El expríncipe, el pasado 19 de febrero, el día que fue detenido.
El expríncipe Andrés emprende acciones legales contra la Policía por registrar su casa tras el 'caso Epstein' y ser detenido
El exduque de York ha presentado una demanda de revisión judicial. Pone en duda la legalidad de las órdenes de registro de sus domicilios.
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Decisión histórica y sin precedentes la que ha tomado Andrés Mountbatten-Windsor (66 años), hermano del rey británico Carlos III (77): ha presentado una demanda de revisión judicial contra la Policía de Thames Valley (TVP) y el histórico tribunal penal de Old Bailey.
El objetivo del expríncipe es poner en duda la legalidad de las órdenes de registro ejecutadas en sus domicilios en el marco de la investigación por sus vínculos con el financiero y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
La acción legal, que ha sido admitida a trámite por un juez del Tribunal Superior de Londres, cuestiona de forma directa las actuaciones policiales derivadas de su detención el pasado mes de febrero.
El exduque tras ser puesto en libertad.
En aquel operativo, los agentes irrumpieron de manera simultánea en su residencia provisional de Marsh Farm, en la finca real de Sandringham (Norfolk), y en Royal Lodge, la emblemática mansión del Gran Parque de Windsor que el exduque ocupó durante más de dos décadas.
El paso dado por la defensa de Mountbatten-Windsor supone un hito institucional de primer orden.
Hacía casi 400 años que un integrante de la realeza británica no cuestionaba la legalidad de un proceso penal o de una actuación de las fuerzas del orden, un precedente histórico que no se registraba desde el juicio contra el rey Carlos I en 1649.
El proceso se está desarrollando bajo un estricto secretismo judicial. Para esta misma semana está prevista una vista a puerta cerrada ante el juez Hilliard, en la que la Policía de Thames Valley solicitará que el acceso a los documentos judiciales se mantenga restringido.
Mediante este recurso de revisión judicial, la defensa busca que la alta magistratura determine si la policía y el tribunal de Old Bailey incurrieron en extralimitaciones o irregularidades al autorizar e inspeccionar sus pertenencias.
El expríncipe Andrés, en la misa de Navidad de 2023.
Los hechos que han derivado en este litigio se desencadenaron el pasado mes de febrero, coincidiendo exactamente con el 66º cumpleaños de Andrés. Aquel día se produjo la primera detención de un miembro de la realeza británica en más de 350 años.
A las ocho de la mañana, agentes en vehículos de camuflaje se personaron en la finca de Sandringham para arrestar al exduque bajo la sospecha de un delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público.
Mountbatten-Windsor fue trasladado a la comisaría de Aylsham, a 65 kilómetros de distancia, donde permaneció interrogado bajo advertencia legal durante 11 horas antes de ser puesto en libertad bajo investigación.
Mientras era custodiado, contingentes de la Policía de Thames Valley registraron minuciosamente Marsh Farm y desplegaron un dispositivo de registro en Royal Lodge que se prolongó durante más de una semana.
De aquel operativo trascendió la imagen del expríncipe abatido en la parte trasera de un vehículo intentando ocultarse de los medios de comunicación.
La investigación penal se intensificó tras la desclasificación de correos electrónicos procedentes de los archivos de Jeffrey Epstein.
Esos documentos sugieren que Andrés pudo haber compartido información confidencial y de carácter oficial con el magnate estadounidense durante su etapa como representante especial del Reino Unido para el comercio e inversión internacionales, cargo que desempeñó entre 2001 y 2011.
El expríncipe Andrés y el rey Carlos III.
Las alegaciones que examinan los detectives apuntan a que el exduque habría remitido a Epstein informes detallados sobre sus visitas de Estado a Singapur, China, Hong Kong y Vietnam, así como notas estratégicas sobre oportunidades de inversión en la provincia afgana de Helmand.
Adicionalmente, las autoridades policiales sopesan la inclusión de acusaciones de conducta sexual inapropiada dentro del abanico de pesquisas.
El arresto e inspección de sus viviendas supuso el colofón a meses de grave deterioro de su posición pública e institucional.
Tras la publicación de imágenes montando a caballo y saludando a los transeúntes que causaron indignación social, el rey Carlos III aceleró el desalojo de su hermano y de su exesposa, Sarah Ferguson, de Royal Lodge, la mansión donde ambos residían desde hacía casi dos décadas.
La medida se sumó a la retirada oficial de sus títulos reales y honores, una decisión adoptada por la Corona para contener el daño reputacional causado por el "caso Epstein".
Desde entonces, Mountbatten-Windsor ha mantenido un perfil bajo, pasando largas temporadas recluido en diversas localizaciones europeas.
A pesar de la contundencia de las acusaciones y de los registros judiciales, el exduque de York ha negado categóricamente la comisión de cualquier delito, fiando ahora su estrategia a demostrar ante los tribunales que las fuerzas del orden actuaron al margen de la ley.