Pasan las décadas de este siglo que ya madura y uno sigue sin comprender qué es esa retahíla que cruza cada tarde por la crónica política del telediario de turno. El prestigio que envolvía a los antiguos delincuentes, que se clasificaban con una simple numeración, se ha ido difuminando. Los 'Corleone' de barrio setentero ven ahora cómo sus legendarias historias han dado paso a estas nuevas formas de delincuencia, ocultas bajo términos de lo más variopinto. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado se devanan los sesos buscando la "palabra justa" (líbrenos Flaubert de adueñarnos de su expresión), ese término que nadie, ni el espía más avezado, descifre.

Las investigaciones son bautizadas con nombres inimaginables y el problema se acentúa cuando esa investigación pasa de la calle a los juzgados. Es entonces cuando aparece el televidente que dio comienzo a esta historia, que da buena cuenta de su cena mientras aporrea las teclas del mando a distancia como un poseso, añorando a los bandidos de patilla ancha que también han cruzado ya por el texto y que nada se parecían a estos de flequillo engominado. No hay quien se digne, entre alcachofa y jamón, a bucear en estos juicios modernos donde lo mismo te cruzas con un palabro germánico (Gürtel) que se te aparece un crustáceo (Nécora).

Rodrigo Rato y Miguel Blesa/ Archivo EFE

¿Qué oscuras mentes han perpetrado estos nombres? ¿Por qué hemos de mezclar términos teutones con gastronomía gallega? ¿Qué maquiavélico plan hay detrás de estas etiquetas? El telespectador, que ya no busca en el sentido común las respuestas, da rienda suelta a la imaginación para dar, nunca mejor dicho, con la tecla. Se adentra en mares léxicos de los que no saldrá. Utiliza armas morfológicas inimaginables. Y ahí siguen: los mismos delincuentes que coparon las pantallas abrazados a sus etiquetas. Quizás haya llegado la hora de organizar este 'sindiós'. Que al menos, como ocurría con los bandidos de antaño, sepamos quién perpetra el delito.

TRADUCCIONES GERMÁNICAS

Como inevitablemente la actualidad manda, el primer nombre con el que habrá de encontrarse el espectador es con el germánico 'Gürtel'. No es una época boyante para el gremio de los traductores, pero he aquí que sólo ellos serán capaces de descifrar este enigma. En este caso, 'gürtel' se traduce por 'cinturón' en lengua alemana, lo que asocia la etiqueta con el jefe de la trama de corrupción: Correa. Con este juego de palabras digno del Quevedo más barroco, los agentes se aseguraron la ignorancia de los implicados y, por ende, de los que ahora asistimos avergonzados al juicio.

Correa, durante el juicio. Efe

CRAZY IBIZA LOCOMÍA

Sólo alguien que fecha los primeros bosquejos de su memoria en la década de los noventa puede relacionar el caso 'Abanico' con el protagonista del mismo: uno de los integrantes del grupo Locomía. Esa generación, traumatizada por las imágenes de un videoclip que aunaba senos al aire y barcos a la deriva, reconoce perfectamente en los enormes abanicos que adornaban el estropicio el germen de la etiqueta. Como el que ahora escribe también se encuadra en dicha generación, permitan cinco minutos de descanso antes de continuar con el texto. La memoria no es tan frágil como debiera.

Sólo alguien que fecha los primeros bosquejos de su memoria en la década de los noventa puede relacionar el caso 'Abanico' con el protagonista del mismo: uno de los integrantes del grupo Locomía

DUDOSA HABILIDAD GEOGRÁFICA

Nadie puede enfrentarse al caso 'Yogui' sin dejar que su cabeza se pierda por el parque de Yellowstone junto al oso Bubu, guindando las cestas de comida repletas de emparedados de crema de cacahuete. ¿Nos hablas ya de corrupción, que es a lo que hemos venido? De acuerdo: la operación 'Yogui' desenmascaró una trama según la cual Jaime G. L. supuestamente recibió como incentivo un viaje de placer a Colorado. ¿Que qué tiene que ver esto con Yellowstone, los osos y los emparedados? Pues, sinceramente, nada más allá de la relación que algún policía vio entre las laderas de Aspen y un parque natural.

MORFOLOGÍA POLICIAL

Ríanse los lectores del juego morfológico del castellano. El maremágnum de prefijos, sufijos, lexemas y demás morfemas se queda en nada cuando uno descubre la secuencia que dio lugar al término 'Malaya' como identificador de la trama de corrupción urbanística que asoló la Costa del Sol tiempo ha. Resulta que algunas teorías apuntan a la fusión entre los nombres 'Málaga' y 'Marbella' como inicio de dicha secuencia. Otras teorías apuntan al paralelismo entre la lentitud con la que fue desentrañado el caso y el tedioso método de tortura homónimo.

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MÁS MORFOLOGÍA

Una operación encargada de ponerle el cepo a unos falsificadores de tarjetas de crédito poco puede aportar a un texto salvo desentrañar su críptico nombre: operación 'Pipas'. La composición de este término tiene que ver con una novedad: fue la primera operación efectuada a medias entre la Policía y la Guardia Civil. Esto originó la fusión de dos lexemas, pico y pasma, dando origen a las referidas "Pipas".

LATINISTAS RECONOCIDOS

Nadie de los aquí presentes sería capaz de encontrar una razón para que la lengua de Roma penetrase en éstas, nuestras comisarías. Sin embargo, algún reconocido latinista hubo de idear el sello con el que se reconoció más tarde a la trama 'Púnica'. El término fue escogido gracias al nombre científico del granado, punica granatum, y al apellido del cerebro de la trama, Francisco Granados. Todo un despliegue de lenguas muertas para ocultar la identidad del mismo perro con distinto collar (o distinto "gürtel", en alemán).

El término 'Púnica' fue escogido gracias al nombre científico del granado, punica granatum, y al apellido del cerebro de la trama, Francisco Granados

LA COSTA GALLEGA

La introducción de este texto se ha visto salpicada por la aparición de la operación 'Nécora', una de las encargadas de acabar con el narcotráfico en Galicia. Sin embargo, no sólo el nombre de este crustáceo y el horrible uso del verbo 'salpicar' harán referencia al mar gallego en este artículo. Otras operaciones destinadas al mismo fin aludían a esta temática: Vieira, Repesca, Mistral, Delfín... La morriña no cesa.

EL CAMPEÓN TIRA A DAR

A los profesores de Filología se les llena la boca argumentando que nunca se hablan lenguas sino dialectos, códigos personalizados con identidad propia. Pues bien, una de estas jergas es la encargada de ponerle nombre al caso 'Campeón', otro más radicado en Galicia y que involucró a funcionarios, diputados de la Xunta e incluso a ministros de gobiernos pasados. La palabra era utilizada hasta la saciedad por uno de los protagonistas durante las conversaciones telefónicas que destaparon la trama.

El exministro José Blanco fue investigado en la Operación Campeón. EFE

PERSECUCIONES LINGÜÍSTICAS

Parece que estoy viendo al encargado de etiquetar los casos con los dedos índice y corazón sobre la barbilla, el codo apostado en el muslo cual pensador de Rodin, imaginando qué nombre colocarle al último caso al que se enfrenta el Grupo de Estupefacientes. Lo ve claro al enterarse de que el coche del narcotraficante ha sido perseguido durante semanas. El caso sería conocido como 'Fittipaldi', en honor al célebre automovilista.

PERSONAJES RENACENTISTAS

Por desgracia, la operación 'Ninfa' poco tiene que ver con los bucólicos personajes que poblaban los sonetos de Garcilaso. Es el nombre que se le dio a una trama de prostitución desarrollada en Galicia, lo que ya deja claro por dónde van los tiros. Por si fuera poco, una de las protagonistas era conocida como 'la ninfómana', raíz que probablemente atrajo la atención de aquel que asoció ideas.

Por desgracia, la operación 'Ninfa' poco tiene que ver con los bucólicos personajes que poblaban los sonetos de Garcilaso. Es el nombre que se le dio a una trama de prostitución en Galicia

VIDEOJUEGOS DE MODA

Es de rigor utilizar también la rabiosa actualidad para cerrar el texto (como se utilizó para abrirlo). Es el caso 'Pokemon', quizás, el más significativo de todos los que por aquí han desfilado. El nombre se utilizó por la gran cantidad de implicados que fueron apareciendo por uno y otro lado, como pequeños monstruitos a los que habría que cazar. Resulta curioso que este último nombre responda al hecho de que la corrupción se expande por el territorio como Pikachu desbocado. Aunque a estas alturas, quizás, el espectador ya haya apagado la tele.