Adriana y Adolfo Domínguez.

Adriana y Adolfo Domínguez.

Famosos MODA

Adriana, la hija de Adolfo Domínguez, desvela que su sucesión en la empresa no fue tan pacífica: "Nos herimos"

La primogénita del diseñador ha presentado la película sobre su padre, 'El eco de otras voces', en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Más información: El retrato más íntimo de Adolfo Domínguez conquista el cine: el creador que hizo de 'la arruga es bella' un lema en la moda

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"¿Papá, crees que ha valido la pena?". Con esta potente pregunta de Adriana (50 años) a su padre Adolfo Domínguez (76) comienza la emocionante película El eco de otras voces, que resume medio siglo de moda, riesgos y renuncias.

Sí, han pasado 50 años ya desde la creación de una de las firmas españolas más importantes y que más contribuyó, junto con Balenciaga, a la internacionalización de la moda patria. Y el camino no ha sido nada sencillo.

"No sabéis lo difícil que es para una marca de moda llegar hasta aquí. Ser independientes es todo un reto", ha asegurado la primogénita del gran diseñador en la presentación del film, que ha tenido lugar este martes, 7 de abril, en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Padre e hija en la presentación de la película del diseñador en Madrid.

Padre e hija en la presentación de la película del diseñador en Madrid. GTRES

Un largometraje que ha sido dirigido precisamente por Adriana. Primero porque se lo pidió a dos o tres directores que a ella le gustaban y tenían otros proyectos.

Segundo, porque al ser su padre una persona "poco predecible" y "compleja" pensó que nadie mejor que ella para llevar a cabo esta ardua tarea. "Me parecía que si lo dirigía cualquier persona no iba a salir realmente la persona que es".

Así también fusionaba sus dos grandes pasiones, la moda y el cine. Una de sus tres licenciaturas la obtuvo en el The Lee Strasberg Theatre Institute de Nueva York y además participó como actriz en cinco producciones.

Sin embargo, hay una razón más poderosa que todas las anteriores para ser ella la encargada de contar la vida, obra y milagro de su padre. Sí, la vida de Adolfo fue un milagro, o una "vida muy improbable", como les gusta decir a los Domínguez.

Según explica Adriana en los primeros minutos de la cinta, se puso ella al frente de este proyecto porque necesitaba reconciliarse de alguna manera con su progenitor.

Adriana Domínguez presentando la película 'El eco de otras voces', en el Museo Reina Sofía.

Adriana Domínguez presentando la película 'El eco de otras voces', en el Museo Reina Sofía.

Desde 2020, Adriana es la presidenta ejecutiva de la empresa. Adolfo le cedió formalmente el testigo ese año facilitando el relevo generacional, pero parece que la sucesión no fue tan pacífica como se escenificó.

Así lo ha revelado ahora Adriana, quien asegura que no contaron toda la verdad. "En el proceso nos herimos. He hecho esta película para poder volver a mirarle con cariño", asegura la hija mayor de Domínguez.

Un objetivo que parece que ha cumplido. Queda patente en la película donde -desde un punto de vista íntimo que solo una hija que admira a su padre es capaz de mostrar- describe las siete lecciones que su padre le ha enseñado en la vida, desde la valentía para levantar un imperio desde cero hasta la mítica "La arruga es bella".

"Mi padre siempre ha sido un gran educador. Todo lo que hacía era diferente al resto de padres. Le criticaban mucho por ello y a él le daba igual", explica Adriana.

'El eco de otras voces'

Las primeras imágenes y los primeros sonidos de El eco de otras voces tienen una belleza casi hipnótica. Montañas verdes e infinitas, mares azules y bravos, y una playa inmensa donde aparece un Adolfo Domínguez descalzo contemplando el sobrecogedor paisaje de su tierra, Galicia.

A partir de aquí comienza la historia del diseñador dividida en siete bloques perfectamente definidos -son las siete lecciones de vida-. Desde su infancia en Ourense hasta su retiro definitivo con la llegada de la pandemia en 2020.

Entre medias, todos los acontecimientos tanto vitales como profesionales que ayudaron a forjar a un hombre, que llevó la moda española a lo más alto.

Un hombre, que habiendo sido educado en la férrea fe cristiana encontró todas las respuestas a sus preguntas en la física.

"A los 16 dejé de creer. Lo que no me dio ninguna religión, me lo dio la física. Entendí que estamos hechos de energía y que la muerte es simplemente pasar al otro plano. Cuando uno entiende eso siente una paz increíble".

El mismo hombre que nunca tiró la toalla ante las adversidades. En 1991, un incendio en su fábrica en el polígono de San Cibrao das Viñas (Ourense) arrasó con una de sus naves principales.

Ese año no pudo desfilar en París porque, como él mismo declaró ante los medios, no tenía nada con lo que ir. Las llamas lo arrasaron todo.

Tampoco se hundió cuando años después del incendio, sus hermanos -Jesús, Francisco Javier y Josefina- decidieron salir de la empresa y convertirse en competidor directo del imperio que lleva el nombre de su hermano.

Mientras Adriana echa de menos esos años en los que todos eran una familia feliz y unida, Adolfo invita a su hija a seguir y a no mirar atrás porque "son cosas que pasan en la vida".

El único momento en el que el diseñador se derrumba es al recordar a su padre, que murió joven en un accidente de tráfico cuando iba a ver a su patronista. A él, dice, le debe absolutamente todo.

Ahora Adolfo Domínguez vive tranquilo y dedicado a su otra gran pasión, la escritura. "Desde la pandemia estoy felizmente jubilado. Lo que hago es organizar mi vida para escribir en casa, esa que veis en medio de la nada. Me encanta. Me encanta estar dentro. Me encanta estar escribiendo. Me cuesta salir de casa, no sabéis cuánto".

Tiene un carácter introvertido, según confiesa. "Siento vergüenza, pudor. Protagonismo cero porque no soy así. Me veo ahí -refiriéndose a la película- y digo: "Dios mío, no sé cómo lo hice. En mi vida pasaron tantas cosas que no doy crédito".

"Tengo la sensación de que no escogí la vida que me tocó".