La duquesa de Alba en una imagen de archivo.

La duquesa de Alba en una imagen de archivo. Getty Images

Famosos CENTENARIO DE LA DUQUESA

Disneyland en Liria: el día que la duquesa de Alba cambió la disciplina por peluches y nietos saltando en su cama

El libro 'La última duquesa', que acaba de presentar su hijo Cayetano, desvela la faceta más desconocida de la aristócrata.

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La infancia de los hijos de la duquesa de Alba siempre estuvo marcada por una educación muy estricta. "Vivíamos de una manera muy prusiana, con unas normas mayores incluso que las de la Familia Real y nosotros no éramos Familia Real", recordó el propio Cayetano Martínez de Irujo (62 años) en la presentación del libro en homenaje a su madre cuando se cumplen 100 años de su nacimiento.

Se hacía o decía lo que la aristócrata ordenaba y sin opción a rechistar. Sin embargo, con el paso de los años, Cayetana sufrió una transformación íntima en la que pasó de madre estricta a abuela permisiva.

Así se desvela en La última duquesa (Ed. La Esfera de los Libros) donde sus hijos y algunos de sus nietos hablan de la faceta más desconocida y oculta de la gran Tanuca -como la llamaba cariñosamente su padre-.

Cayetana de Alba con su nieta, Tana, hija de Eugenia.

Cayetana de Alba con su nieta, Tana, hija de Eugenia. Getty Images

Aunque nunca le convenció el término "abuela", ejerció como tal. Ella era "Wea" o "Lala", como asegura su hijo. Parece que las cosas comenzaron a cambiar, y las normas se empezaron a relajar en Liria, con la llegada de los mellizos Luis (24) y Amina (24), fruto del matrimonio de Cayetano con Genoveva Casanova (48).

Durante un tiempo el matrimonio y sus hijos se instalaron en el palacio madrileño de Los Alba, lo que provocó que la duquesa pasara mucho tiempo con sus nietos.

"Amina y Luis me cuentan que mi madre pedía al servicio que colocaran dos mesitas plegables al lado de su cama. Así cenaban charlando con ella mientras ella permanecía tumbada en la cama. Y siempre les tenía preparadas galletas moscovitas que eran sus preferidas, además de un cajón de su mesilla de noche repleto de caramelos y chocolates. Mi madre estaba loca con mis mellizos".

Disneyland en Liria

Tana (26), la hija de Eugenia Martínez de Irujo (57) y Francisco Rivera (52), fue la compañera de juegos de Luis y Amina. Ella también se instaló en Liria cuando sus padres se divorciaron.

"Un día me encontré a los tres saltando en la cama de mi madre y tirando las cosas al suelo. Como es lógico, les reñí. La duquesa, que a nosotros cuando éramos pequeños ni siquiera nos dejaba sentarnos en su silla para no estropearla y nos hacía permanecer de pie en su presencia, me contestó indignada: "Haz el favor de dejarlos que eres un torturador"".

"Me dejó helado, pero comprendí que, con los años, la duquesa se había relajado y se había convertido, gracias a sus nietos, metafóricamente hablando, en otra niña más".

La duquesa de Alba con sus nietos, Luis y Amina en el circo.

La duquesa de Alba con sus nietos, Luis y Amina en el circo. Getty Images

Sus nietos fueron su alegría y su mejor compañía. "En los últimos años, la habitación de mi madre en Liria parecía Disneylandia. Todo era rosa y lleno de peluches".

Ella, a la que nunca le habían gustado las muñecas, convirtió su alcoba en un cuarto infantil. "A ellos les autorizó a hacer cosas que jamás permitió a sus hijos. Incluso fue con Alfonso a verlos a las fiestas de fin de curso en el colegio".

Ya lo dijo la propia Cayetana de Alba en sus memorias. "Si como madre no he sido perfecta, como abuela hago lo que me da la gana".

Es por eso, que Cayetano considera que tanto Tana como sus hijos "no han tenido que sufrir el peso de la responsabilidad que conlleva el palacio ni han tenido que pagar el precio de formar parte de esta familia". "Ellos han podido disfrutar de la mejor versión de mi madre", confiesa.

Cuando muere la duquesa de Alba, el 20 de noviembre de 2014, los mellizos Luis y Amina tienen 13 años y Tana Rivera 15. Pese a su juventud, atesoran intactos todos esos recuerdos vividos con su abuela.

Amina, desolada en le funeral de su abuela, junto a su padre Cayetano.

Amina, desolada en le funeral de su abuela, junto a su padre Cayetano. Getty Images

Luis todavía hoy cuando sale de la ducha con el pelo mojado se acuerda de las veces que ella le regañó por no secarlo previamente. Siempre pensó que se podían enfermar.

A ninguno se les olvida tampoco cómo les consentía su abuela. Guardan especial cariño a sus veranos en Ibiza con ella y cómo Cayetana les compraba todo lo que querían".

Cayetana Fitz-James Stuart, tuvo nueve nietos en total. Sus seis hijos le dieron esos nueve nietos: Fernando y Carlos (hijos de Carlos), Luis y Javier (hijos de Alfonso), Jacobo y Brianda (hijos de Jacobo), Luis y Amina (hijos de Cayetano) y Tana Rivera, hija de Eugenia.