Isabel Pantoja (64 años) se ha mantenido en el más sepulcral de los silencios después de las demoledoras intervenciones televisivas de su hijo Kiko Rivera (36). La tonadillera vive este nuevo capítulo de su drama familiar encerrada entre los muros de Cantora. Arropada por su hermano Agustín (56) y con el recuerdo de Paquirri siempre vivo, el hombre que la convirtió en 'la viuda de España' y junto al que aparece en una de las fotos que ha rescatado en sus redes sociales. Ha sido en su Instagram donde la cantante ha roto, de algún modo, su silencio, aunque sea de manera testimonial. 

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En la noche de este pasado lunes, y a través de sus stories de Instagram, Isabel mostraba cuatro imágenes sacadas de un vídeo que le dedicaba su club de fans de Valencia. Con la artista cantando de fondo su canción A mi manera, se pueden ver una serie de momentos de su vida. Entre ellos, una foto en la que aparece de espaldas agarrada al diestro y padre de su hijo Kiko.

Justo ahora que el propio Kiko ha advertido que ha puesto a la venta su parte de Cantora y que su madre podría encontrarse, en consecuencia, con la sorpresa de tener "inquilinos por allí tomando café con ella", ella ha elegido justo esa imagen como una de las más significativas de la grabación que reposteaba. Una manera de lanzarle una indirecta a su hijo, que cuando comenzó a destapar toda la información relativa a la herencia por la que estaba dispuesto a luchar manifestó hacerlo por la memoria de su padre.

El otro momento reseñable que rescata es una foto en la que se ve a una Pantoja niña. Inocente. Alejada de todos los problemas en los que se ha visto envuelta con el paso de los años y que la tienen, ahora mismo, en la postura más alejada e inimaginable con su hijo. Y puede que sin tener que asumir el tomar decisiones de adulta como las que hace un par de días decía en su cuenta de Twitter su hija, Isa P (25), que tuvo que tomar desde su infancia.

Esta es la imagen junto a Paquirri que Isabel ha rescatado del vídeo de su clun de fans para compartirla. Instagram.

Una única salida

Este enredo entre Isabel y su hijo comenzó justo el pasado 2 de agosto, el día que la tonadillera celebraba su cumpleaños. Kiko entró en esa habitación de Cantora que está cerrada y a la que se tiene prohibido el acceso. Allí, asegura, vio algunas de esas pertenencias de su padre que tenían que haber pasado a manos de sus hermanos, Francisco (47) y Cayetano Rivera (44). Las que Pantoja lleva tiempo sosteniendo que habían robado de su domicilio, alegando que ese era el motivo por el que no pudo hacer entrega de las mismas a los hijos de Paquirri y Carmina Ordóñez.

Hasta noviembre no se decidió a contarlo. Los titulares más jugosos los dejó en la entrevista que concedió a Mila Ximénez (68) para la revista Lecturas. Una información que continuó desarrollando en las semanas posteriores ante las cámaras de Telecinco, en dos espacios especiales nombrados como Cantora: la herencia envenenada.

Desde entonces, tan solo se tiene constancia de que Isabel haya salido de su encierro en una ocasión. A finales de enero, y según se contó en El programa de Ana Rosa, tuvo que realizar una serie de gestiones fuera de la finca situada en la gaditana Medina Sidonia. Los vecinos del pueblo explicaron cómo Isabel fue vista, acompañada por su hermano Agustín, realizando la compra en un supermercado.

Mientras esperamos a que ofrezca una entrevista o, aunque sea, lance un comunicado, por el momento tenemos que conformarnos con esta serie de indirectas con las que se suma a la dinámica familiar de los últimos meses.

Isabel junto a su hermano Agustín en una de las salidas de la cárcel de Alcalá de Guadaíra, en 2015. Gtres.

[Más información: Así es ahora 'Mi Gitana', la casa de Isabel Pantoja que compró un empresario británico en Marbella]