La princesa Ingrid, el rey Haakon y la reina viuda Sonia.

La princesa Ingrid, el rey Haakon y la reina viuda Sonia. Redes sociales

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Haakon actualiza la salud de Mette-Marit en su primera cena como rey: "Su intervención ha sido bastante delicada"

El monarca ha estado acompañado por su madre, la reina viuda Sonia, y su hija, la princesa Ingrid Alexandra, en la cena con los miembros del Parlamento.

Más información: Haakon de Noruega presidirá su primera cena como rey con el Storting en el Palacio Real, arropado por su madre y su hija

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El rey Haakon de Noruega (53 años) ha vivido este jueves, 22 de octubre, una noche especialmente significativa, ya que ofreció su primera cena de gala como monarca. El Palacio Real de Oslo abrió sus puertas a los miembros del Parlamento en una velada marcada por la ausencia de la reina Mette-Marit (53), aún en rehabilitación tras el trasplante de pulmón al que fue sometida el pasado verano.

"Así pues, soy yo quien está aquí, y no mi padre", comenzó el Rey ante los asistentes, consciente de que ocupaba, por primera vez como soberano, un espacio que durante décadas perteneció al rey Harald. Solo había intervenido antes en esta cena en 2023, cuando sustituyó a su padre durante una baja por enfermedad.

Haakon llegó a la cita junto a su madre, la reina viuda Sonia (89) y su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra (22). Para la joven también esta noche era importante pues suponía su debut como princesa, un examen que ha aprobado con nota ya que todos los titulares han alabado su profesionalidad y saber estar.

Además, la hija de los monarcas noruegos deslumbró con la elección de su estilismo formado por un vestido de noche oscuro de la diseñadora egipcia Marmar Halim, que combinó con unos zapatos de tacón de Christian Louboutin. Llevaba la tiara de amatista en la cabeza por primera vez y, como detalle curioso, la princesa solo se puso un guante blanco en una de sus manos mientras que la otra prefirió dejarla al aire.

Algunos expertos en realeza creen que la explicación se debe a un simple gesto de cortesía: así la princesa podía estrechar la mano mejor sin guantes. También están los que ven en esta decisión de Ingrid el querer romper con algunas tradiciones reales donde el guante servía para marcar la distancia.

La gran ausente de la noche fue Mette-Marit, que no pudo acompañar a su esposo por motivos de salud. Haakon se refirió a ella con una ternura, subrayando su papel como pilar de su nueva etapa como rey.

"Es importante tener buena gente a tu alrededor. Tengo suerte en ese sentido, porque cuento con la reina en mi equipo. Eso me da seguridad y apoyo", afirmó el monarca, en una declaración que refleja la complicidad y la confianza entre ambos.

El rey explicó que a Mette-Marit le hubiera encantado estar allí con ellos, pero que necesita recuperarse tras la exitosa operación de pulmón a la que fue sometida este verano.

"El primer año tras una intervención tan exhaustiva es bastante delicado, algo que ella ha notado en las últimas semanas. Pero todos estamos muy agradecidos de que las cosas estén avanzando. Porque, afortunadamente, así es", añadió Haakon, transmitiendo serenidad.

La Casa Real había anunciado previamente que la nueva Reina no estaría en la cena ya que tiene la agenda real congelada hasta el próximo verano.

La reina viuda Sonia durante la cena de gala en el Palacio de Oslo.

La reina viuda Sonia durante la cena de gala en el Palacio de Oslo. Redes sociales

Recuerda a los que no están

Haakon también recordó con humor y emoción a su padre, conocido por sus ingeniosas intervenciones en esta cena. "Lo extraño esta noche, y probablemente no soy el único. Este era su terreno", admitió, antes de bromear sobre los célebres "chistes de papá" del difunto rey Harald.

También tuvo palabras de agradecimiento para su madre, la reina Sonia, a quien definió como una presencia especialmente valiosa en un momento de tanta ausencia familiar. "Es especialmente grato contar con la presencia de la reina Sonia", dijo el rey, antes de subrayar que él y Mette-Marit esperan continuar el legado construido por sus padres durante 35 años.

Tampoco se olvidó en su discurso de su tía, la princesa Astrid, fallecida dos días después del entierro de Harald. "Estuvo presente, brindándonos su apoyo y mostrando curiosidad hasta el final, con o sin la perra Wilma en su regazo. Casi siempre con ella", dijo el rey Haakon.