El artista puertorriqueño Bad Bunny ha dado positivo en Covid-19, razón por la que no ha podido participar en directo en los American Music Awards 2020, donde ha sido reconocido como "Artista Favorito Masculino - Latino" y "Álbum Favorito - Latino" por su disco "YHLQMDLG".

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Así lo informó este lunes la agencia de representación Lacoustyle en un comunicado en el que indica que por ello anoche su participación fue virtual desde su hogar en Los Ángeles (California), desde donde presentó la primera categoría Latina de los premios, "Artista Favorita Femenina - Latina". Lo cierto es que Bad Bunny consigue, con cada canción o cada pequeña performance, lo que conseguían los artistas implicados antaño: generar debate sin embarrarlo, sin volverlo tedioso. Lanzar ideas sin que dejen de ser sexys.

Es un reguetonero heterodoxo, digamos: en medio de un género comúnmente señalado como “machista”, le tira reyerta al mismísimo Don Omar por hacer un comentario homófobo, monta un pollo contra el imperativo de la depilación femenina o reconoce que “la sexualidad no le define”. “Al final del día, no sé si dentro de 20 años me gustará un hombre. Uno nunca sabe en la vida, pero por el momento soy heterosexual”, reconoce en alguna entrevista.

Escupe sobre los acosadores de la pista nocturna en Yo Perreo Sola -“que ningún baboso se le pegue”- o asume con infinita naturalidad la bisexualidad en La Difícil: “Tiene a to’ los nenes loco’ y a las nenas loca’, tós’ quieren besarle la boca”. Igual se pinta las uñas que se calza una camiseta que reza “mataron a Alexa, no a un hombre con falda”, como forma de denunciar el crimen de odio contra una mujer trans.

Incluye cuerpos no normativos en sus videoclips; se moja políticamente en los conflictos de su país, Puerto Rico. Se arranca siempre el último pelo de la lengua. Y siempre ha caído en gracia, mejor dicho, en gracia mundial, que no es nada fácil -yendo por delante, como indica el título de segundo álbum, de reciente lanzamiento, que él hace lo que le da la gana-.