Las salidas más twenties de Juana Martín. | Foto: GTRES.

Las salidas más "twenties" de Juana Martín. | Foto: GTRES.

Moda MADRID FASHION WEEK

Juana Martín viaja de Córdoba a USA por la ruta 66

La diseñadora cordobesa recorre Estados Unidos junto a los Okies, que emigraron de Oklahoma a California durante la Gran Depresión, en una colección muy sexy y femenina, con un toque folk.

A ritmo de la fusión entre la música country y la guitarra española inició su desfile Juana Martín.  Los desfiles de la diseñadora cordobesa no dejan a nadie indiferente: su mezcla de raíces andaluces y del folclore y la cultura del sur de España, que ella actualiza para que sigan vistiendo el siglo XXI, no siempre ha sido entendida. Pero ella sigue sembrando, investigando y presentando algunas de las propuestas más personal y reconocibles de la pasarela madrileña.

En esta ocasión, además, se ve su clara vocación internacional, pues las prendas harían las delicias de cantantes como Miley Cyrus, Katy Perry, Beyoncé o Lady Gaga, que cada vez con más frecuencia se fijan en diseñadores españoles para sus estilismos en escena.

Una de las modelos de Juana Martín. | Foto: GTRES.

Una de las modelos de Juana Martín. | Foto: GTRES.

INSPIRACIÓN USA

Juana Martín ha escogido esta vez como leitmotiv de su colección primavera-verano 2018 los llamados Okies, emigrantes de Oklahoma, en el centro de Estados Unidos, a la costa de California, durante la Gran Depresión que siguió al crack de 1929 y al Dust Bowl (en español, cuenco de polvo), uno de los peores desastres ecológicos de la historia. Con la película Las uvas de la ira (inolvidable Henry Fonda en peto vaquero) y las fotos de la mítica Dorotea Lange (una de las reporteras que mejor retrató la dureza de la emigración en la época) en la retina, la diseñadora construye una colección ultra femenina.

PELÍCULAS DE INDIOS Y VAQUEROS

Como no podía ser menos, es una colección realizada con tejido vaquero (en homenaje a los petos de los trabajadores del campo y las minas de California en los primeras décadas del siglo XX), jalonado por pequeñas tachuelas plateadas que recuerdan a las chaquetas de cuero de los moteros que surcan la ruta 66.

El mismo guiño utiliza cuando utiliza cinturones de cuero negro y tachuelas para ceñir delicados y vaporosos vestidos de gasa. Además, la diseñadora emplea bambulas de seda, cheviot y punto de lycra, bordados artesanalmente en pedrería y flecos de cristal, cadenas y plumas, que nos traen a la mente inmediatamente los indios de los westerns o películas de vaqueros de nuestra infancia.

MINIVOLANTES DE LA CABEZA A LOS PIES

Los volantes que las últimas temporadas se han puesto de moda, y que la próxima primavera-verano seguirán haciendo furor, son seña de identidad de Juana Martín desde sus inicios. La diseñadora los coloca como nadie, en vestidos que se ajustan al cuerpo como una segunda piel o en pijamas de raso con pantalones palazzo

Chaquetas y vestidos desflecados a mano, con tejidos calados y transparencias que enseñan el cuerpo. Mujeres a medio camino entre la opulencia de El Gran Gatsby y la austeridad de aquellos emigrantes y el duende andaluz. 

Naranja azafrán, colores tierra y todos los tonos de gris en modelos lisos o estampados, chaquetas de tweed de verano, con aplicaciones de brillante pedrería, y un vestido-poncho o capa y otro con mezcla de esparto y oro. 

Antes del desfile, la diseñadora reconocía a El Estilo de El Español que esta colección "muestra un sentimiento potente" porque trae a la palestra "temas de especial actualidad como la emigración masiva, el racismo o xenofobia", convencida del papel de la moda en transmitir cultura y, al mismo tiempo, denunciar situaciones de injusticia que se repiten, siglo tras siglo, sin que al parecer hayamos aprendido la lección.

Final del desfile de Juana Martín. | Foto: GTRES.

Final del desfile de Juana Martín. | Foto: GTRES.