La duquesa de Alba con sus nietos Luis y Amina.

La duquesa de Alba con sus nietos Luis y Amina. Gtres

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El duque de Alba: "Mi madre tuvo tres nietos; los hijos de Cayetano y la hija de Eugenia. A los demás no les hizo ni caso"

Carlos Fitz-James Stuart ha hablado sobre el papel de la aristócrata como abuela en la serie documental 'Cayetana, la duquesa de todos'.

Más información: Disneyland en Liria: el día que la duquesa de Alba cambió la disciplina por peluches y nietos saltando en su cama

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De todas las facetas de Cayetana de Alba, quizás la más desconocida fue la de abuela -o 'Lala', como a ella le gustaba que la llamaran sus nietos-. También la más auténtica.

Ya lo dijo la propia duquesa: "Si como madre no he sido perfecta, como abuela hago lo que me da la gana".

Pasó de ser una mujer muy estricta en la educación de sus seis hijos, a convertirse en una niña más en los últimos años de su vida.

"A través de la inocencia de sus nietos recuperó esa magia de la vida", asegura Genoveva Casanova (49 años), exmujer de Cayetano Martínez de Irujo (63), en la serie documental que podrá verse en Netflix el próximo 15 de abril.

Cuando se acaban de cumplir cien años desde su nacimiento, sus hijos han querido honrar su memoria en Cayetana, la duquesa de todos, que repasa la vida de una de las figuras más relevantes de la historia española.

Cayetana con Genoveva Casanova y los mellizos, Luis y Amina en la Feria de Abril de Sevilla.

Cayetana con Genoveva Casanova y los mellizos, Luis y Amina en la Feria de Abril de Sevilla. GTRES

A través de tres capítulos, de 50 minutos de duración cada uno, el documento visual recorre desde su nacimiento en 1926 hasta su muerte en 2014, ofreciendo uno de los retratos más íntimos que se han hecho hasta ahora.

Dentro de una familia marcada por los títulos y los palacios, resulta sorprendente cómo Cayetana dejó de ser duquesa para convertirse en una abuela cariñosa, permitiendo juegos en salones históricos, como si Liria o Las Dueñas fueran una casa familiar más, y hasta convirtiendo su cuarto en una especie de Disneyland lleno de peluches y nietos saltando en su cama.

"Como abuela bajó mucho esa exigencia y ese compromiso. Consideró que con sus hijos ya había hecho lo que debía y con sus nietos era harina de otro costal", afirma María Eugenia Fernández de Castro, exmujer de Jacobo Fitz-James Stuart, que también participa en la serie homenaje a la duquesa.

Nueve nietos

Cayetana de Alba tuvo nueve nietos en total, fruto de sus seis hijos. Sin embargo, el vínculo de Cayetana no fue igual con todos, como desvela ahora su primogénito. Hubo especial sintonía con algunos de ellos. Pasa hasta en las mejores familias.

El duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart.

El duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart. Getty Images

"Mi madre en realidad tuvo tres nietos, los hijos de mi hermano Cayetano y la hija de mi hermana Eugenia. A los demás no les hizo ni caso. Esa es la realidad", sentencia Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, actual duque de Alba, en la serie documental.

"Pero bueno, no pasa nada", dice para quitar hierro al asunto. La realidad es que los tres nietos favoritos de la duquesa de Alba son precisamente con los que más convivió.

Tana (26), la hija de Eugenia Martínez de Irujo (57) y Francisco Rivera (52), se instaló en Liria, junto a su madre, cuando sus padres se divorciaron. De su abuela heredó su amor por Sevilla y por el flamenco.

Y Luis (24) y Amina (24), los mellizos fruto del matrimonio de Cayetano Martínez de Irujo con Genoveva Casanova también se mudaron al palacio madrileño de los Alba.

Fue cuando la mexicana pidió al jinete trasladarse a Madrid cansada de la vida en el campo en la finca Las Arroyuelas, en Sevilla.

Tana, Luis y Amina fueron, por tanto, compañeros de juegos. Y su abuela, la duquesa de Alba, su mejor cómplice.

"Con mis hijos siempre fue una abuela muy entregada. Le encantaban los dibujos que hacían. Tanto que te podías encontrar en el palacio un cuadro de un pintor maravilloso y al lado, pegadito, un dibujo de Amina", confiesa, entre risas, Genoveva.

Sofía Palazuelo y Fernando Fitz-James Stuart.

Sofía Palazuelo y Fernando Fitz-James Stuart. Getty Images

Con los tres compartió juegos, viajes, excursiones, espectáculos... Ellos pudieron disfrutar de la mejor versión de la duquesa.

Con el resto de sus nietos, parece que no tuvo tanta complicidad. Por la rama del actual duque de Alba, Carlos Fitz‑James Stuart, Cayetana tiene otros dos nietos.

Fernando Fitz‑James Stuart y Solís (35), heredero del Ducado de Alba; y su hermano pequeño, Carlos (34), conde de Osorno, que mantiene un perfil mucho más discreto. Ellos son la nueva generación de los Alba.

"Ahora es una casa más seria, menos folclórica. Tengo la enorme suerte de mis hijos, sobre todo de mi primogénito, que será el nuevo duque de Alba", afirma Carlos Fitz-James Stuart.

Jacobo Martínez de Irujo, conde de Siruela, también tiene dos hijos. Jacobo Fitz‑James Stuart y Fernández de Castro, que se ha hecho un nombre en el circuito cultural madrileño como responsable de Espacio Valverde, una galería de arte centrada en proyectos contemporáneos de autor.

Su hermana, Brianda, es ilustradora y diseñadora; ha colaborado con firmas de moda, ha lanzado colecciones propias y trabaja como creadora gráfica.

Los dos hijos de Alfonso Martínez de Irujo y María de Hohenlohe, por su parte, encarnan el perfil más empresarial de la saga.

Luis Martínez de Irujo y Hohenlohe, actual duque de Aliaga, está al frente de una compañía de ingeniería orientada a proyectos agrícolas y medioambientales.

Su hermano, Javier, marqués de Almenara, ha optado por el emprendimiento ligado a la moda y la gestión de proyectos, apoyando el crecimiento de la firma IQ Collection, la marca de su esposa, la diseñadora Inés Domecq.

Brianda Fitz-James Stuart.

Brianda Fitz-James Stuart. GTRES

Con todos ellos, la aristócrata tuvo un trato distinto. Quizás cuando sus nietos mayores llegaron al mundo, la duquesa aún estaba muy centrada en sus obligaciones.

Pero aunque no todos la sintieron igual de cerca, la faceta de Cayetana como abuela ayuda a entender mejor a la mujer detrás del personaje público.

Muestra un retrato menos solemne y más humano: el de una duquesa que, en su última etapa, quiso ejercer la libertad que no tuvo de joven.