Kiko Hernández en un montaje de JALEOS.

Kiko Hernández en un montaje de JALEOS.

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La enfermedad de Kiko Hernández que podría llevarle a tener una prótesis en el futuro

El colaborador de 'Sálvame' desveló en una entrevista que padece artritis psoriásica y que tiene "miedo a que se le caiga una de sus hijas".

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En los últimos tres lustros la vida de Kiko Hernández (43 años) ha dado muchas vueltas y casi todas han sido aireadas a los cuatro vientos. Uno de sus episodios más felices lo vivió en 2017, cuando fue padre de dos niñas, Jimena y Abril, a través de una gestación subrogada en Estados Unidos.

Lo que iba a ser una presentación en sociedad a través de una entrevista en la revista Diez Minutos acabó siendo una verdadera confesión del colaborador de Sálvame. Kiko Hernández sufre un problema de salud que provoca una de sus mayores pesadillas: "Me da miedo que se me caiga una de mis hijas".

Pero, ¿cuál es la razón para este temor? En dicha entrevista, el madrileño desveló que padece artritis psoriásica, una enfermedad autoinmune que causa inflamación y dolor en unas determinadas articulaciones. Al margen de las molestias físicas, el principal problema que deriva este tipo de artritis es que va limitando de forma progresiva el movimiento de la zona afectada.

Tratamiento

En este sentido, Kiko Hernández aseguró que "no puedo mover bien la mano derecha, me dan pinchazos y tengo los dedos casi inmóviles", unos síntomas que acaban por dar sentido al temor que explicábamos en líneas precedentes.

Sobre esta enfermedad hay que destacar que, tal y como indica su nombre, afecta a la población que sufre psoriasis. Se estima que entre el 10 y el 30% de los pacientes que tienen este problema de la piel acaba desarrollando artritis psoriásica, aunque una buena parte de ellos, en torno al 63%, desconoce que sufre esta enfermedad tan peculiar.

Una de las caras más negativas de esta dolencia es que, actualmente, no tiene cura. Por ello, la acción de los médicos va encaminada a controlar la inflamación de la articulación afectada para así prevenir el dolor y la limitación que se produce en la movilidad. Esto se logra a través de la ingesta de medicamentos, inyecciones de esteroides y cirugía de reemplazo articular, es decir, la implantación de prótesis cuando la articulación está seriamente dañada.

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