Nicole Kidman y Keith Urban en una fotografía de archivo.

Nicole Kidman y Keith Urban en una fotografía de archivo. EFE

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Nicole Kidman y Keith Urban firman el divorcio: acuerdo de 280 millones y una curiosa cláusula familiar

Cuatro meses después de confirmarse la separación, la pareja ha firmado un documento que favorece a la actriz y reparte el valioso patrimonio familiar.

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Ya es un hecho. Nicole Kidman (58 años) y Keith Urban (58) están oficialmente divorciados. Cuatro meses después de que se confirmase su ruptura, la actriz y el cantante de música han formalizado su separación legal con un documento redactado en son de paz. Y lleno de llamativas particularidades.

La intérprete y la estrella de la música country rubricaron su acuerdo, -presentado ante el tribunal-, el pasado martes 6 de enero. De este modo se resuelve la demanda de divorcio que solicitó la australiana el pasado otoño, en la que hacía alusión a diferencias irreconciliables.

Según documentos judiciales a los que ha tenido acceso People, la expareja ha acordado renunciar a todos los derechos de manutención de las dos hijas que tienen en común: Sunday (17) y Faith (15).

Tampoco se concederá pensión compensatoria alguna para ninguno de los excónyuges. Cada uno de ellos, además, ha abonado sus propios honorarios y gastos legales.

Katy Perry y Orlando Bloom y Nicole Kidman y Keith Urban en un montaje de JALEOS.

Katy Perry y Orlando Bloom y Nicole Kidman y Keith Urban en un montaje de JALEOS. Gtres

Sin pensión de manutención

El acuerdo, que a priori resulta bastante llamativo, atiende a una circunstancia muy específica del ya extinto matrimonio. Al poseer cada uno de ellos una suculenta fortuna, ambos han considerado que no es necesario que ninguno de ellos reclame al otro una pensión de manutención.

Esto implica que no habrá pagos mensuales obligatorios de un progenitor a otro. Al contar los dos con recursos económicos suficientes, en el futuro afrontarán los gastos de sus hijas de forma directa y consensuada, sin contar con la mediación de un juez.

Y es que si algo ha caracterizado este divorcio ha sido la voluntad de ambos de no enfrentarse en los tribunales. No quieren guerras, ni enfrentamientos, ni malos rollos. "No hay drama", adelantan desde la citada revista.

De ahora en adelante, tanto Kidman como Urban deben "comportarse entre sí y con cada niña de manera de proporcionar una relación amorosa, estable, consistente y enriquecedora con sus hijas a pesar de que están divorciados".

Nicole Kidman, en Sídney (Australia), con su hija Sunday Rose, el pasado 4 de enero.

Nicole Kidman, en Sídney (Australia), con su hija Sunday Rose, el pasado 4 de enero. GTRES

Nicole pasará 306 días con sus hijas

Una prueba fehaciente del compromiso común de seguir siendo una familia en armonía es que se han comprometido a "no hablar mal el uno del otro ni de los miembros de la familia del otro progenitor".

El documento destaca también la importancia de fomentar un entorno emocional sano: "Ambos animarán a cada hija a seguir queriendo al otro progenitor y a sentirse cómoda en ambas familias", recoge el acuerdo.

En lo que respecta a los días que disfrutará cada uno de ellos con sus hijas, a Kidman le corresponde prácticamente la totalidad del año junto a ellas.

La casa de Kidman seguirá siendo la residencia principal de Faith y Sunday, ya que las tiene 306 días al año. A Urban, por su parte, se le conceden 59 días al año, además de fines de semana alternos, desde las 10 de la mañana del sábado hasta las 6 de la tarde del domingo.

A pesar de esta cláusula, las adolescentes tienen la posibilidad de saltarse las normas si desearan permanecer más tiempo al lado de su progenitor: "Pueden pasar todo el tiempo que quieran con Keith".

Nicole Kidman y Keith Urban en un evento en el año 2015.

Nicole Kidman y Keith Urban en un evento en el año 2015. Gtres

Qué pasará con su patrimonio

Otro asunto sobre la educación de sus hijas que establece el documento de divorcio es que ambos padres tienen la responsabilidad conjunta de tomar decisiones importantes que afectan a la vida de sus hijas.

Esto atañe a cuestiones tan diversas como la educación a asuntos médicos, reforzando un modelo de coparentalidad basado en la colaboración y el respeto mutuo.

El punto más delicado del documento se refiere al patrimonio del exmatrimonio. Su imperio inmobiliario, valorado en 282 millones de dólares (cerca de 240 millones de euros), se dividirá "a satisfacción mutua de ambas partes".

Por otra parte, cada uno conservará los bienes que ya están en su posesión. Algo habitual en divorcios de personas que poseen elevadas fortunas.

A lo largo de las casi dos décadas que ha durado su matrimonio, Kidman y Urban han adquirido valiosas propiedades en distintos rincones del mundo.

Forman parte de su cartera inmobiliaria: seis apartamentos en el exclusivo complejo Landmark Latitude, en Milsons Point, un rascacielos con vistas al puerto de Sídney; un dúplex de diseño en Manhattan; un apartamento en Tribeca; una mansión en Beverly Hills; una casa en Nashville y una finca en las Tierras Altas del Sur de Australia.

La mayoría de estas propiedades las compraron tras su boda, en 2006. A pesar de que fueron adquiridas a nombre de distintas sociedades, durante estas dos décadas las han compartido en familia.

Desde su separación de Urban, Nicole Kidman ha disfrutado al máximo de sus hijas. El pasado viernes 2 de enero, la actriz celebró el Año Nuevo compartiendo una foto en sus Stories de Instagram.

Una imagen que parece tomada en Nochevieja, donde se ve a madre e hijas fundiéndose en un abrazo. Una de las jóvenes llevaba una diadema con la inscripción "2026". Frente a ellas, los fuegos artificiales de Sídney. "Con muchas ganas de que llegue 2026", escribió la actriz en su publicación.