“He tenido que parar el coche. Máxima difusión”, escribió el cómico Miguel Lago adjuntando la imagen de una indicación en la carretera que rezaba “Centro Parálisis Cerebral Infanta Elena”. Un chiste con más años que un bosque, una coña más vieja que el arroz, una antigua chanza que ahora resulta polémica en redes y que en pocas horas se ha vuelto viral. Ahí las dos corrientes: la de los que defienden el chiste amparándose tanto en “que hace gracia” como en la libertad de expresión del humorista y entre los ofendidos que sienten que el chiste transgrede los límites y que es una falta de respeto a las personas con parálisis cerebral. Lo de siempre.

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En un primer momento, Lago ha borrado el tuit advirtiendo lo siguiente: “Acabo de borrar los tuits, previa captura, claro. No me compensa darle a mis enemigos carnaza para su disfrute. Quizá esta medida sea peor, pero por lo menos así siguen insultándome en el vacío. No soy víctima de nada, sólo quiero una noche de domingo tranquila. Besos a todos”.

Pero de nada ha servido: le han seguido atacando y lo ha vuelto a colgar para demostrar que no trataba de esconderlo, sino de evitar darles un hilo a sus ‘haters’ para increparle.

“El problema es el endiosamiento por tener minutos de televisión de forma habitual y sentirse impune barbaridad tras barbaridad. Espero que jamás nadie de tu familia tenga una patología y la usen para reírse de ti. No sirve borrarlo, ya se está distribuyendo, mala suerte, Miguel”, ha dicho uno de los usuarios ofendidos.

Chistes de la Casa Real

Miguel ha compartido también el monólogo que hizo para La Resistencia de Broncano en febrero de 2018, donde hablaba precisamente de los límites del humor y comenzaba recordando que en los ochenta españoles no existían, y que se hacían chistes sobre “ETA, los GAL, Felipe González, la familia Real… es más, se hacían chistes de toda la familia real”.

“En aquellos momentos se hacían chistes de la madre del rey Juan Carlos I. ¿Os acordáis de la señora? Además se hacían chistes cojonudos. Que si la llamaban La Vespa, porque aparcaba de lado (…) Y mi favorito, que decía ¿quién es el delincuente más buscado de España? Quien le robó el violín a la madre del rey”, guiñaba, doblando el cuello e imitando a la mujer.

“No pasaba nada, toda España se reía. Es más, estoy seguro de que la propia familia Real se reía. Esos chistes les llegaban. No estaban los campesinos españoles ‘no, no contéis estas bromas, no llegue a oídos de Palacio’. No”, continuaba, genialmente. Allí pillaba repaso todo el mundo, Felipe, Elena y hasta Echenique.

Él se lo sigue tomando con deportividad y humor: “Me acaba de retuitear David Suárez justo cuando la cosa se calmaba, ahora que la grada ultra estaba entretenida en sus cosas de los negros y tal… joder. Ahora sí que se avecina el infierno”, ironizaba, ya que Suárez no sólo ha sido despedido por una polémica similar, sino que ha tenido que sentarse en el banquillo por un chiste sobre sexo oral, babas y una chica Down.