David Bisbal.
David Bisbal (47), sobre el éxito: "Antes había que sacarme de casa con espátula. Ahora puedo ir al súper gracias a mi esposa"
El almeriense reflexiona sobre el éxito y su popularidad internacional con franqueza: "A veces vas paseando y se te olvida que eres David Bisbal".
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El torbellino de la fama masiva puede convertirse en una celda de cristal. Pocos artistas en España conocen tan bien las servidumbres del éxito repentino como David Bisbal (47 años).
Desde que en 2001 su irrupción en la primera edición de Operación Triunfo desatara un fenómeno fan sin precedentes en la cultura popular española, el cantante almeriense tuvo que aprender a convivir con la mirada ajena y la pérdida casi absoluta de la intimidad. Un tsunami mediático que terminó por confinarlo en su propio refugio.
A día de hoy está más que acostumbrado a los aplausos, a las ovaciones. Y a las miradas indiscretas. Vaya donde vaya. Sin embargo, el éxito masivo no formaba parte de sus planes iniciales. O, al menos, no a nivel mundial.
"Mi esposa ha hecho un trabajo conmigo impresionante"
En una reveladora conversación en el podcast Roca Project, conducido por el comunicador Carlos Roca (42), el artista almeriense reflexiona sobre la evolución de su relación con la popularidad, el vértigo inicial y cómo ha logrado reconquistar la cotidianidad gracias a su entorno más cercano.
"Para salir de casa... prácticamente, había que sacarme con una espátula", ha confesado el artista sobre aquellos años de una especie de claustrofobia voluntaria. Y es que la exposición pública lo superaba.
Un aislamiento que ha logrado romper con el tiempo: "Tengo que decir que mi esposa ha hecho un trabajo conmigo en estos últimos años impresionante", explica al atribuir a la modelo y empresaria venezolana Rosanna Zanetti (38) el mérito de haberle devuelto la libertad en las rutinas más sencillas del día a día.
El cantante admite que, aunque en lugares muy concurridos o con arraigo personal el riesgo de aglomeración sigue latente —"es impensable ir a la Feria de Almería... se ha complicado un poco"—, hoy encaja el cariño del público con gratitud.
"Sabes o tienes que meterte en la cabeza que, obviamente, alguien sí o sí te va a parar y te va a parar de la mejor manera, y tú tienes que también mostrar tu mejor manera", sostiene en la citada charla.
El placer del anonimato
Ese aprendizaje le ha permitido disfrutar de pequeños placeres que para cualquiera pasarían desapercibidos. "A mí me encanta ir al supermercado, me encanta ir a comprar una buena carne, un buen pescado fresco...", relata sobre esas escapadas, especialmente en el extranjero, donde saborea de nuevo la sensación de pasar desapercibido.
Sin embargo, el hechizo del anonimato a veces se rompe de golpe. "Estás tan feliz porque se te olvida completamente, vas paseando por la calle y de repente: 'Perdona, oye, ¿me puedo echar una foto?'", recuerda entre risas.
"En ese momento haces ¡pling! Y digo: '¡Hostia, es verdad, que sigo siendo David Bisbal!'".
El tránsito no fue sencillo. Bisbal recuerda el vértigo de pasar, de la noche a la mañana, de recorrer verbenas con la orquesta Expresiones a convertirse en un icono global con millones de discos vendidos y giras multitudinarias por América Latina y Estados Unidos. Aquella explosión de popularidad a comienzos de los años 2000 no solo transformó su carrera profesional, sino que dinamitó su privacidad.
Con el paso de las décadas y la consolidación de una trayectoria musical que supera los 20 años en la cima de la industria, el almeriense ha alcanzado un equilibrio vital maduro. La perspectiva que otorgan los años, sumada al pilar fundamental que compone su familia junto a Zanetti y sus tres hijos, le ha permitido despojarse de los viejos miedos al escrutinio callejero.
En la actualidad, lejos de la angustia de los primeros tiempos, David Bisbal combina los estadios llenos y la exigencia del circuito internacional con el placer terrenal de hacer la compra o pasear por la calle sin tener que ocultar su rostro. Un triunfo silencioso que saborea, aún más, cuando está fuera de España.