El pueblo español donde veranea Ana Obregón es Son Servera, en Mallorca.

El pueblo español donde veranea Ana Obregón es Son Servera, en Mallorca. Montaje de EL ESPAÑOL.

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El pueblo español donde veranea Ana Obregón: 11.000 habitantes, 7 playas de agua cristalina y una iglesia neogótica inacabada

En la costa nordeste de Mallorca hay un municipio con un precioso casco antiguo, calas de arena blanca y exclusivas residencias estivales.

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Son Servera, en el nordeste de Mallorca, es mucho más que el discreto escenario de los posados de verano de Ana Obregón (71 años).

Este municipio costero de algo más de 11.000 habitantes concentra algunos de los arenales más buscados de la isla, un casco antiguo con sabor mallorquín y una de las iglesias inacabadas más singulares de España, convertida ya en un icono cultural a cielo abierto.

El término municipal se extiende entre el interior rural -con el núcleo de Son Servera como corazón administrativo- y un frente marítimo que suma hasta siete playas y calas de arena blanca y aguas transparentes entre Cala Millor,Cala Bona,Costa dels Pins y pequeñas ensenadas de la zona.

Església Nova, en Son Servera (Mallorca).

Església Nova, en Son Servera (Mallorca). Olaf Tausch (Wikipedia).

La 'iglesia nueva' de Son Servera

Esta dualidad explica por qué el municipio combina vida local todo el año con un fuerte pulso turístico en verano, cuando hoteles, apartamentos y segundas residencias se llenan de visitantes nacionales y extranjeros.

En el pueblo, el gran emblema es la Església Nova, la 'iglesia nueva' de Son Servera: un templo neogótico proyectado por el arquitecto Joan Rubió i Bellver, discípulo y colaborador de Antoni Gaudí, cuya construcción comenzó en 1905 y quedó paralizada en 1929 por falta de fondos.

El resultado es un recinto sagrado sin techumbre, con arcos, muros y ventanales apuntados recortándose directamente sobre el cielo azul de Mallorca.

En la actualidad, lejos de ser una ruina abandonada, se ha reconvertido en espacio cultural: acoge conciertos, actos del pueblo, cenas benéficas e incluso bodas, aprovechando su atmósfera casi teatral.

Playa de Cala Millor, en Son Servera, Mallorca.

Playa de Cala Millor, en Son Servera, Mallorca. @ajsonservera

Playas de agua cristalina

La otra gran postal de Son Servera está en la costa. Cala Millor, compartida con el vecino Sant Llorenç des Cardassar, ofrece una larga playa urbana de arena clara y aguas turquesa.

Esta playa es muy apreciada por familias y por quienes buscan todos los servicios a pie de paseo marítimo.

Más al norte, Cala Bona conserva un aire algo más marinero, con puerto deportivo, bares y pequeños tramos de playa.

En la exclusiva Costa dels Pins, que despliega un paisaje de pinos a pie de mar, hay calas más tranquilas y viviendas de alto nivel escondidas entre la vegetación.

El Manantial, la casa de la familia Obregón

En este último enclave se encuentra El Manantial, la residencia familiar de los García‑Obregón en Mallorca y auténtico refugio estival de Ana Obregón desde hace décadas.

La casa, construida por su padre y situada literalmente sobre el mar en la Costa dels Pins, se asienta en una parcela de más de 6.000 metros cuadrados, con cerca de 1.000 metros construidos en una sola planta, varios dormitorios en suite y vistas directas a la bahía de Cala Millor.

Durante casi medio siglo ha sido el escenario de los tradicionales posados veraniegos de la presentadora -primero con su hijo Aless y ahora con su nieta Ana Sandra (3)- y el lugar al que la actriz se refiere como su gran refugio emocional en la isla.

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Más allá de la iglesia abierta al cielo y de la estampa mediática de El Manantial, Son Servera ofrece un pequeño casco urbano de calles tranquilas, plazas donde se celebra el mercadillo semanal y bares donde aún se mezcla el turista con el vecino de toda la vida.

Desde allí, en pocos minutos en coche o incluso en bicicleta, se alcanza todo el abanico de playas del municipio y se enlaza con rutas hacia la Serra de Llevant, lo que convierte a este rincón en un punto estratégico para combinar mar, interior y descanso.

En definitiva, el pueblo donde veranea Ana Obregón es un municipio mallorquín que condensa interesantes reclamos de interés turístico en un espacio relativamente pequeño.

¿Sus mayores encantos? Siete playas de arena blanca, una iglesia neogótica inacabada que mira al cielo y una preciosa costa de pinos y roca donde se esconde una de las casas más conocidas -y a la vez más protegidas- de la crónica rosa española.