Plácido Domingo, en el Teatro Real de Madrid, en 2021.

Plácido Domingo, en el Teatro Real de Madrid, en 2021. GTRES

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Plácido Domingo, borrón y cuenta nueva 6 años después de las acusaciones de abuso: del perdón al renacer a los 85

El tenor consolida una discreta y calculada vuelta a la vida pública, dividida entre sus recientes citas deportivas y una inminente gira por España y Europa.

Más información: Plácido Domingo, borrón y cuenta nueva 6 años después de las acusaciones de abuso: del "perdón" público al renacer a los 85 años

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El tiempo, ese implacable juez que con frecuencia difumina las aristas de los veredictos públicos, parece estar obrando su silenciosa alquimia sobre la figura de un Plácido Domingo que ya camina por los 85 años.

Seis años después de que los cimientos de su trayectoria se tambalearan bajo el peso de un vendaval de acusaciones por conducta inapropiada, el tenor madrileño vive una suerte de primavera crepuscular.

Alejado de la polémica que sacudió los medios de comunicación internacionales en 2019, su figura vuelve a asomar en la esfera pública y en los grandes escenarios. De manera tibia, pero firme.

Lejos de pensar en su retiro definitivo, el maestro del bel canto dibuja los trazos de un regreso tan calculado como elocuente. Ha vuelto.

Plácido Domingo, en Guadalajara (México), el pasado 26 de junio, durante el partido disputado entre España y Uruguay.

Plácido Domingo, en Guadalajara (México), el pasado 26 de junio, durante el partido disputado entre España y Uruguay. GTRES

Apoyó a La Roja en México

Los indicios de este renacimiento no solo se están cuajando en las salas de conciertos. También en las selectas tribunas de los grandes espectáculos deportivos internacionales más recientes.

El pasado 26 de junio, el cantante fue captado en el estadio de Guadalajara, México, durante el vibrante duelo entre las selecciones de fútbol de Uruguay y España en el Mundial.

En una coincidencia que no pasó desapercibida, estuvo sentado a tan solo unos metros de distancia del rey Felipe VI (58), quien se había trasladado al país azteca para alentar a La Roja.

Una cercanía física que, en el hermético lenguaje de la diplomacia y el protocolo de la realeza, sugiere la disolución definitiva de antiguos cordones sanitarios.

Su encuentro con Felipe VI

Prueba de ello es que el tenor y el Jefe de Estado se saludaron de lo más afectuosamente. Compartieron un abrazo y vieron, casi juntos, el encuentro que se disputó en el Estadio Akron.

El monarca también asistió al concierto del tenor en el Conjunto Santander de Artes Escénicas.

Un show encabezado bajo el cartel De España a México, la zarzuela que nos une que sirvió para confirmar que, pese a la tempestad que sacudió su reputación en un pasado no muy lejano, las aguas han vuelto a su cauce.

Plácido Domingo, el pasado 3 de julio en el Dodger Stadium de Los Ángeles.

Plácido Domingo, el pasado 3 de julio en el Dodger Stadium de Los Ángeles. GTRES

Apenas una semana después, el pasado 3 de julio, el escenario de su aparición se trasladó al Dodger Stadium de Los Ángeles.

Allí, en un palco VIP, Domingo siguió con atención el partido de la MLB entre Los Angeles Dodgers y los San Diego Padres.

Días después, el pasado 10 de julio, se codeó con Penélope Cruz y Javier Bardem en el SoFi Stadium de Los Ángeles después del partido de España contra Bélgica en los cuartos de final del Mundial.

En aquella jornada iba acompañado de su hijo y representante, Álvaro Maurizio Domingo, -fruto de su matrimonio con Marta Ornelas, su más fiel escudero en todas sus recientes apariciones deportivas.

Plácido Domingo, con Penélope Cruz, Antonio Banderas y su hijo, Álvaro Domingo, en el SoFi Stadium de Los Ángeles.

Plácido Domingo, con Penélope Cruz, Antonio Banderas y su hijo, Álvaro Domingo, en el SoFi Stadium de Los Ángeles. @luisa_serna_barrera

El regreso a la patria

Sin embargo, la verdadera reválida de Plácido Domingo tendrá lugar en suelo español. Será dentro de nuestras fronteras donde su agenda de conciertos se llenará de fechas de gran calibre.

Su próxima y esperada cita está fijada para el 26 de julio en el SOM Festival de Castellón de la Plana.

Este certamen, concebido con la vocación de despojar a la música lírica del encorsetamiento y la rigidez de los teatros tradicionales para acercarla a audiencias más amplias y diversas, servirá de marco para un recital único.

Junto a la Orquestra Simfònica de Castelló, su prodigiosa voz resonará frente al mar, en un contexto alejado de la solemnidad habitual del teatro de ópera y mucho más cercano a la celebración popular. Un baño de masas que, sin duda, le sabrá a gloria bendita.

La tregua musical con su tierra natal no se limitará a este interludio estival. El próximo 23 de agosto se le espera en el Teatro Principal de Requena, en Valencia, en el que ofrecerá el recital La voz y el alma de España.

A las puertas del otoño, volverá a pisar suelo patrio para participar en una de las grandes citas culturales de la temporada con motivo de la Extraordinaria Gala Lírica, el próximo 16 de septiembre.

En este escenario, que tendrá lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao, el veterano artista compartirá cartel con algunas de las figuras más brillantes de la escena contemporánea. Desde el tenor Jorge de León, la soprano Sofía Esparza y el virtuoso de la guitarra clásica Pablo Sainz-Villegas hasta el pianista Óliver Díaz.

El encuentro promete ser un acontecimiento cultural de primer orden. Todo ello sin contar otros escenarios europeos en los que cantará a pleno pulmón: Letonia, Italia, Hungría, Suiza, Austria y Alemania. No para.

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El tsunami de 2019

Este sendero de retorno se transita tras superar las arenas movedizas de su annus horribilis. Un 2019 que amenazó con sepultar de manera irreversible una de las carreras más rutilantes en la historia de la lírica mundial.

Fue en agosto de aquel año cuando un demoledor reportaje de investigación publicado por la agencia Associated Press desató un terremoto sin precedentes en el sector cultural.

Nueve mujeres (ocho cantantes y una bailarina) acusaron directamente a Domingo de comportamientos sexuales inapropiados cometidos, según este medio, de forma sistemática entre la década de los años 80 y comienzos de los 2000.

La agencia describía entonces un patrón de "tocamientos indeseados", "besos no consentidos" y "presiones profesionales" nacidas de una flagrante asimetría de poder.

Aunque el caso nunca llegó a traducirse en denuncias o procesos ante la justicia ordinaria, el asunto terminó por desbordarse cuando aparecieron testimonios adicionales de cerca de una veintena de otras tantas mujeres que alegaban supuestas conductas similares en el ámbito privado del artista.

La respuesta de las instituciones culturales en los Estados Unidos fue inmediata y devastadora.

Se cancelaron de forma fulminante sus conciertos programados. Se retiraron sus compromisos futuros. Y se abrieron severas investigaciones internas tanto en la Ópera de Los Ángeles, que Domingo dirigía con éxito desde 2003, como en el influyente Gremio Estadounidense de Artistas Musicales (el American Guild of Musical Artists, más conocido como AGMA).

Su mundo parecía derrumbarse entonces como un castillo de naipes. Y nada parecía ir a mejor.

Plácido Domingo. Foto: Oscar J. Barroso / Afp7 / Europa Press.

Plácido Domingo. Foto: Oscar J. Barroso / Afp7 / Europa Press. Europa Press.

El desenlace de aquellas pesquisas llegó en febrero de 2020. El sindicato AGMA concluyó formalmente que los testimonios recogidos mostraban un "patrón claro" de conducta sexual inapropiada y abuso de poder que se había prolongado durante al menos dos décadas.

Solo unos días después, Plácido Domingo emitió un histórico comunicado en el que pedía perdón por el "dolor causado" y manifestaba aceptar "toda la responsabilidad" por sus actos.

Entonar el mea culpa de manera pública supuso un antes y un después. Aunque para algunos fue una manera implícita de inculparse, lo cierto es que operó como una estrategia sutil y efectiva para limpiar su imagen y dirigir sus pasos, en la medida de lo posible, hacia la normalidad.

Tras el escrito, Domingo dimitió de su puesto en la Ópera de Los Ángeles y abandonó todos sus cargos en Estados Unidos, desactivando cualquier escalada judicial o penal.

La diferencia en el tratamiento de los hechos a ambos lados del Atlántico resultó determinante.

Mientras que en el continente americano, tan acostumbrado a exigir de sus iconos conductas morales irreprochables, a Plácido Domingo le costó tiempo recuperar presencia en los escenarios, en Europa las reacciones fueron bastante más suaves.

Todo volvió paulatinamente a su ser. El tiempo, que siempre acaba mitigando las secuelas de casi toda hecatombe, hizo que la foto de su vida se encuadrara, una vez más.

Así, en 2021, Plácido Domingo volvió a actuar en grandes teatros y festivales europeos. En España, regresó a los escenarios el 6 de junio de ese mismo año en una gala benéfica celebrada en Madrid, que contó con el explícito respaldo institucional de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Aunque su reaparición pública se produjo entre aplausos y algunas protestas aisladas, lo cierto es que el tenor parece haber expiado ya sus culpas. Al menos, ante la mirada del público melómano.

Plácido Domingo, al recibir el Premio Puccini, en 2025.

Plácido Domingo, al recibir el Premio Puccini, en 2025. GTRES

La discreción como escudo

La sanción reputacional le ha durado varios años, y a Domingo tan oscuro episodio le ha ocasionado dolor y no poco sufrimiento. Un proceso vivido, eso sí, en el más estricto silencio.

Quizás ese mutismo y esa extrema y cuidada discreción le han servido para poder contar ahora con el respaldo de la platea y el reconocimiento institucional.

Para muestra un botón. Recientemente, el tenor ha sido distinguido en Madrid con el prestigioso Premio Panel Cívico (2026), un galardón que rinde tributo a su extensa dedicación a la cultura, el arte y su colosal trayectoria artística.

Casi al mismo tiempo, su impronta cruzaba los Alpes para ser consagrado en Florencia, Italia, con el Premio Franco Zeffirelli en su primera edición, destinado a ensalzar su inmenso e imperecedero legado operístico.

Estos laureles se suman a los que iniciaron este lento deshielo años atrás, como cuando la Asociación para la Difusión y Promoción del Patrimonio Mundial de España le nombró "Embajador Honorario", o cuando la Asociación Española de Corresponsales de Prensa Extranjera (ACPE) le entregó su Premio de Cultura.

Plácido Domingo, el pasado 3 de julio, en Los Ángeles.

Plácido Domingo, el pasado 3 de julio, en Los Ángeles. GTRES

Y, según su agenda, no tiene la más mínima intención de detenerse. En una entrevista reciente con El Periódico Mediterráneo, confesó que aún no termina de creerse todo lo que está viviendo, a escasos cinco años de convertirse en nonagenario.

"En esta etapa de mi carrera, que es un regalo completamente inesperado, pues jamás imaginé llegar a los 85 años cantando, dirigiendo y con tantos compromisos aún, tengo la oportunidad de volcarme en los conciertos", declaró.

Gracias a este resurgir, cuajado a fuego lento, saborea cada noche: "Puedo regresar a escenarios maravillosos, como este diciembre, cuando celebraré el 55º aniversario de mi debut en el Teatro San Carlo de Nápoles, el más antiguo y espectacular del mundo".

Y si alguien cree que planea colgar los hábitos, se equivoca. Nada le apasiona tanto como recorrer los confines de la tierra dando el do de pecho.

"Viajo muchísimo y puedo debutar en países lejanos que nunca había visitado o en rincones especiales, sobre todo en Europa y en España", recuerda con entusiasmo.

Tras cruzar su particular desierto de sombras, el telón de Plácido Domingo se resiste a caer. Hay Domingo para rato.