Samantha Vallejo-Nágera.

Samantha Vallejo-Nágera. GTRES

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El restaurante donde para a comer Samantha Vallejo-Nágera en Madrid: un bar "de tapeo divertido y canalla" en Chueca

La chef, empresaria y exjurado de 'MasterChef' ensalza el picoteo informal como propuesta idónea para disfrutar de buenos platos en la capital.

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Lejos de los encorsetamientos y las sofisticadas propuestas de la alta cocina, la gastronomía madrileña atraviesa una época dorada gracias a la reinvención del picoteo tradicional.

La chef y empresaria Samantha Vallejo-Nágera (56 años) ha compartido en el podcast Poco se habla su devoción por los conceptos desenfadados, dinámicos y de barrio que están revolucionando el centro de la capital.

"Bueno, me gusta muchísimo La Caja de Cerillas. Que ahora han abierto uno que se llama La Caja de Huevos, también de los mismos, que es tapeo divertido, un poco... un poco canalla, divertido, así de... de Madrid", declara la experta culinaria sobre estos pequeños templos del tapeo informal surgidos en la órbita del dinámico barrio de Chueca.

La reinvención de la taberna

Tras el rotundo éxito de La Caja de Cerillas, un local diminuto de aire nostálgico enfocado al producto sencillo y bien ejecutado, sus creadores han ampliado la saga con La Caja de Huevos.

Este nuevo proyecto rescata el espíritu de las antiguas casas de comidas y tabernas castizas de la capital para reinterpretarlo bajo una estética moderna, desenfadada y fresca.

La propuesta triunfa entre la clientela más joven y los amantes del picoteo distendido gracias a una carta centrada en raciones para compartir, frituras crujientes, tortilla guisada y bocados tradicionales elevados con un toque granujil.

Un punto de encuentro donde el ritmo ágil de la barra y el ambiente desenfadado conectan con el latido urbano de Chueca.

Detrás de este fenómeno hostelero se encuentran los hosteleros y empresarios Pelayo Ruiz y Jaime Santamaría, creadores que han sabido tomarle el pulso a la noche madrileña sin perder la esencia de la taberna de toda la vida. Su fórmula de éxito radica en una atención rápida, sin reservas formales en mesa y con una clara vocación por la dinamización de la barra.

En la propuesta culinaria de La Caja de Huevos, el huevo campero es el hilo conductor indiscutible, reinterpretado en clave callejera: desde sus alabadas tortillas melosas con chistorra o trufa hasta sus huevos rotos con papada ibérica y boletus.

La oferta se completa con una selección de cañas tiradas con maestría al estilo castizo, vermús de grifo y una cuidada carta de vinos jóvenes por copa, convirtiéndolo en una parada obligatoria para arrancar la ruta del tapeo por el centro de Madrid.

De la barra informal a la gran parrilla

Para Vallejo-Nágera, la oferta de la capital encuentra su grandeza en el contraste de modelos. Tras reivindicar la cultura del aperitivo en barras míticas como la cervecería El Doble ("El Doble me encanta"), en el número 58 de la calle Ponzano, la presentadora completa su mapa con los templos de la carne a la brasa que marcan la pauta en la ciudad.

Entre sus imprescindibles cita los referentes rioplatenses Los 33 y Charrúa en el barrio de Justicia, el asador vasco Julián de Tolosa o la parrilla de culto Lana, en Chamberí ("Lana también me parece espectacular").

Una demostración de que, en palabras de la propia Samantha, la escena gastronómica madrileña combina con maestría el descaro de la barra de tapas con el rigor técnico del gran banquete.