Alonso Caparrós en el programa 'Sálvame'.

Alonso Caparrós en el programa 'Sálvame'.

Famosos FUERA DE LA TELEVISIÓN

El sorprendente nuevo trabajo de Alonso Caparrós: ayuda a enfermos a domicilio

Alonso Caparrós (47 años) quiere reciclarse. El hijo del mítico presentador y locutor de radio Andrés Caparrós (73) desea dejar en el pasado sus problemas con las adicciones y, en general, los aciagos momentos que ha protagonizado con su familia en los últimos tiempos. Reconoce que ya no le compensan los cruentos enfrentamientos en televisión y las acusaciones face to face. Se puede decir que está en la etapa más zen de su vida. Un remanso de paz que, según ha podido confirmar JALEOS, le ha llevado a emprender un nuevo y solidario proyecto lejos de la televisión. 

En concreto, el que fuera el exitoso presentador de Furor se ha enrolado con la Asociación Española Contra el Cáncer por una buena causa: "Lo está viviendo como una purga personal". El presentador tiene una función muy específica: ni más ni menos que, cual rey mago en Navidad, "hacer visitas a domicilio y hospitales" con el fin de ayudar a menores con enfermedades como la leucemia. Un proyecto, sobre todo humanitario, que le ha hecho ver "la parte más descarnada y real de la vida". Él, que ha pasado por travesías personales muy complicadas a causa de las drogas, "ha visto el sufrimiento y el dolor por las enfermedades" y esto ha trastocado sus prioridades. 

El presentador durante el programa 'GH VIP'.

El presentador durante el programa 'GH VIP'. Mediaset

Según la información que maneja este medio, Caparrós "nunca pone inconveniente en las visitas a domicilio". Es más, le gusta y le sirve como terapia: "Está siempre a disposición de la Asociación". Eso sí, este lado humanitario lo compagina con tino con sus colaboraciones en el programa Sálvame, programa del que, por cierto, como  también desvela la revista Qué me dices, se quiso desvincular hace un tiempo porque sus tramas lo "superaron", y al que terminó regresando por temas económicos.

Sea como fuere, parece que Alonso, que nunca ha tenido reparo alguno en reconocer que el dinero ha sido su principal estímulo en televisión, se ha reciclado a todas luces con estas ayudas humanitarias: "Y las que quedan, está muy involucrado y piensa que toda ayuda es poca". En concreto, hay un joven que boxea con la leucemia que le ha robado el corazón, Javi. "Alonso siente debilidad por él", se desliza a este periódico. 

Alonso: "He comprado todo lo que he querido en gramos"

Alonso y su mujer en el reportaje de 'Primera Línea'.

Alonso y su mujer en el reportaje de 'Primera Línea'.

En estos días, Alonso y su mujer Angélica Delgado se han mostrado muy arrepentidos de haber protagonizado la portada de Primera Línea. Y es que en ella, totalmente desnudo, el matrimonio posó y habló de intimidades. En concreto, Caparrós se desquitó al desvelar su calvario en el mundo de las adicciones, su verdadera orientación sexual y sus secretos de alcoba. 

"Empecé muy joven a tontear con las drogas, pero el gran problema fue empezar pronto a ganar mucho dinero en la tele, porque me podía permitir el lujo de comprar todo lo que quería en gramos y prostitución", confiesa Caparrós, quien además añade que "podría haber muerto prácticamente todos los días". "Ahora, la droga ya no es el lema de mi vida, ya está empaquetada (...) Angélica marca un punto de inflexión gordo en mi vida y las fuertes adicciones me dejan de parecer atractivas e interesantes". Imposible olvidar aquella frase que sentenció una noche en Deluxe al afirmar que "soñaba con montañas de cocaína".

Tampoco ha tenido ningún reparo en hablar de sobre su orientación y gustos sexuales. Sin titubear ha expresado que se sigue "masturbando a diario" y que prefiere, además, "los pechos naturales" en contra de los operados. En relación a su tendencia sexual espeta que "no me considero heterosexual ni homosexual, solo un ser humano", afirma, dejando claro, eso sí, que "no me gusta el sexo anal".  Ahora, pasado el tiempo, Alonso se ha dado cuenta de que no todo vale por dinero. Le ha costado ímprobos esfuerzos, pero lo que siente en su ayuda a los enfermos ha modificado su escala de valores. 

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