Julio Iglesias en una fotografía de archivo.
Julio Iglesias, acusado de agresión sexual por dos extrabajadoras de sus mansiones en el Caribe
Los testimonios corresponden a una empleada de servicio doméstico y a una fisioterapeuta personal del cantante.
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Dos extrabajadoras de Julio Iglesias (82 años) acusan al cantante de haberlas agredido sexualmente.
Ambas aseguran haber sufrido agresiones sexuales, acoso y abuso de poder cuando trabajaban en las mansiones que el artista posee en República Dominicana y las Bahamas.
Los testimonios corresponden a una empleada del servicio doméstico y a una fisioterapeuta personal de Iglesias, según una investigación publicada este martes, 13 de enero, por elDiario.es en colaboración con Univision Noticias.
Julio Iglesias en una fotografía tomada en Montecarlo, en 2016.
Los hechos se remontan a 2021, cuando trabajaban en régimen interno para el artista. Entonces, la más joven de ellas tenía 22 años.
Las dos extrabajadoras, una de origen dominicano y una venezolana, señalan un entorno laboral de control estricto, humillaciones, intimidación y tocamientos no consentidos.
Una de ellas, contratada para cocinar y limpiar la vajilla, asegura que era llamada de forma recurrente a la habitación de Julio Iglesias tras finalizar su jornada laboral.
La mayoría de estos encuentros, según su relato, se producían ante otra empleada de mayor rango y en un promedio de cinco días por semana. Solo conseguía evitarlos cuando la mujer de Julio Iglesias, Miranda Rijnsburger (60), se encontraba en la villa.
Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger, en una imagen de archivo. Gtres
Dichos encuentros incluían penetraciones no consentidas, insultos y bofetadas. En su relato cuenta cómo llegó a sentirse como un "robot", una "esclava" o una "muñeca" para el cantante de Me va, me va.
De acuerdo con el reportaje, una noche que Iglesias se quejaba de dolores —molestias de espalda que arrastra del accidente de coche que sufrió en los 60—, llamó a esta empleada, contratada como servicio doméstico, para que le ayudara a calmar sus dolencias dentro de su dormitorio en Punta Cana.
El segundo testimonio es el de una mujer que trabajaba como fisioterapeuta personal del artista. En su caso, asegura haber sido víctima de besos forzados y tocamientos en el pecho sin su consentimiento en espacios privados y en zonas comunes de la mansión, como la piscina o la playa.
Esta denunciante también habla de comentarios despectivos, humillaciones públicas y un trato intimidatorio por parte del cantante. Por otro lado, recuerda que el último día que trabajó para Julio Iglesias, este la presionó para hacer un trío. Sin embargo, ella se negó.
Ambas coinciden en haber vivido en un entorno de miedo constante. Aseguran haber estado bajo vigilancia y amenazas de despido.
Las normas eran estrictas y vivían en condiciones de aislamiento. Las salidas eran restringidas y las jornadas podían prolongarse hasta 16 horas, de acuerdo con su relato.
Julio Iglesias en una imagen de archivo. Gtres
Durante la investigación, los medios citados anteriormente contactaron con al menos otros 15 extrabajadores de Julio Iglesias. Muchos coinciden en que desempeñaban sus funciones en un ambiente tenso. Además, hablan de un carácter irascible por parte del cantante.
Por otro lado, dichos medios explican que durante los tres años de investigación accedieron a documentos que acreditan la relación laboral de estas dos mujeres, a quienes dan un nombre ficticio, con el cantante.
Ni Julio Iglesias ni su equipo legal se han pronunciado al respecto. Desde hace años, el cantante mantiene una vida discreta alejada de los focos.