Giuliano Simeone, con su padre, Diego Simeone, en una imagen de sus redes sociales.

Giuliano Simeone, con su padre, Diego Simeone, en una imagen de sus redes sociales. @giulisimeone

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Giuliano Simeone, hijo de 'El Cholo': "A los 18 años, mi padre dijo que me independizara para hacerme hombre"

El futbolista argentino, que creció bajo la estricta exigencia de su progenitor, se ha convertido en la gran sorpresa de Argentina para la final del Mundial 2026.

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Giuliano Simeone (23 años) se encuentra en este preciso instante en el centro de la escena internacional tras clasificarse a la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 con la Selección Argentina.

El joven delantero del Atlético de Madrid ha dado el gran salto en su carrera al convertirse en el titular sorpresa elegido por Lionel Scaloni para disputar la semifinal contra Inglaterra.

Ahora, todas las miradas apuntan a él, ya que se prevé que juegue un papel fundamental en la gran final del Mundial el próximo domingo, 19 de julio, en la que España se enfrentará a Argentina en un partido que ya se anticipa como histórico.

Diego 'El Cholo' Simeone, con su padre y dos de sus hijos, en una imagen de sus redes sociales.

Diego 'El Cholo' Simeone, con su padre y dos de sus hijos, en una imagen de sus redes sociales. @simeone

La ley del 'Cholo': máxima independencia

En medio de esta vorágine mundialista, el atacante ha compartido detalles sumamente sinceros sobre su infancia, su madurez y la particular relación que mantiene con su padre, Diego Pablo "Cholo" Simeone, revelando la estricta escuela de vida que lo ha llevado hasta la élite del fútbol global.

Detrás del futbolista incansable que presiona en cada balón hay una educación marcada por la disciplina y el amor al orden táctico.

Giuliano reveló que su padre no dudó en empujarlo fuera del nido en cuanto tuvo la oportunidad legal: al cumplir la mayoría de edad, el técnico rojiblanco lo animó a emanciparse: "Cuando cumplí 18 años, mi padre me dijo que me independizara para hacerme un hombre".

Giuliano Simeone, con su padre, en una imagen de 2013.

Giuliano Simeone, con su padre, en una imagen de 2013. GTRES

Aprendizaje constante

Esa firmeza no era nueva. Desde la infancia, el fútbol no era solo un juego, sino un idioma diario.

Giuliano recuerda cómo su padre utilizaba los cubiertos y los vasos en la mesa del desayuno para explicarle formaciones y jugadas de fútbol, sin importar que apenas fuesen las 8 de la mañana de un día cualquiera.

Ese aprendizaje intensivo convivió con la mochila de llevar un apellido de peso pesado. Desde los 12 años, Giuliano tuvo que lidiar con los comentarios de quienes aseguraban que jugaba únicamente por ser "el hijo de".

"Al principio te haces un poco la cabeza, pero luego pasó a ser costumbre. Sabes que juegas porque te gusta y das el máximo", confiesa el delantero, quien asegura que esa presión le enseñó que debía esforzarse el doble porque en su vida nadie le regalaría nada.

"Te juro que intento aislarme mucho de lo que se dice. Me centro en mí, en crecer y en mejorar cosas", ha detallado.

Giuliano Simeone, en un partido en abril de 2026.

Giuliano Simeone, en un partido en abril de 2026. GTRES

De recogepelotas en el Calderón a la élite

En una reciente y cercana charla con Manu Carreño en El Larguero de la Cadena Ser, Giuliano repasó sus primeros recuerdos en el Vicente Calderón, cuando apenas era un niño de ocho años con el pelo largo que correteaba por la banda.

"Veía entrenar a los jugadores y me ponía yo solo con una pelota. Me parecía una locura verlos de cerca... Algún quilombo que otro monté", evoca.

De aquella época de recogepelotas, recuerda las primeras lecciones de picardía que le daba su padre desde la zona técnica.

"Alguna vez me llegó el balón y me lo guardaba un poco más. Pero alguna que otra, íbamos ganando, yo se la daba rápido al rival y mi padre me decía 'ts ts, pará'. Era mi sueño jugar allí, pero lo veía lejísimos, no te lo puedes imaginar".

Por aquel entonces, viviendo aún en Argentina, Giuliano confiesa que ni siquiera se imaginaba jugando en España.

Hoy, no solo es una realidad en el Atlético de Madrid, sino que es dirigido por su propio progenitor, una dinámica que ambos llevan con un profesionalismo riguroso.

Giuliano Simeone, junto a su padre.

Giuliano Simeone, junto a su padre. Redes sociales.

"En casa somos futboleros"

Para Giuliano, la fórmula para sobrevivir y destacar bajo las órdenes de Diego Simeone radica en una frontera invisible pero infranqueable.

"Tenemos una relación en la que respetamos mucho el rol de entrenador-jugador. Al cruzar las puertas del Cerro del Espino, él es el técnico y yo soy un jugador. Y el jugador siempre hace lo que dice el entrenador. Fuera de allí, obviamente es mi papá y me quiere un montón", explica.

Una vez que termina la jornada laboral, la relación vuelve a la normalidad de cualquier familia unida por la misma obsesión redonda.

"Fuera de los entrenamientos hablamos mucho de fútbol. Tenemos un grupo de WhatsApp con mis hermanos donde mandan jugadas suyas, acciones de los partidos y las comentamos. Todos damos nuestra opinión. En casa somos extremadamente futboleros".

Con la madurez de quien ha tenido que ganarse cada minuto sobre el césped a base de un doble esfuerzo, Giuliano Simeone se prepara para el partido de su vida el próximo domingo. El niño que escondía balones en la banda del Calderón está a solo 90 minutos de tocar la gloria eterna con la albiceleste.