Isco y Sara Sálamo ya no esconden su amor.

Isco y Sara Sálamo ya no esconden su amor.

Famosos SIN ESCONDERSE

Pillan a Sara Sálamo metiendo mano a Isco Alarcón en plena calle

Todo empezó como un simple juego durante un paseo con sus perros, pero terminó con un ambiente más que cariñoso entre ellos.

Isco Alarcón (25 años) y Sara Sálamo (25) están en la etapa más romántica de su relación. La joven pareja lleva cerca de cuatro meses de noviazgo, una época especial en un idilio donde los arrebatos de pasión son incontrolables. Eso es lo que les ha ocurrido al futbolista y a la actriz mientras daban un paseo que comenzaba con una inocente excusa.

Captura de la portada de '¡Qué me dices!'.

Captura de la portada de '¡Qué me dices!'.

Unas fotografías que presenta la revista ¡Qué me dices! atestiguan su recorrido callejero que empezó con un comentario de ella y desató una subida de temperatura entre ellos en plena calle. La pareja salió de casa de Sálamo para pasear a sus perros en compañía del mediocentro madridista. En un momento de su caminata la actriz se dio cuenta de que Isco tenía la bragueta bajada y acercó su mano a esa zona para arreglar el asunto.

El deportista no pudo evitar mirar lo que hacía su novia y reír ante la situación. Sara también sonrió por tener que hacer ese íntimo gesto, que repitió además en varias ocasiones hasta que el malagueño se percató, y las carcajadas se convirtieron pronto en un sinfín de abrazos y caricias.

Para ellos era un lunes cualquiera, pero ese 6 de noviembre los fotógrafos acechaban en las inmediaciones del lugar que se convirtió en su 'zona de juegos' particular y captaron las imágenes que no solo confirman el idilio de una vez por todas sino que atestiguan el feliz momento que están viviendo.

Tras mandarse varios mensajes ocultos a través de las redes sociales y de tener citas nocturnas como su salida del pasado mes al teatro, el amor entre ellos ya no es ningún secreto. En vista de su inevitable química el romance avanza de manera inmejorable y totalmente preparado para hacer frente al frío que poco a poco acecha con llegar.