Pablo Alborán tiene un vínculo familiar con la localidad malagueña de Benalmádena.

Pablo Alborán tiene un vínculo familiar con la localidad malagueña de Benalmádena. Montaje de EL ESPAÑOL.

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El refugio de Pablo Alborán en Málaga: 73.338 habitantes, 17 playas, templo budista y cerca de un castillo medieval del s. X

El cantante tiene una casa familiar en uno de los pueblos más emblemáticos de la Costa del Sol, a tan solo 22 kilómetros de Málaga capital.

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Benalmádena lleva décadas siendo uno de los rincones más singulares y codiciados de la Costa del Sol, un lugar donde no sorprende que artistas como Pablo Alborán (36 años) encuentren refugio.

Con una población en torno a los 73.338 habitantes, el municipio malagueño combina la vida de una ciudad dinámica con el ambiente relajado de un destino de mar que vive de cara al Mediterráneo.

Situada a unos 22 kilómetros de Málaga, este municipio ofrece casi 20 kilómetros de litoral salpicados de 17 playas oficiales, repartidas entre calas más recogidas y arenales urbanos muy concurridos en temporada alta.

Este frente costero explica buena parte de su atractivo turístico, pero no agota la lista de motivos que han convertido al municipio en uno de los grandes nombres propios de Andalucía.

Un municipio entre tres mundos

Benalmádena se articula en tres grandes núcleos: Benalmádena Pueblo, de sabor tradicional andaluz en lo alto de la ladera; Arroyo de la Miel, zona más residencial y comercial; y Benalmádena Costa, el escaparate marítimo con hoteles, paseo marítimo y playas.

Este reparto la convierte en un municipio 'tres en uno', donde conviven la postal de casitas encaladas, la intensidad urbana y el turismo de sol y playa más clásico.

En su franja litoral se suceden playas como Bil-Bil, Santa Ana, Malapesca, Carvajal o las calas más naturales de Tajo de la Soga y Las Viborillas, configurando un catálogo que va de lo familiar a lo casi salvaje, siempre con el Mediterráneo como protagonista.

Esa variedad resulta clave para entender por qué Benalmádena atrae tanto a visitantes como a residentes de larga duración.

Un lugar en el que la familia de Pablo Alborán tiene una residencia. Bien es sabido que el cantante está muy ligado a Benalmádena... no solo por nacer en Málaga, sino por haber crecido en el barrio de Arroyo de la Miel.

Pablo Alborán, vecino insigne de Benalmádena

El intérprete de éxitos como Saturno o Recuérdame pasó su infancia y parte de la adolescencia en Arroyo de la Miel, donde recibió sus primeras clases de canto en el Centro Cultural Manuel Estepa, un lugar clave en sus inicios musicales.

La casa familiar en Benalmádena, con jardín y piscina, fue el escenario de muchos de sus primeros vídeos en YouTube (versiones) y también el lugar donde se refugió en pleno confinamiento de 2020, donde compartió bastantes momentos cotidianos con sus seguidores.

En 2016, el pleno municipal de Benalmádena lo declaró "vecino insigne" junto a otros rostros destacados del pueblo, como el futbolista Isco, por haber llevado el nombre del municipio más allá de sus fronteras con su éxito musica.

El castillo de Colomares

Benalmádena concentra una interesante mezcla de patrimonio histórico y ocio costero. Entre sus principales referencias históricas destacan el casco antiguo de Benalmádena Pueblo, con sus calles blancas, la Calle Real y la Plaza de España, donde se erige la emblemática estatua de la niña con la concha, símbolo de la amistad turística del municipio.

También son relevantes la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, templo más antiguo del pueblo, y los Jardines del Muro, diseñados por César Manrique y convertidos en un mirador privilegiado sobre el Mediterráneo.

Castillo de Bil-Bil

Junto a ellos se ubican el Castillo de Colomares, un original monumento‑fortaleza dedicado a Cristóbal Colón y al viaje de 1492, y el Castillo de Bil‑Bil, el colorido palacio neoárabe de los años 20 que actualmente acoge bodas y eventos municipales.

En el ámbito turístico‑recreativo, Benalmádena ofrece playas de bandera azul, el moderno Puerto Marina, con yates, restaurantes y zonas de ocio, y el Parque de la Paloma, espacio verde con lagos y animales en semilibertad.

Templo budista

Completan la oferta la Estupa de la Iluminación, el mayor templo budista de Europa, que funciona también como mirador de la Costa del Sol.

Con una altura de 33 metros, se trata de la estupa más grande de Occidente. Unido a su situación en una ladera de la sierra de Mijas, ofrece una vista privilegiada a la Costa del Sol.

Inaugurada el 5 de octubre de 2003, fue el último proyecto del maestro budista Lopon Tsechu Rinpoche. Su diseño responde a una de las ocho clases de estupas tibetanas, la que simboliza la iluminación del Buda, la realización de la naturaleza de la mente.

La Estupa de la Iluminación, denominada Chan Chub Chorten en tibetano, representan paz, prosperidad y armonía, y a la vez sirve como lugar de meditación y cobijo de relicarios.

Además, el municipio cuenta con varios parques temáticos y acuarios como Sea Life Benalmádena y Selwo Marina, que convierten al municipio en un destino familiar consolidado dentro de la Costa del Sol.

A la sombra de un castillo medieval

El refugio costero de Benalmádena se enmarca, además, en un entorno con una notable carga histórica.

A escasos kilómetros, ya en el vecino municipio de Fuengirola, se alza el castillo Sohail, una fortaleza de origen medieval cuya construcción se remonta al siglo X, promovida en época califal por Abderramán III para reforzar las defensas de la costa.

Levantado sobre una colina junto a la desembocadura del río Fuengirola, el castillo domina visualmente el litoral y conserva restos de etapas posteriores, desde intervenciones almorávides hasta episodios bélicos de la Edad Moderna.

A día de hoy funciona como espacio cultural y escénico, pero mantiene intacta la silueta que recuerda la importancia estratégica de esta franja del litoral malagueño durante siglos.

Más que un destino de sol y playa

Los datos –decenas de miles de habitantes, 17 playas, casi 20 kilómetros de costa y un castillo medieval a pocos minutos en coche– dibujan un municipio que supera el tópico de destino de sol y playa.

Benalmádena se ha convertido en un espacio donde confluyen turismo internacional, vida local, patrimonio e infraestructuras modernas, una combinación que refuerza su atractivo como lugar de residencia y retiro.

En ese contexto, que Pablo Alborán encuentre en Benalmádena un refugio resulta lógico: el municipio ofrece anonimato relativo entre la multitud, un paisaje marítimo privilegiado y, a muy poca distancia, la memoria de la Málaga medieval encapsulada en las murallas del castillo Sohail, en Fuengirola