La escritora francesa Laurence Debray en una fotografía publicada en sus redes sociales.
Laurence Debray, la autora del libro de Juan Carlos y a la que nadie va a premiar: su discreta y 'sacrificada' vida con el Emérito
Este próximo sábado, 11 de abril, el padre de Felipe VI será distinguido por su obra 'Reconciliación'. Al evento, confirma EL ESPAÑOL, asistirá su biógrafa.
Más información: Juan Carlos será premiado en Francia por 'Reconciliación', el libro autobiográfico que ha escrito Laurence Debray
El pasado martes, 7 de abril, saltó la noticia y generó cierta sorpresa e incredulidad, por aquello de lo inesperado: el emérito Juan Carlos (88 años), que estos días está de viaje entre España, Cascais y Francia, será premiado este próximo sábado, día 11, por su obra, Reconciliación.
Así, el que fue monarca de España durante 39 años recibirá un galardón literario en el marco de la 35ª edición de la Jornada del Libro Político que se celebrará en la Asamblea Nacional francesa. El monarca, se ha especificado, va a estar presente en tan insigne evento.
Este reconocimiento ha llamado la atención porque la obra, pese a girar en torno a la existencia del monarca -y ser él, el Emérito, el gran protagonista-, está escrita con la inestimable ayuda de su biógrafa, Laurence Debray, en calidad de coautora.
Laurence Debray, firmando un ejemplar de 'Reconciliación'. Gtres
Dicho de otro modo, Laurence, la escritora oficial de Reconciliación, la que colaboró mano a mano con Juan Carlos, no será premiada, sin embargo, en París. Debray se queda sin premio. Eso sí, EL ESPAÑOL ha confirmado que estará presente en Francia.
Laurence asistirá, arropará al Emérito en tan emocionante día para él, pero desde la sombra, desde la discreción que siempre la ha caracterizado. De acuerdo a la información que maneja este periódico, puede que el próximo sábado haya alguna mención a su persona durante el acto.
Sin olvidar que el protagonista de la jornada será Juan Carlos I. Es muy probable que haya alguna sorpresa este inminente día 11, como, por ejemplo, la asistencia de las hijas de Juan Carlos, las infantas Cristina (60) y Elena (62).
Volviendo a Debray, su vida bien podría definirse como discreta, hermética y, sobre todo, 'sacrificada', pues desde que se dio a conocer se ha mantenido a la sombra fiel del Emérito. También es su gran defensora pública. Sólo en una ocasión sus palabras crearon controversia.
Laurence junto al emérito Juan Carlos y el presentador Stéphane Bern.
Fue hace unos meses, cuando Debray declaró que Juan Carlos I tiene "problemas de salud bastante serios". En esa línea, sostuvo que sus médicos le desaconsejan viajar, lo que multiplicó, sin duda, las informaciones sobre un supuesto deterioro grave del Emérito.
La preocupación fue tal que el propio Juan Carlos se vio obligado a intervenir para frenar las especulaciones, aduciendo que se encuentra "muy bien"; que se cuida, hace ejercicio a diario y pidiendo "que dejen de matarme", en alusión al alarmismo creado en torno a su estado físico.
Más allá de esto, Laurence ha tenido en este tiempo un discurso firme en torno a la defensa de Juan Carlos. Debray ha descrito en varias ocasiones la soledad que rodea a Juan Carlos I en el Golfo Pérsico.
La escritora ha explicado que el rey emérito vive aislado, lejos de su entorno habitual y con una vida social muy limitada. Según relató en una entrevista,
Debray pasó largas temporadas en su residencia emiratí mientras trabajaban en el libro, y durante ese tiempo pudo comprobar que el antiguo monarca se encuentra "muy solo", acompañado únicamente por un pequeño círculo de colaboradores y visitas puntuales.
Debray también ha abordado la intención de Juan Carlos de regresar a España, un deseo que el propio emérito ha deslizado en varias ocasiones. La francesa ha señalado que el regreso depende de factores políticos y familiares.
El marido de la reina Sofía (87) es consciente de que no puede volver sin cumplir determinadas condiciones. En esta línea, Debray ha afirmado que Juan Carlos considera que su vuelta solo sería posible si se le permite residir en su antigua casa de la Zarzuela.
Extremo que, según ella, sería imprescindible incluso para regularizar su situación fiscal. "Para tener residencia fiscal hace falta tener residencia", ha recordado Laurence en las últimas horas, planteando así una especie de negociación pública sobre los requisitos para su retorno.
Laurence: mujer y madre
Hija del filósofo francés Régis Debray y de la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos, creció en un entorno intelectual de izquierdas, politizado y cosmopolita, que marcó su carácter y su mirada crítica sobre el poder.
De nacionalidad francesa, ha alternado etapas en Francia y España con largas estancias en Venezuela, Londres y Nueva York, lo que le ha dado un perfil abiertamente internacional y una relación natural con el mundo hispano.
Esa suerte de biografía nómada explica en parte su facilidad para moverse entre élites políticas, financieras y culturales, y también para integrarse con comodidad en el círculo más íntimo del rey Juan Carlos sin renunciar a su autonomía como periodista y escritora.
Laurence junto a la infanta Elena, con la que ha entablado una amistad, en una imagen reciente. Gtres
En el plano familiar, Laurence está casada desde 2007 con el científico cognitivo, emprendedor y político francés Émile Servan‑Schreiber, hijo del prestigioso periodista y dirigente liberal Jean‑Jacques Servan‑Schreiber.
Émile es fundador de la empresa Hypermind y profesor especializado en mercados de predicción y aplicaciones de la inteligencia colectiva al mundo de la empresa y la política.
Juntos tienen dos hijos adolescentes, Roxanne y Samuel, con los que han apostado por una educación bilingüe y muy abierta al mundo: han vivido temporadas en Madrid y han pasado también por otros países para reforzar idiomas y ampliar horizontes culturales.
Debray, en una instantánea de archivo. Gtres
Debray ha estado años asentada en España, país al que considera casi una segunda patria, donde trabajaba y criaba a sus hijos mientras combinaba su labor como autora con colaboraciones en medios como ¡HOLA! y otros proyectos editoriales.
Sin embargo, su vinculación profesional y personal con el Emérito terminó reconfigurando su mapa vital: en septiembre de 2022 se instaló en Abu Dabi junto a su marido y sus hijos para poder estar cerca del monarca, verlo con regularidad y trabajar a fondo en sus memorias.
Su residencia en Emiratos ha reforzado la dimensión casi familiar de su relación con Juan Carlos I. Las crónicas la describen como parte del pequeño núcleo de confianza que rodea a Juan Carlos I en el Golfo Pérsico.
Le visita con frecuencia, viaja con él -por ejemplo, a regatas en Sanxenxo o a partidos del Real Madrid en Londres- y se ha convertido en una suerte de 'sombra' que le acompaña en muchos momentos relevantes de su exilio.
Esa cercanía ha propiciado también lazos afectivos: las infantas Elena y Cristina mantienen buena relación con ella, y su marido y su madre se integran sin dificultad en el entorno social del exmonarca. Laurence es muy apreciada, pero nadie la va a premiar en París.