El jinete Luis Astolfi en una fotografía de archivo.

El jinete Luis Astolfi en una fotografía de archivo.

Famosos DIFÍCIL TRANCE

La silenciosa lucha de Luis Astolfi tras revelar que padece ELA: sus grandes apoyos y una truncada historia de amor

Según confirma EL ESPAÑOL, el jinete sevillano afronta este revés de salud con gran estoicismo: "Es un hombre resiliente. No lo tumba nada".

Más información: Luis Astolfi, amigo de la infanta Elena, anuncia que padece ELA: "Lo noto en el habla, pero quiero seguir montando a caballo"

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"Solamente me encuentro un poquito más débil, pero me veo bien. No soy una persona de comerme el coco. Lo que pueda pasar, habrá que afrontarlo y adaptarse, y punto". Estas palabras pertenecen a Luis Astolfi Pérez de Guzmán (66 años) tras revelar que padece ELA.

La noticia saltaba a la prensa este pasado domingo, 1 de marzo, y dejaba en shock, por lo inesperado, a propios y extraños, pues el jinete había mantenido hasta la fecha en secreto este revés de salud. El íntimo amigo de la infanta Elena (62) está -es- fuerte, y esperanzado.

EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con una persona que lo conoce bien. Esta fuente desliza lo que sigue: "Es un hombre resiliente". A su alrededor, Astolfi puede presumir de contar con una potentísima red de afecto y amor. Familiares y amigos no lo dejan solo.

Astolfi, uno de los grandes nombres de la hípica española, ha hecho su confesión más dura y valiente con el medio sevillano El Pespunte en la que, lejos de dramatizar, habla con naturalidad de un diagnóstico que hasta ahora sólo conocían su entorno más cercano.

Luis Astolfi, en una fotografía tomada en 2024.

Luis Astolfi, en una fotografía tomada en 2024. Gtres

"La gente no sabe nada, noto un poco el habla y un brazo un poco peor, pero no tengo dolor", ha explicado el deportista de élite que, después de cuatro Juegos Olímpicos, se enfrenta ahora a la prueba más dura de su vida.

La ELA, huelga decir, es una enfermedad neurodegenerativa que afecta de manera progresiva a las neuronas motoras, provocando debilidad muscular, pérdida de fuerza y, con el tiempo, problemas para hablar, tragar o respirar.

Astolfi sabe perfectamente qué significa el diagnóstico, pero insiste en que, por el momento, su vida cotidiana apenas ha cambiado: "Solamente me encuentro un poquito más débil, pero me veo bien. (...) Lo que pueda pasar, habrá que afrontarlo y adaptarse, y punto".

Luis ha demostrado, a lo largo de las décadas, saber lo que es caerse, fracturarse y la presión que supone la alta competición. Admite que nota especialmente la enfermedad en un brazo que ya arrastraba secuelas de un accidente anterior y en algunos momentos del habla.

Astolfi, durante una competición.

Astolfi, durante una competición. Gtres

No obstante, recalca que mantiene su autonomía y que puede valerse por sí mismo "para todo". Su rutina sigue girando alrededor de los caballos. Retirado de la competición desde hace un tiempo, Luis Astolfi continúa trabajando cada día en el mundo de la hípica.

Ahora, volcado en una faceta más pedagógica. "Me dedico a trabajar porque me apasiona mi trabajo y me encanta ayudar a mucha gente del mundo del caballo que al principio no sabe muy bien de qué va este mundillo", ha explicado recientemente.

Durante años fue seleccionador del equipo español de concurso completo y llegó a dirigir combinados internacionales en Copas de Naciones; en la actualidad imparte cursos y clínics y asesora a jinetes y propietarios desde su enorme experiencia.

"Mientras pueda, voy a seguir montando", resume en El Pespunte, convencido de que mantenerse activo es, también, una forma de plantar cara a la enfermedad. "No me planteo nada que no sea positivo", insiste el sevillano, que prefiere no proyectarse demasiado en el futuro.

Ese enfoque vital tiene mucho que ver con la historia personal del jinete. Nacido en Sevilla en 1959, sexto de los catorce hijos de Antonio Astolfi Cuesta y Dolores Pérez de Guzmán, creció en una familia estrechamente ligada al campo y al caballo.

Y convirtió la hípica en su mundo. Representó a España en cuatro Juegos Olímpicos -Los Ángeles 84, Seúl 88, Barcelona 92 y Sídney 2000-, y fue uno de los referentes del deporte andaluz, respetado tanto por sus resultados como por su serenidad dentro y fuera de la pista.

Sus dos hijos, su gran apoyo

En el plano personal, Luis Astolfi estuvo casado con la empresaria sevillana Isabel Flórez Saborido, con la que contrajo matrimonio en 1990 y de la que se separó en 2012, tras más de dos décadas de relación. Fue aquel un amor truncado que, con el tiempo, se transformó en amistad y familia.

Luis e Isabel se llevan "muy bien", manifiesta a EL ESPAÑOL una fuente bien informada. Juntos tuvieron dos hijos, Luis Astolfi Flórez -conocido como Luis Jr.- y Marina Astolfi, que han heredado el vínculo con el caballo y también la discreción que siempre ha caracterizado a la familia.

Ellos son hoy, con la enfermedad, su mayor apoyo. Luis Jr. ha seguido los pasos de su padre en la hípica y, además, trabaja en el sector inmobiliario en la Costa del Sol, mientras que Marina, mucho más reservada, se mantiene prácticamente fuera del foco mediático.

El jinete, muy unido a ambos, ha vivido en primera fila en los últimos meses la boda de su hijo mayor con Cristina Serrano y la noticia de que se convertirán en padres, acontecimientos que han llenado de ilusión un momento vital complicado.

La familia y el círculo de amigos cercanos -en el que ocupa un lugar destacado la infanta Elena, de quien es "mejor consejero en cuestiones hípicas", según se ha escrito-, son ahora su principal apoyo.

Luis, en la boda de Luis Astolfi Jr. y Cristina Serrano, con la infanta Elena como testigo.

Luis, en la boda de Luis Astolfi Jr. y Cristina Serrano, con la infanta Elena como testigo.

Astolfi pertenece desde hace décadas al reducido grupo de íntimos de la hermana mayor del rey Felipe VI (58), con la que comparte afición por la equitación y largas jornadas en el Real Club Pineda de Sevilla.

Ese entorno, acostumbrado a ver al jinete siempre en pie, ha recibido con admiración la forma en que ha decidido gestionar la noticia: sin ocultarla, pero sin convertirla en un drama público, y reivindicando su derecho a seguir trabajando mientras el cuerpo aguante.

Luis y la Infanta: el primer amor

Luis Astolfi fue el primer gran amor conocido de la infanta Elena en los años 80. Mantuvieron una relación sentimental entre aproximadamente 1986 y 1989.

Y aunque el idilio jamás fue confirmado oficialmente por la Casa Real, en su momento fue un "secreto a voces" que entre ellos existía un idilio marcado por un círculo de amigos en común y una pasión compartida: la de montar a caballo.

Tras la ruptura, la relación derivó en una sólida amistad que se ha mantenido durante décadas. A día de hoy es uno de los mejores amigos de la hija mayor de los reyes Eméritos.

Luis Astolfi junto a la infanta Elena.

Luis Astolfi junto a la infanta Elena. GTRES

Se les ha visto juntos en actos hípicos y eventos sociales. La última cita en la que coincidieron fue la boda de su hijo, Luis Astolfi Jr., con Cristina Serrano.

El enlace, celebrado el 4 de julio de 2025 en el Cortijo Pedro Jiménez, a 5 minutos de Estepona, y a unos 15 de Puerto Banús y de Marbella, contó con la asistencia de la hermana del rey Felipe VI.

Otros famosos con ELA

Entre los famosos que padecen o han padecido ELA destacan el físico Stephen Hawking, que vivió de forma excepcional más de 50 años con la enfermedad, el exportero y entrenador Juan Carlos Unzué (58), hoy uno de los grandes portavoces de esta causa en España, y el presentador Constantino Romero, fallecido en 2013.

También figuran el beisbolista Lou Gehrig, el periodista deportivo Carlos Matallanas, el actor y dramaturgo Sam Shepard, el fotógrafo Bryan Randall -pareja de Sandra Bullock (61)- y el actor estadounidense Eric Dane, cuya muerte, el pasado 19 de febrero, (apenas un año después del diagnóstico) ha vuelto a situar esta patología en el foco mediático.