Hovik Keuchkerian en una imagen de archivo.

Hovik Keuchkerian en una imagen de archivo. Gtres

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Hovik Keuchkerian, 53 años, sobre su infancia en los 70: "Yo era un enfermo del deporte y mi padre trabajaba demasiado"

El actor recuerda sus años de niño en la Sierra de Madrid, marcada por la libertad y la influencia de sus padres.

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J. R
Publicada

Hovik Keuchkerian (53 años) no rehúye recordar su infancia en los años 70, una etapa que, según confesó a EL ESPAÑOL en una entrevista en 2024, estuvo marcada por la pasión por el deporte y el esfuerzo constante de su familia.

El actor de La Casa de Papel ha visitado el plató de El Hormiguero para hablar de su trayectoria y de los proyectos que marcan su presente profesional.

Sin embargo, hace unos años, en una conversación con este periódico, el actor contó cómo era su vida antes de ser actor, su infancia y cómo logró ser el hombre que es hoy día.

"Vivía en un pueblo de la Sierra de Madrid en el 77… Mi viejo tenía un restaurante y trabajaba como un cabrón, pero la vida de mi madre fuimos nosotros, desde la mañana hasta la noche", aseguraba el actor y escritor, que hoy mira atrás con una mezcla de nostalgia y humor.

El actor Hovik Keuchkerian, en su visita e 'El Hormiguero'

El actor Hovik Keuchkerian, en su visita e 'El Hormiguero' Atresmedia Televisión

Criado en la primera urbanización de pisos que se construyó en las afueras del pueblo, Hovik describe aquel entorno como "ocupado básicamente por domingueros", pero lleno de libertad para un niño con ganas de explorar.

"Mi padre tenía claro que sus hijos no iban a crecer en una ciudad, iban a crecer en el campo. Y yo no cambiaría nada de mi infancia", apunta, recordando los días en los que, después del colegio, arrojaba la mochila y se adentraba en aquel "universo" por descubrir.

A pesar de la disciplina que imponía la vida familiar, la energía de Hovik encontraba su refugio en el deporte. "Cuando llegó la época de salir y todo eso, yo era un enfermo del deporte y me pasaba el día tirando triples hasta que se iba el sol", ha confesado.

Para él, cada tarde estaba llena de retos, balones y competición con amigos, un ritmo que parece haber marcado también su carácter y su determinación en la vida adulta.

Hovik Keuchkerian en el restaurante Varela de Alpedrete (Madrid)

Hovik Keuchkerian en el restaurante Varela de Alpedrete (Madrid) Laura Mateo

Sin embargo, la adolescencia trajo consigo nuevas experiencias, y Hovik las vivió con la misma intensidad que el deporte. "Entonces, pisé mi primera discoteca con 18 años y la segunda con 20, estando ya en Madrid. O sea, no te digo más, un tarado", bromeaba, recordando aquellos primeros pasos en la vida nocturna.

Ahora, a sus 53 años, Hovik Keuchkerian mantiene viva la memoria de esos años formativos, consciente de que le enseñaron a equilibrar la disciplina con la diversión y la pasión.

Una infancia en el campo, rodeado de naturaleza y con un padre incansable y una madre entregada, que, según él, dejó huella en su carácter, en su amor por el deporte y en la intensidad con la que vive cada etapa de su vida.

"No cambiaría nada de lo que viví", sentencia, dejando claro que, para él, aquel universo de urbanización y montañas fue mucho más que un lugar: fue su escuela de vida.