Jessica Goicoechea junto a River Viiperi en una imagen tomada en 2019, en Venecia, cuando eran pareja.

Jessica Goicoechea junto a River Viiperi en una imagen tomada en 2019, en Venecia, cuando eran pareja. Gtres

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Jessica Goicoechea gana el juicio contra River Viiperi por violencia de género: "El camino de la verdad es largo y doloroso"

Fue el 27 de marzo de 2020 cuando Viiperi fue detenido tras apreciarse "lesiones evidentes" en la modelo. Hoy, 6 años después, la justicia habla.

Más información: El historial de detenciones de River Viiperi, presunto agresor de Jessica Goicoechea

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Jessica Goicoechea (29 años) respira tranquila tras seis años de lucha en los tribunales: la justicia le ha dado la razón. La frase "la verdad saldrá a la luz", que ha acompañado a la modelo durante este lacerante tiempo, hoy cuenta con un respaldo judicial.

Una sentencia ha reconocido que la modelo e influencer fue víctima de violencia de género por parte de su expareja, el también modelo River Viiperi (34), validando su relato de maltrato físico y psicológico y poniendo cierre a uno de los capítulos más duros de su vida.

El caso que ahora se cierra en los tribunales se remonta a marzo de 2020, en pleno confinamiento por la pandemia de la Covid‑19.

Jessica y River llevaban aproximadamente dos años de relación y, aunque habían roto sentimentalmente poco antes, seguían conviviendo en el mismo domicilio de Barcelona mientras duraba el estado de alarma.

Jessica Goicoechea junto a River Viiperi en una imagen de archivo.

Jessica Goicoechea junto a River Viiperi en una imagen de archivo. Gtres

Fue en ese contexto de encierro cuando, según la sentencia, se produjo un episodio de violencia en el ámbito doméstico que marcaría un antes y un después. Aquella noche, Jessica contactó con los Mossos d'Esquadra para alertar de una agresión.

Los agentes acudieron a la vivienda, constataron "lesiones evidentes" en la modelo y detuvieron a River Viiperi, que pasó a disposición del juzgado de violencia sobre la mujer y quedó en libertad con cargos.

Desde entonces, el caso quedó en manos de la justicia y la influencer optó por guardar silencio en público sobre los detalles, pese a que su rostro se convirtió en uno de los ejemplos más comentados de violencia machista en el mundo de las redes.

Seis años más tarde, ese proceso ha culminado con una sentencia que reconoce los hechos. Jessica ha elegido sus propias redes sociales para contar, por primera vez con todo detalle, cómo ha vivido estos años.

El 'post' que ha publicado Jessica Goicoechea.

El 'post' que ha publicado Jessica Goicoechea.

"La verdad saldrá a la luz. Una frase que llevo años escuchando en repetidas ocasiones y por fin puedo decir que seis años más tarde la verdad ha salido a la luz. Hoy la justicia ha hablado y una sentencia judicial ha reconocido los hechos", ha escrito en un comunicado compartido en Instagram.

"Sin duda, el peor episodio de mi vida. Han sido seis años largos. Seis años de mucho silencio público, de procesos judiciales, de reconstrucción personal y de aprendizaje", añade la influencer en el escrito.

La modelo explica que tomó la decisión de no hablar mientras el procedimiento estaba abierto porque quería confiar en los tiempos de la justicia y, al mismo tiempo, proteger su propia salud mental.

"Elegí callar durante todo este tiempo porque creía en los tiempos de la justicia y en la importancia de proteger mi paz mientras todo seguía su curso. Hoy no escribo estas palabras desde el rencor".

"Las escribo desde el cierre, pero también desde la responsabilidad de dar visibilidad a algo que, por desgracia, muchas mujeres siguen viviendo".

"La violencia de género no siempre se ve desde fuera. A veces se duda, a veces se cuestiona, y muchas veces el camino para que la verdad sea escuchada es largo y doloroso", escribe, subrayando que el daño emocional y la manipulación pueden pasar inadvertidos para el entorno.

En su mensaje, Jessica se detiene en un punto clave: lo difícil que puede resultar denunciar: "Sé lo difícil que es denunciar. Yo tardé una semana en hacerlo. Durante esos días sentí mucho juicio alrededor, dudas, comentarios, culpa e incluso pena".

"Después de tomar la decisión me sentí muy cuestionada por parte de quienes tenían que aplicar la ley. Desde fuera todo parece más fácil, pero es comprensible tomarse su tiempo", agrega.

River junto a Jessica.

River junto a Jessica. Gtres

Más allá del episodio concreto que derivó en la detención de River Viiperi, la sentencia reconoce que Jessica fue víctima de un patrón más amplio de maltrato psicológico.

La propia influencer lo había explicado en intervenciones anteriores, cuando comenzó a hablar de su experiencia sin entrar en detalles del proceso: "Sufrí violencia física, pero la que más huella me dejó fue la psicológica", confesó en un podcast.

Y agregó: "Pasé dos años y medio con alguien jugando con mi mente. Me mató". "Vuestra voz y vuestra verdad importa. Porque ayuda a que ninguna más tenga que pasar por esto", subraya ahora Goicoechea al final de su post.

Los seis años que separan la agresión de la sentencia han estado marcados, según cuenta, por ese proceso de reconstrucción personal: recuperar autoestima, rehacer su vida y aprender a hablar de lo ocurrido sin que todo su relato público quedara reducido a la etiqueta de víctima.

Historia de amor

Jessica Goicoechea y River Viiperi comenzaron su historia de amor, en 2017, como una de esas parejas aparentemente perfectas que encajan a la perfección en el escaparate de las redes.

Dos modelos jóvenes, guapos, muy solicitados por marcas y fotógrafos, que compartían profesión, viajes y una vida marcada por campañas, desfiles y eventos.

Durante sus primeros meses juntos, sus perfiles de Instagram se llenaron de instantáneas idílicas: escapadas, fotos en destinos de ensueño, gestos cómplices y declaraciones públicas que reforzaban la imagen de casi una power couple del universo fashion.

Con el tiempo, esa relación fue ganando intensidad también en el plano profesional. River no solo era su novio, sino que llegó a ejercer como una especie de representante y apoyo en su carrera, acompañándola en proyectos y decisiones laborales.