Raphael, en el plató de 'El Hormiguero'.
Raphael, 83 años, y su dieta: "Me levanto a las 8 de la mañana, desayuno tostada con aceite de oliva, no tomo café y sí té inglés"
"Yo sin aceite de oliva soy hombre muerto. Todos los días tomo aceite", confiesa el cantante al hablar de sus rutinas de alimentación.
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A sus 83 años, Raphael sigue derrochando una energía envidiable. El legendario artista no solo destaca por ese inconfundible registro de barítono que lo ha situado, durante 50 años de carrera musical, en lo más alto.
Además, ejemplifica como pocos una asombrosa resiliencia que lo ha llevado a vencer a la muerte en más de una ocasión.
El historial de batallas médicas del 'divo de Linares' es bien conocido por todos.
A lo largo de su vida, ha plantado cara a graves complicaciones de salud: desde aquella cirrosis hepática extrema que en 2003 le exigió un trasplante de hígado de urgencia, hasta un linfoma cerebral que lo mantuvo ingresado durante diez días en diciembre de 2024.
Dejado atrás este último bache y completamente restablecido, el jiennense ya tiene la mirada puesta en su hábitat natural: el directo. Su gira Raphaelísimo continuará su curso este año, con una agenda repleta de conciertos confirmados que lo llevarán a reencontrarse con su público tanto en España como en América.
Raphael, en un acto celebrado en Madrid en 2024. GTRES
"No fumes, no bebas"
Hasta ahí, todo pinta de maravilla. La pregunta del millón es saber cómo es capaz de seguir activo en su carrera artística siendo octogenario. Y con el largo historial de dolencias que tiene a sus espaldas.
Su secreto para la 'eterna juventud' no es tan secreto como pudiera parecer. En numerosas ocasiones, Raphael ha hablado de sus trucos para cuidarse. ¿Cómo logra estar en plena forma cuando roza la también llamada 'cuarta edad'?
"No fumes, no bebas, no trasnoches, cuídate del relente de la noche, que es mortal". Aquel consejo lo dio en diciembre de 2023, durante una visita al plató de El Hormiguero. En realidad no hablaba de su manera de cuidarse diariamente: es su maña para mantener la voz.
Entonces charló con Pablo Motos (60) sobre su "pócima" para recuperar la voz. La receta es simple: "Agua, bicarbonato, glicerina líquida y limón, para hacer gárgaras. Un brebaje que considera perfecto: "Es muy bueno, pero tienes que estar mal, para gente que no canta no lo necesita".
Incluso compartió con los espectadores del espacio de Antena 3 cómo cuida su pelo: "Es todo mío, ningún truco, lavarme la cabeza cada dos días y nada más. Es genética".
Queda claro, pues, que sabe cuidar sus cuerdas vocales, así como su cabellera. De cómo cuida su estado, en general, también se ha expresado en un sinfín de ocasiones.
En 2022 le confesó a Patricia Pérez (52), en su canal de YouTube, en qué consisten sus rutinas diarias cuando sale de gira. Y son de lo más estrictas.
"Me levanto, esté donde esté, a las ocho de la mañana. Sin despertador ni nada. Luego, a lo mejor me quedo 10 o 15 minutos pensando en todo lo que me viene encima ese día. Soy madrugador", decía en su charla con la colaboradora y naturópata.
Raphael, en un concierto en Sevilla, en septiembre de 2025. GTRES
"Como a las 12:30 de la mañana"
Por lo general, Raphael desayuna "a los 10 minutos de levantarme". Su primera comida del día consiste en un menú ligero. Y con acento mediterráneo: "Desayuno un yogur, o una porción de leche desnatada con cereales, mi tostada con aceite de oliva. ¡Yo sin aceite soy hombre muerto! Todos los días tomo aceite".
"A veces relleno la tostada que parece un pastel... se queda como un canapé, muy sabroso", añadía en su charla con la presentadora gallega.
Otro de sus hábitos diarios consiste en ingerir el clásico earl grey que tanto aman los británicos: "No tomo café, tomo té inglés".
A media mañana procura ingerir algún alimento: "Cuando puedo, me tomo un plátano o una pieza de fruta, o frutos secos".
Cuando se encuentra fuera de España, atendiendo a alguna de sus giras internacionales, procura mantener su dieta intacta: "Me integro a la vida nacional de cada sitio, pero comiendo las mismas cosas. Lo que pasa es que no están condimentadas igual".
En lo que respecta al almuerzo, este es variado y equilibrado. Para él, la clave es el horario: "Como a las 12:30 de la mañana. Es un horario muy gringo, pero es que después de comer es cuando realmente descanso". Y es que "cuando doy conciertos me duermo muy tarde y hasta que consigo dormirme pueden pasar dos o tres horas".
Raphael, en una entrevista con Patricia Pérez en su canal de Youtube. Youtube
"Echo mi siesta de dos horitas"
"Una vez comido, sobre la una menos diez me voy a dormir. Y me echo mi santa siesta de dos horitas. Tardo también en dormirme, porque la cabeza no para. Me levanto fenomenal. Y si tengo hambre, tomo un poco de chocolate", añadía en su entrevista con Patricia Pérez.
Sobre la última ingesta del día, esta depende de si tiene que subirse al escenario o no. Cuando se pone delante del público, opta por los hidratos de carbono: "Si tengo concierto, ceno pasta porque es lo que me da fuerza. Hago la digestión rápidamente. Me gusta el picante y la comida mexicana, pero preferentemente espaguetis. Y cuanto más fino, mejor".
"De postre", ha puntualizado, "mi helado de chocolate... medio deshecho". No le gusta el frío, así que prefiere tomar el helado un poco derretido.
Si alguna vez le entran ganas de comer dulce se tira de lleno a su gran pasión: "El chocolate no viene mal nunca".
Cabe recordar que, en 2025, los problemas de salud de Raphael estuvieron marcados por la recuperación del linfoma cerebral primario que le diagnosticaron a finales de 2024.
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"Soy buen paciente"
En una de sus entrevistas más recientes, en noviembre del pasado año, confesó a ¡HOLA! que el mayor regalo de la vida es, precisamente, la vida en sí misma.
"Vivir ya es una maravilla. Entonces, cada vez que yo he logrado imponerme a la misma muerte y he salido adelante, para mí es un éxito grandísimo", decía.
Consciente de que "no quiere sufrir", sigue a pies juntillas las indicaciones de sus médicos: "Soy muy buen paciente. Los médicos siempre dicen que soy un enfermo que pone mucho de su parte".
Gracias a una férrea "disciplina" ha llegado al lugar en el que está. Ese que solo le regala aplausos y reconocimientos cuando pisa las tablas. Y el mismo que le proporciona una cierta calidad de vida en sus quehaceres diarios.
"Soy un tipo muy aplicado y obediente", recordaba a la citada publicación. Ahora, te digo, a los médicos yo les meto prisa, ¿eh? Yo digo: "Lo que tengas que hacer, lo que vayas a hacer, pero hazlo ya... A mí no me cuente, doctor. Lo que tenga que hacer... y ya". Su prioridad, ahora más que nunca, es "preocuparme en el presente".