Emmanuel Macron en el Foro Económico Mundial en Davos.

Emmanuel Macron en el Foro Económico Mundial en Davos.

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El metamensaje de las gafas de sol de Macron al estilo 'Top Gun', según los expertos: "Proyectan masculinidad y rebeldía"

EL ESPAÑOL hace una doble lectura de las gafas de aviador que ha llevado el presidente de Francia en sus últimos actos políticos.

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El pasado 16 de enero, Emmanuel Macron (48 años) acudió a una reunión en el Palacio del Elíseo, en París, con unas gafas de sol estilo aviador. Un complemento poco habitual para este tipo de actos que el presidente francés ha llevado por obligación.

"Disculpad. Estas gafas se deben a un pequeño problema. Tengo que usarlas un tiempo", aclaró entonces el mandatario.

Apenas cuatro días después, el pasado martes, día 20, el Macron repitió complemento en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza. Una imagen que esta vez, por la relevancia internacional del evento, ha dado la vuelta al mundo. Tras ello, se le está comparando con Tom Cruise (63) en su papel de Maverick en Top Gun.

Emmanuel Macron durante su intervención en Davos.

Emmanuel Macron durante su intervención en Davos. Gtres

En el caso de Macron, a priori, el uso de las gafas nada tiene que ver con una cuestión de moda -aunque indudablemente sume estilo-. El presidente de Francia tapa una hemorragia subconjuntival, una afección benigna que puede alarmar por su aspecto llamativo.

Si bien la elección es clara -ocultar un problema de salud- las gafas de sol no dejan de ser un elemento que comunican. Y más aún cuando quien lo lleva es un líder político.

Durante años, las gafas de sol no solo se han utilizado como un accesorio corrector. Se trata de un complemento con metamensaje, pues refuerza la distancia y la jerarquía. Además, reduce la lectura de expresiones de incomodidad, miedo o enfado.

En la situación que atraviesa Macron no supone un problema protocolario, como explica a EL ESPAÑOL Marina Fernández, directora de Comunicación y Relaciones Internacionales del Grupo Escuela Internacional de Protocolo.

No obstante, en política nada es casual y el mandatario galo, como apunta la experta, ha aprovechado la oportunidad para elegir un modelo que trasciende.

"Según el protocolo no se deberían llevar gafas de sol en el interior, pero evidentemente es una excepción y no hay ningún tipo de problema protocolario", asegura Fernández a este periódico. "Pero cierto es que Macron aprovecha la coyuntura, esa necesidad médica, para reforzar su mensaje político", sostiene la experta.

Emmanuel Macron "no elige cualquier diseño de gafas de sol. Es una elección que está muy pensada y muy planteada para utilizarla como estrategia de comunicación política y de marca personal", apunta Marina Fernández.

En esta línea, y respondiendo a las comparativas que se han generado en las redes, añade: "Elige unas gafas de sol que recuerdan inevitablemente a aquel modelo que llevaba Tom Cruise en Top Gun y está generando una imagen de fuerza y empuje joven que acompaña al discurso político, que en el fondo es lo importante y potente".

Emmanuel Macron con gafas de sol saludando a la presidenta del Banco Central Europeo y al presidente de Serbia.

Emmanuel Macron con gafas de sol saludando a la presidenta del Banco Central Europeo y al presidente de Serbia. Gtres

En su análisis, Marina Fernández insiste en que Macron ha llevado las gafas de sol por una mera necesidad médica. Pero ha sabido apostar por un diseño que no entretiene a la audiencia.

"Las gafas de sol esconden la mirada. Y muchas veces la mirada dice cosas que no queremos verbalizar. Me parecería muy extraño que no respondiera realmente a un tema médico porque con ese discurso verbal tan potente que traía preparado, las gafas de sol, en cierta forma, pueden llegar a distraer", explica la experta en protocolo.

Y añade: "No le ha quedado más remedio que llevarlas. Pero ya que las llevaba, ha elegido unas que, en vez de distraer ese discurso político, en cierta manera le han acompañado en imagen".

El modelo aviador

Emmanuel Macron se ha decantado por un modelo que "está históricamente vinculado a conceptos como liderazgo, autoridad y acción, pero también a una estética ligeramente rebelde, asociada al piloto, al héroe moderno y a la idea de control en situaciones complejas", según explica a este periódico Jesús Reyes, periodista, experto en moda y CEO de CoolHunting Madrid Comunicación.

Con este tipo de gafas, según desliza el experto, "Macron introduce un gesto visual que rompe con la rigidez clásica del uniforme político tradicional".

Sobre la imagen que proyecta el mandatario galo, Jesús Reyes, autor de libros como la guía de estilo Alter Ego, asegura que "portar este diseño ofrece una narrativa de seguridad y determinación"

En esta línea, añade: "Es un accesorio que proyecta energía, decisión y masculinidad contemporánea".

Llevarlas en un acto como el Foro Económico Mundial de Davos, en el que que está "altamente expuesto y "donde la mayoría opta por códigos estéticos conservadores, este guiño refuerza una imagen de confianza personal y dominio del espacio, sin necesidad de verbalizarlo", argumenta Reyes.

"Este accesorio aporta carácter, personalidad y una sensación de control del relato visual", asevera.

Por otro lado, desde una perspectiva de comunicación no verbal, el modelo aviador "funciona como una armadura simbólica". ¿El motivo? "Protegen, marcan distancia y, al mismo tiempo, generan impacto visual inmediato".

"Rebelde y cinematográfico"

Ursula Hurtado, diseñadora de su firma homónima especializada en accesorios y complementos, también pone el foco en el diseño de las gafas de sol de Macron.

En sintonía con Reyes, explica a EL ESPAÑOL: "Las gafas de aviador son una de las piezas con mayor carga simbólica dentro del armario masculino. No son unas gafas neutras: hablan de carácter, de actitud y de una personalidad que no teme asumir presencia".

Un modelo que "tiene una doble lectura", según Hurtado. "Por un lado transmite protección y autoridad. Por otro, aporta un punto rebelde y cinematográfico".

"Desde el diseño, este tipo de gafas funcionan como una declaración silenciosa: no buscan agradar a todos, buscan ser reconocibles y coherentes con quien las lleva", comenta Hurtado.

Respecto a la estética, explica: "El tamaño, la forma y la montura del aviador enmarcan el rostro de manera muy poderosa. Aportan estructura, presencia y un aire contemporáneo".

En el caso de Emmanuel Macron, "el accesorio no acompaña al look: lo define. Y eso, en términos de imagen, es una elección consciente que refuerza una identidad segura, moderna y con un punto de audacia muy medida".

"Neutraliza la sospecha"

Cabe recordar que Emmanuel Macron no es el único líder político que ha confiado en las gafas de sol como complemento estratégico.

"Aunque exista una justificación médica explícita, el impacto simbólico del accesorio opera igualmente en el plano de la percepción pública y del relato visual", asegura a este medio Maripi Robles, experta en comunicación, marca y cultura de moda.

Robles recuerda que en política, las gafas de sol tienen varias connotaciones. En primer lugar, suelen asociarse a "control y distancia".

"Ocultar la mirada implica limitar la lectura emocional del rostro, y en comunicación no verbal los ojos son el principal canal de empatía, cercanía y transparencia", explica la experta.

"Cuando un líder cubre esa zona, el mensaje implícito puede interpretarse como una voluntad de protegerse, de marcar jerarquía o de mantener una posición de autoridad menos accesible. De ahí que históricamente se hayan vinculado también a contextos de poder duro, seguridad o situaciones de tensión", recuerda.

La segunda connotación tiene que ver con la idea de "herramienta de construcción de imagen". Sobre ello, Maripi Robles rescata varios ejemplos históricos.

"En determinados contextos proyectan seguridad, autocontrol y dominio del espacio público. Líderes como John F. Kennedy o Barack Obama (64) las utilizaron en momentos informales o al aire libre sin erosionar su carisma, precisamente porque su liderazgo ya estaba sólidamente legitimado. En estos casos, el accesorio reforzaba una imagen moderna, relajada y contemporánea, no defensiva".

Robles, por otro lado, también hace una lectura histórica "ligada al ocultamiento o la opacidad, especialmente en regímenes autoritarios o contextos de crisis".

Dos ejemplos son Augusto Pinochet o Fidel Castro, quienes en ocasiones "recurrieron a las gafas de sol como parte de una estética de poder intimidante, asociada al control, la vigilancia y la inaccesibilidad. En estos casos, el accesorio no humaniza, sino que despersonaliza y refuerza la distancia entre líder y ciudadanía".

Volviendo a Macron, la profesional en comunicación pone en valor el hecho de que el francés ha explicado públicamente el motivo médico por el que ha llevado gafas de sol: "Es clave desde el punto de vista estratégico. Neutraliza la sospecha, desactiva lecturas simbólicas negativas y devuelve el gesto al terreno de lo circunstancial".

"Tanto en moda como en política, quien controla la mirada controla parte de la narrativa. En líderes consolidados, las gafas pueden funcionar como refuerzo de autoridad o como signo de autocontrol. En figuras menos legitimadas o en contextos sensibles, pueden generar sospecha, frialdad o distancia emocional", concluye Robles.