El príncipe Carlos en 1972.
Las orejas de Carlos, los corgis de Isabel II y la cruel broma de Felipe de Edimburgo que Diana de Gales contó a su hermano
Charles Spencer revela en su nuevo libro sobre su hermana algunas de las humillaciones del marido de Isabel II a su hijo el príncipe Carlos.
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A nadie le cabe duda de que Diana de Gales estuvo muy enamorada del príncipe Carlos. Al menos en sus primeros años de relación. Su hermano, Charles Spencer, recuerda que muchas de sus conversaciones giraban en torno al heredero al trono y a las historias de su infancia y juventud, relatos que la princesa compartía con una mezcla de ternura, tristeza y profunda preocupación por él.
Para ella, Carlos no era únicamente el futuro rey de Inglaterra. También era el hombre al que amaba y por el que sentía un fuerte instinto de protección, a pesar de que le llevaba doce años. Según Spencer, el sentimiento de su hermana era "auténtico" y casi palpable.
"La única ambición de Diana era enamorarse, casarse y tener muchos hijos... Nunca se casaría a menos que no estuviera realmente enamorada. De lo contrario, pensaba, la relación correría el riesgo de acabar en divorcio", relata Charles Spencer en el libro que acaba de publicar.
Desde muy pequeña hacía este tipo de reflexiones en voz alta, "pero el hecho de que se casara menos de una década después de haber expresado esa reflexiva ambición infantil es un recordatorio de su extraordinaria juventud", dice el IX conde de Spencer en Swan Song: Diana, My Sister (El canto del cisne: Diana, mi hermana).
Algunas de las historias que compartía Diana con su hermano Charles sobre Carlos revelaban la complicada relación que mantenía el príncipe con su padre, el duque de Edimburgo.
Diana de gales y el príncipe Carlos en 1983.
Spencer desvela la humillación que Carlos sufrió a manos del príncipe Felipe cuando apenas tenía trece años. El joven heredero había decidido desafiar las normas familiares y acudir a una fiesta privada con una americana deportiva y unos pantalones de pana, en lugar de vestir un traje formal.
La elección de Carlos pretendía ser una pequeña muestra de independencia adolescente, pero Felipe no la recibió con comprensión. Según el relato de Diana, al ver la ropa de su hijo, hizo callar a toda la sala, lo señaló y estalló en una carcajada prolongada y burlona. La escena se convirtió en una humillación pública que dejó al futuro rey "muerto de vergüenza".
Una operación para evitar las burlas
La relación entre Felipe y Carlos habría estado marcada también por la preocupación del duque por la imagen del heredero. Charles Spencer cuenta que Diana le contó con tristeza otro episodio especialmente llamativo.
Felipe se enteró de que la reina Isabel II estaba valorando que un médico corrigiera las orejas prominentes de Carlos. El entonces príncipe de Gales había sido objeto de burlas en el colegio y de mofas en los medios de comunicación.
Ante esa situación, Felipe no solo habría impedido que se siguiera considerando la intervención médica, sino que habría ordenado operar las orejas a uno de los corgis de la Reina.
Los príncipes de Gales en su último viaje oficial juntos en 1992.
Aquel gesto habría servido como recordatorio permanente de un plan que el duque consideraba ridículo por su blandura y vanidad.
"Todas estas historias hacían sentir a Diana una profunda tristeza por el príncipe Carlos, y al mismo tiempo, despertaban en ella un fuerte instinto de protección hacia él", dice Spencer.
Formación fúnebre
Hasta en el funeral de Diana de Gales, el príncipe de Edimburgo desacreditó a su hijo. Narra el hermano de Lady Di en su libro que ese día él era una de las personas que caminaría tras el ataúd junto a los hijos de su hermana, Guillermo y Enrique, el príncipe Carlos y Felipe de Edimburgo.
"El príncipe Carlos intentó ponerse al mando; parecía haber reflexionado con detenimiento sobre la formación que adoptaríamos los cinco dolientes principales detrás del ataúd de Diana". "Yo caminaré en el centro, con Guillermo y Enrique a mi izquierda", dijo el ahora Rey, una posición a la que se opuso su padre.
"No lo haremos así", espetó Felipe de Edimburgo, "Charles representa a su hermana y a su familia, así que será él quien caminará en el centro con Guillermo y Enrique, y a ambos lados, y tú -dijo mirando a Carlos- y yo caminaremos en los flancos".
Felipe de Edimburgo, Guillermo, Charles Spencer, Enrique y Carlos de Inglaterra en el funeral de Diana.
"El príncipe Carlos pareció dolido, pero capituló ante la autoridad de su padre sin decir palabra". El funeral de Diana de Gales se celebró el 6 de septiembre de 1997 en la abadía de Westminster.