Woody Allen es uno de los directores más activos de la industria cinematográfica, ha sido capaz de ir a película por año desde 1981 -como mínimo-. Sin embargo la ola del “Me Too” y los escándalos que ha protagonizado en estos últimos tiempos por parte de su hija Dylan Farrow que lo acusaba de acoso, han provocado que el director de ‘Manhattan’ tenga problemas a la hora de conseguir financiación.

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Tras estos inconvenientes y después de 37 años de incesante trabajo, el cineasta ha decido tomarse un año sabático,"A Woody le encanta trabajar. Él nunca se toma vacaciones. Pero se tomará un tiempo libre este año hasta que pueda encontrar un patrocinador ", dijo una fuente. Page Six ha afirmado que la causa de que Allen no encuentre mecenas para sus películas es uno de los resultados del “Me Too”. Casualmente, Ronan Farrow, hijo del director es uno de los que encabezan el movimiento.

A pesar de que un juez nunca llegara a sentenciar a Allen por abusos sexuales, la imagen de este se ha visto salpicada y manchada, tanto es así que está considerado como “tóxico” en la industria cinematográfica. Actores ganadores de Oscar como Michael Caine han declarado que procurarán no volver a trabajar con el director.

A Rainy Day in New York’ es la segunda película que Woody Allen dirige para Amazon Studios tras el acuerdo en 2016 en el que llegaron ambas partes, en la que se firmaron un total de cinco, aunque la existencia del resto de largometrajes estén en duda debido a la posibilidad de que la productora zanje el contrato con el director incluso significando un fuerte pago.

Los actores Timothée Chalamet, Griffin Newman y Rebecca Hall, que han participado en esta ficción han estado donando sus sueldos a varias organizaciones centradas en las víctimas de abusos sexuales. Esta película sería la número 48 para el director y parece ser que la 49 tardará un poco más de lo normal en llegar.