Paula Echevarría (41 años) ha aumentado su actividad en redes de forma paralela a su actividad física. Cada que vez que en el último mes la actriz comparte un Stories en su perfil de Instagram lo que se ve es a la asturiana haciendo ejercicio sin parar. Tiene la agenda repleta con sesiones intensas con sus dos entrenadores personales, Iñaky García y Vanessa Sikale. ¿A qué viene tal exagerada motivación?

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Al menos 4 o 5 vídeos que muestra al día son haciendo running, un par pertenecen a entrenamientos cortos de cardio y varias fotografías de sesiones de yoga o pilates. A primera hora de la mañana o a primera de la tarde -o incluso a veces, las dos en un mismo día- las dedica a salir a correr con Iñaky, un monitor de fitness al que conoce desde su etapa matrimonial con David Bustamante (37).

También con él ejercita músculo, fortalece abdomen y enfurece sus zonas más rebeldes con entrenamientos específicos que a pesar de que la dejan agotada, parecen estar surgiendo efecto y se han convertido en adictivos para la actriz. Y es que empezó con dos o tres sesiones semanales y en la actualidad no hay día que no tenga una cita con su personal trainer.

Al tratarse de un amigo de hace al menos una década, García podría no cobrarle por sesiones o se lo cobrará en publicidad que hace ella, ante sus 2'6 millones de seguidores, en sus redes para darle visibilidad. Porque un servicio tan privado y detallado como el que Iñaky realiza con Paula supera los 500 euros, y nunca se llevan a cabo a diario como está haciendo la actriz.

También hace pocas semanas se inició en el yoga, una disciplina que ha cautivado a influencers y presentadoras de medio mundo. Su idilio con el ejercicio oriental comenzó muy poco a poco con una clase de 45 minutos al día -que le cuesta 45 euros- con la instructora Vanessa Sikale, que trabaja en el mismo gimnasio que Iñaky García, pero desde hace dos semanas también ha aumentado su 'dosis' yogui. Además, para poder llevar a cabo las posturas de esta disciplina correctamente, la actriz ha recurrido al pilates, con la misma profesora, con lo que mejora su elasticidad.

Horas y horas al día de trabajo físico para lucir un cuerpo escultural y tonificado. Una rutina de entrenamientos que combina además con visitas a Tacha Beauty, su centro de belleza favorito para recibir tratamientos para la piel, retocar sus cejas o hacerse la manicura y pedicura, entre otros rituales estéticos. Pero, ¿a qué se debe esta repentina obsesión por lucir estupenda cueste lo que cueste?

Paula, en su 'posado' veraniego en Cádiz en julio del año pasado. Gtres

Ya durante su matrimonio con Bustamante, ambos lucían anatomías envidiables en sus vacaciones de verano. Cuerpo torneados y bronceados que jugaban junto a su hija Daniella (9) entre las olas del mar. La foto en bikini de la actriz saliendo del agua era una de las más buscadas y aún no sigue siendo.

No solo los paparazzi buscan la mejor instantánea del momento, sus 'posados' en redes sociales luciendo figura en las playas de Marbella o en Sancti Petri tampoco faltan en cada temporada estival. Además, en verano también le gusta a Paula compartir vídeos bailando o posando en bikini en las terrazas mientras disfruta de alguna refrescante bebida con su grupo de amigas, las Pencas.

Este año se ha propuesto no tener ni un defecto en su cuerpo que los teleobjetivos de las cámaras de los indiscretos paparazzi puedan captar. O tener el mejor aspecto posible para lucir estupenda en los eventos y anuncios de marcas de los que es imagen. Le está costando mucho sudor y parece querer conseguirlo en tiempo récord, pues en cuestión de 20 días ha pasado de cero a cien.

[Más información: Sabemos lo que paga Paula Echevarría por su 'operación bikini']