y las ayudas del anterior modelo, que se pagaban dos años después de acabar su recorrido en taquilla. Por tanto la mitad de esa cifra es de las antiguas ayudas de 2016.

En su lucha contra las subvenciones, Vox no se ha mostrado contrario a suprimir las que reciben los partidos políticos gracias a la ley electoral española. En 2019 el consejo de ministros aprobó que se dedicara el doble que en 2018 por las citas electorales venideras. En total 124,91 millones para aquellos que tienen representación en el congreso. El de Santiago Abascal de momento no recibe, pero en cuanto entre, recibirá su parte correspondiente. En un año normal, sin citas electorales, el dinero que reciben del estado es 61,61 millones.

Arantxa Echevarría en el rodaje de Carmen y Lola.

Las ayudas en Europa

Para hablar de la industria audiovisual también es necesario ver lo que hacen los países de la Unión Europea en cuanto al cine. Por supuesto hablar del modelo francés es imposible, ya que es la envidia de todos con 666,72 millones para el sector en 2016. Pero no hay que mirar tan arriba, sino a países con cinematografías de un tamaño similar al español como la alemana o la europea.

Alemania aprobaba en 2017 una reforma para aprobar un aumento del 55 en la cantidad que se dará al cine para producir películas. Un fondo que tras la reforma ha alcanzado los 150 millones de euros. Cinco veces más que lo que reciben aquí. El cine alemán devuelve entre 2 y 4 euros por cada uno que recibe del Gobierno y ese ha sido el argumento del ejecutivo.

También Italia daba un impulso a su industria cinematográfica hace un par de años, cuando creó un fondo de 400 millones de euros. Una cantidad que será la mínima que reciba la industria para promover todos los sectores: producción, distribución y exhibición cinematográfica. La nueva ley también obliga a las cadenas de televisión a emitir más cine. Para asegurarse habrá sanciones y multas para los que no lo cumplan. Es la reforma más grande para el cine italiano desde 1949.

En EEUU no subvencionan

Para defender que no haya subvenciones siempre se recurre al mismo tópico erróneo: en EEUU no dan dinero al cine. Eso es falso. En todos los estados tienen unas partidas que dedican a la industria audiovisual, sólo que lo hacen a través de la fórmula de los incentivos fiscales. Por ejemplo, California anunciaba el año pasado un fondo de 330 millones de dólares (algo más de 280 millones de euros). Ese dinero es casi diez veces más del dinero que sale de los Presupuestos Generales del Estado para producir películas españolas. Entre las afortunadas se encontraban la nueva obra de Quentin Tarantino, con 18 millones de dólares. O Destroyer, de Karyn Kusama con Nicole Kidman que se rodó el año pasado allí.

España cuenta con unos incentivos fiscales que desde las asociaciones de productores y desde partidos políticos como Ciudadanos consideran insuficientes. Lejos de los que tienen en otros países de Europa como el 36% de Francia, el 32% de Irlanda, el 30 de Holanda o el 25% de Hungría.