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La localidad alemana de Bad Wurzach, en la región de Algovia, se ha convertido este fin de semana en el epicentro de la aristocracia europea con motivo del enlace entre la condesa Marie-Thérèse de Waldburg-Zeil und Trauchburg (36 años) y el príncipe Philipp-Carl de Oettingen-Wallerstein (42).

La ceremonia, que ha tenido lugar el pasado sábado, 29 de agosto, reunió a destacados miembros de la nobleza alemana en un acontecimiento social de gran relevancia regional.

Los recién casados representan a dos de los linajes más antiguos de Alemania. Philipp-Carl pertenece a la casa de Oettingen-Wallerstein, con más de nueve siglos de historia documentada.

Formado en la Universidad de Saint Andrews en Gestión e Historia del Arte, desarrolla su actividad profesional en Múnich como gestor financiero y consultor en proyectos de energías renovables.

Por su parte, Marie-Thérèse, hija mayor de Erich de Waldburg-Zeil y de la princesa Mathilde (64), nacida duquesa de Wurtemberg, estudió en Hamburgo y trabaja como diseñadora gráfica.

El templo barroco de San Verena albergó la misa nupcial, oficiada por el padre Hubertus von Freyberg. La novia llegó a la iglesia acompañada por su padre, el príncipe Erich de Waldburg-Zeil (63), quien le entregó el ramo, compuesto por rosas amarillas, rojas y flores silvestres.

En el altar la esperaba el novio junto a los invitados, entre los que figuraban el duque Francisco de Baviera (93), representantes de la casa margravial de Baden y la duquesa Sofía de Wurtemberg (32).

Para la ocasión, Marie-Thérèse lució un vestido blanco de corte sobrio complementado con una capa de tul fijada a los hombros que se extendía en una larga cola con aplicaciones de encaje.

La pieza central del conjunto fue la tiara familiar de los Waldburg-Zeil, una joya de diamantes y topacios perteneciente al patrimonio histórico de la casa que han llevado diversas novias de la dinastía.

A la salida del templo, un grupo de niños ataviados con trajes tradicionales de Algovia hizo pasillo a los novios.

Tras saludar a los vecinos desde la escalinata, la pareja rompió con el protocolo habitual al prescindir de coches de gala tradicionales: abandonaron el lugar a bordo de un Porsche 356 Coupé blanco vintage con franjas rojas de competición, conducido por el propio príncipe.

La celebración posterior tuvo lugar en el castillo de Zeil, residencia histórica de la familia de la novia cercana a Leutkirch. El recinto albergó una recepción de carácter privado que permaneció cerrada al público durante toda la jornada. Tras el enlace, el matrimonio fijará su residencia habitual en Múnich.

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    Marie-Thérèse es la hija mayor del príncipe Erich y de la princesa Mathilde

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    La condesa se formó en Hamburgo y es diseñadora gráfica

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    El novio pertenece a la casa de Oettingen-Wallerstein, un linaje con más de 9 siglos de historia

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    El templo barroco de San Verena albergó la misa nupcial

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    A la salida de la iglesia, varios niños vestidos con trajes tradicionales de Algovia hizo pasillo a la pareja

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    El príncipe Philipp-Carl condujo un Porsche 356 Coupé blanco vintage

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    Entre los asistentes figuraban el duque Francisco de Baviera y la duquesa Sofía de Wurtemberg

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    El nuevo matrimonio fijará su residencia habitual en Múnich

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