Haakon VIII prestará juramento como nuevo rey de Noruega el próximo martes, 1 de septiembre.

Haakon VIII prestará juramento como nuevo rey de Noruega el próximo martes, 1 de septiembre. Reuters.

Casas Reales NUEVO REY EN NORUEGA

Sin corona, sin vítores y con un trono histórico de 1866: así será el juramento de Haakon VIII como nuevo rey de Noruega

El acto se celebrará con la máxima sobriedad y solemnidad en el Storting (el Parlamento de Noruega), siguiendo la estricta tradición constitucional del país.

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Haakon de Noruega (53 años) prestará el próximo martes 1 de septiembre su juramento constitucional ante el Storting (Parlamento), convirtiéndose formalmente en el rey Haakon VIII.

El acto, que se celebra apenas cuatro días después del fallecimiento de su padre, el rey Harald V, acontecido el pasado viernes 28 de agosto tras 35 años de reinado, marca el inicio oficial de un nuevo mandato bajo la estricta sobriedad que caracteriza a la institución noruega.

En el imaginario popular, muchos recuerdan la fastuosa entronización que protagonizó el rey Carlos III (77) en la Abadía de Westminster, en Londres, el 6 de mayo de 2023, 240 días después de la muerte de su madre, la reina Isabel II.

En ella se cruzaron tradiciones centenarias, como el uso de dos coronas distintas (la de San Eduardo y la del Estado Imperial) de las Joyas de la Corona británica, o el paseo del soberano y la reina Camila (79) en la Gran Carroza de Estado (Gold State Coach), custodiada por casi 4.000 miembros de las Fuerzas Armadas del Reino Unido y de la Commonwealth.

Sin embargo, el paso del hasta hace tres días heredero al trono noruego no tendrá nada que ver con el descomunal despliegue de medios de los Windsor. Más bien será un acto marcado por la sencillez, la austeridad y el sentido práctico.

En la monarquía del país nórdico no existen las ceremonias de coronación. La sucesión al trono se produce de forma automática en el mismo instante del deceso del soberano para garantizar que el país no permanezca un solo segundo sin jefatura de Estado.

Por tanto, la transición del poder se articula en dos fases institucionales. En primer lugar, el Consejo de Estado extraordinario celebrado el mismo 28 de agosto en el Palacio Real de Oslo, donde el nuevo monarca ofreció su primera declaración e inició sus funciones.

En segundo orden se procede a la ratificación parlamentaria exigida por el Artículo 9 de la Carta Magna, que es lo que acontecerá dentro de poco más de 24 horas.

La ceremonia en el Parlamento, paso a paso

Se prevé que Haakon VIII acuda a la sede del Parlamento en la capital acompañado por su hija mayor, la nueva princesa heredera, Ingrid Alexandra (22), y la nueva reina consorte, Mette-Marit (53), quien no estuvo presente el pasado domingo en la misa oficiada en memoria de su suegro en la iglesia de Asker ni tampoco posó a su lado en la primera fotografía oficial de su marido como soberano.

Tras ser recibido en la escalinata principal por el presidente de la Cámara, el soberano accederá al hemiciclo para colocarse frente al trono parlamentario ante los diputados, el Ejecutivo y las máximas autoridades del Poder Judicial.

Alzando la mano derecha, el monarca pronunciará el compromiso constitucional fijado en 1814: "Prometo y juro que gobernaré el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes, así que ayúdame Dios Todopoderoso y Omnisciente".

A continuación, el soberano firmará tres ejemplares originales del documento, destinados al propio Parlamento, a la Casa Real y a los Archivos Nacionales.

El acto concluirá con la intervención del presidente del Storting, que incluirá unas palabras de bienvenida y un tributo a la memoria de Harald V, cerrando la sesión con la interpretación del himno nacional, Ja, vi elsker dette landet.

Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso a la nación en el Palacio Real de Oslo.

Haakon VIII ha ofrecido su primer discurso a la nación en el Palacio Real de Oslo. EFE

Singularidades del protocolo noruego

El rito institucional del Storting destaca en el panorama europeo por su diseño democrático y la ausencia de fastos tradicionales.

Uno de los aspectos más llamativos de la jornada es que el rey asiste en calidad de invitado. A diferencia de lo que sucede en otras casas reales europeas, el monarca no actúa como anfitrión en la sede legislativa: entra como un ciudadano sujeto a la ley. Es el presidente del Parlamento quien ostenta la máxima autoridad en el recinto y le otorga la palabra.

Otro punto a destacar es la ausencia de corona. Tampoco hay manto ni vítores. La ceremonia prescinde de mantos de armiño, joyas y de los habituales vivas desde un balcón. En su lugar, el soberano vestirá traje de máxima etiqueta o uniforme militar.

Desde que en el país se abolieran las coronaciones tradicionales en 1908, las joyas actúan estrictamente como símbolos de la autoridad del Estado.

Un trono histórico

Para la ocasión, además, se destapará el histórico trono parlamentario, una pieza artesanal de madera tallada y acabados de pan de oro de 1866, en una de las escasas oportunidades en que el rey se sienta dentro del salón de sesiones.

La base, los reposabrazos y el alto respaldo del sillón real están completamente tapizados en un intenso terciopelo rojo.

El elemento más imponente es su alto respaldo vertical. En la parte superior sobresale un relieve del escudo de armas de Noruega, caracterizado por el tradicional león rampante dorado que sostiene un hacha con hoja de plata, bajo una corona real estructurada.

El rey Harald, con su esposa, la reina Sonia y su hijo Haakon, en el Storting, en Oslo.

El rey Harald, con su esposa, la reina Sonia y su hijo Haakon, en el Storting, en Oslo. EFE

Durante la ceremonia de juramento ante los parlamentarios y los miembros del Gobierno, el estrado habitual de la presidencia del Parlamento se retira para colocar este trono real en una posición central y elevada.

Mención aparte merece la ubicación de la heredera. La princesa Ingrid Alexandra (22) se situará en un lugar de honor a la derecha de los reyes. Dicha posición, próxima a su progenitor, visibilizará por primera vez su nueva posición como primera en la línea de sucesión de la dinastía Glücksburg.

Cabe recordar que el juramento es el único acto de Estado exigido de forma inmediata tras el deceso de un rey, obligando a pausar brevemente el protocolo del luto familiar estricto para ratificar la estabilidad institucional. Un periodo durante el cual el Estado no volverá a 'interrumpir' al monarca.

El valor simbólico de las insignias reales

La corona real noruega no se colocará sobre la cabeza del nuevo monarca, ya que la obligación constitucional de coronar a los reyes fue abolida en 1908.

Encargada por el rey Carlos Juan para su investidura en 1818 y confeccionada en Estocolmo por el orfebre Olof Wihlborg, la pieza está elaborada con perlas, amatistas y una turmalina verde central.

Desde su creación, ha sido utilizada en solo cuatro coronaciones, siendo la última la de Haakon VII (abuelo de Harald V) en 1906. Durante la consagración de Harald V y la reina Sonia en 1991, la alhaja permaneció posada sobre el altar.

En la actualidad, las insignias reales se exhiben de forma permanente en el Palacio del Arzobispo (Erkebispegården), el complejo museístico anexo a la Catedral de Nidaros, en Trondheim.

En los meses posteriores al juramento, Haakon VIII y Mette-Marit viajarán a dicho templo gótico para recibir la tradicional bendición o consagración real, un servicio religioso en el que la corona volverá a exponerse sobre el altar mayor como símbolo de la continuidad del Estado.