Bruselas

El limbo legal que ha permitido a Netflix despegar y lograr una importante cuota de mercado en la mayoría de países de la UE tiene los días contados. La Comisión Europea ha propuesto este miércoles imponer a la compañía estadounidense la obligación de reservar una cuota mínima del 20% de su catálogo a películas y series europeas, junto a las producciones norteamericanas que le han hecho popular como House of Cards. Una obligación que se aplicará también al resto de plataformas de vídeo bajo demanda, como la de Amazon.

El intervencionismo de Bruselas no ha gustado a Netflix. "Valoramos el objetivo de la Comisión para que la producción europea prospere. Sin embargo, las medidas propuestas no lograrán este objetivo", ha dicho la empresa en un comunicado.

Igualdad de trato

Bruselas quiere empezar someter a las empresas de internet a las mismas exigencias que a las cadenas de televisión convencionales. La directiva de servicios audiovisuales, que se revisó por última vez en 2010, obliga a las televisiones a reservar a obras europeas más del 50% de su programación, excluyendo el tiempo dedicado a informativos, deporte y publicidad. Sin embargo, esta medida de apoyo a la industria comunitaria no se aplica a las plataformas de vídeo bajo demanda. Cuando se elaboró la directiva eran todavía un servicio incipiente y no se esperaba que tuvieran tanto impacto.

La Comisión Europea propondrá este miércoles imponer a la compañía estadounidense la obligación de disponer de una cuota mínima del 20% de producciones europeas en su catálogo

Algunos países de la UE ya imponen cuotas a Netflix en sus legislaciones nacionales. El caso más destacado es el de Francia, cuya normativa prevé que las plataformas de vídeo consagren al menos el 60% de su catálogo a obras europeas y que les dediquen incluso un espacio destacado en su página de inicio. Otros estados miembros, como Reino Unido o Países Bajos, donde está la sede europea de Netflix, no contemplan ningún mecanismo para sostener la industria comunitaria.

Con su propuesta, la Comisión Europea quiere armonizar las medidas de los países miembros, fijando un cupo mínimo del 20%. Y evitar que Netflix se aproveche de las diferencias de legislación para instalarse únicamente en los países que no contemplan ninguna restricción y escapar del resto, según las fuentes consultadas.

Además de la cuestión de las cuotas, Bruselas propone otro cambio legal que tendrá un impacto directo en las cuentas de Netflix. Dará cobertura jurídica a los países miembros que quieran obligar a las plataformas de vídeo a dedicar parte de sus ingresos para financiar producciones audiovisuales europeas. Con esta reforma, aunque Netflix tenga su base europea en Holanda, España podría exigirle que contribuya en proporción a los ingresos generados en el mercado español.

El caso de España

Según la interpretación de Bruselas, la ley española de comunicación audiovisual de 2010 ya permite imponer a Netflix una cuota del 30%, por encima incluso del 20% previsto en la nueva directiva comunitaria. En concreto, la normativa establece que “los prestadores de un catálogo de programas deben reservar a obras europeas el 30% del catálogo”. “De esa reserva, la mitad lo será en alguna de las lenguas oficiales de España”, agrega. La Comisión cree que la definición de “prestadores de un catálogo de programas” incluye a plataformas como Netflix.

Juan Antonio Bayona en pleno rodaje. Universal

La ley española exige también ya ahora a los “prestadores de un catálogo de programas” contribuir con el 5% de sus ingresos del año anterior a la financiación anticipada de películas, series para televisión o documentales. Las televisiones privadas han presentado múltiples recursos contra esta obligación, pero tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal de Justicia de la UE la han avalado. Ahora Bruselas le dará una cobertura legal extra, también cuando la aplique a Netflix.

A Netflix no le gustan las cuotas

La empresa estadounidense ya ha empezado a dar pasos en la dirección que reclama Bruselas. Este mes ha estrenado Marseille, su primera serie original de producción europea, protagonizada por Gerard Depardieu y que ha sido masacrada por la crítica. También ha anunciado una nueva serie original en España, un drama ambientado en el Madrid de los años 20 cuyo estreno está previsto en 2017. De media, las producciones europeas suponen ya el 23% del catálogo de la compañía, aunque la proporción varía mucho de un país a otro.

Pese a estos esfuerzos, Netflix ha dejado claro que no le gustan las cuotas. En su respuesta a la consulta pública que lanzó Bruselas como paso previo a la reforma de la directiva, la compañía avisa de que “una cuota numérica rígida amenaza con sofocar el mercado de servicios audiovisuales bajo demanda”.

La obligación de llevar contenidos con el único objetivo de cumplir una cuota numérica puede provocar que los nuevos actores tengan problemas para lograr un modelo de negocios sostenible

“La obligación de llevar contenidos con el único objetivo de cumplir una cuota numérica puede provocar que los nuevos actores tengan problemas para lograr un modelo de negocios sostenible, causando distorsiones como que estos actores tengan que gastar recursos en contenidos por encima de su rentabilidad económica”, se queja la empresa estadounidense. Una política basada en cuotas provocará que las plataformas compren mucho contenido de baja calidad y barato y no inviertan en títulos europeos de primer nivel, avisa Netflix.

Para la compañía estadounidense, la política audiovisual de la UE debería centrarse en "incentivar la producción de contenido europeo" y no en la imposición de cuotas cuyo cumplimiento puede suponer problemas para las plataformas digitales y que además interfieren en su "enfoque personalizado" diseñado para atraer y retener a los subscriptores.