La reina Isabel II, en una fotografía tomada en Gran Bretaña, en 2019.
Conmoción en la hípica en Reino Unido: muere a los 34 años una amazona vinculada a las cuadras de la Familia Real
Un severo traumatismo tras una caída de caballo acaba con la vida de Sophie Fouracre. Horas después, hubo otra tragedia, en circunstancias similares.
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El deporte ecuestre del Reino Unido y la propia Casa Real británica atraviesan un trance complicado y duro, en las últimas horas, tras un accidente mortal que se ha cobrado la vida de una destacada y querida amazona, de 34 años.
La gran afición por los caballos que caracterizó a la reina Isabel II -un vínculo histórico que comenzó en su infancia con el regalo de un poni por parte de su padre y que hoy perpetúa el rey Carlos III (77 años)- se ha visto sacudida por un deceso que ha conmocionado a la nación.
Lo que debía ser un entrenamiento rutinario el pasado 18 de julio derivó en una catástrofe impredecible en las instalaciones hípicas de Swalcliffe, un frecuentado centro ecuestre ubicado en la región de Oxfordshire.
Según ha avanzado el periódico The Sun, la deportista Sophie Fouracre sufrió una violenta caída mientras montaba a la yegua Rhubarbsfox Britannia.
El impacto provocó a la deportista un traumatismo severo que resultó irreversible, confirmándose posteriormente su fallecimiento a causa de las lesiones. Por su parte, el ejemplar equino resultó completamente ileso en el percance.
Nacida en el condado de Kent y afincada en la localidad de Basingstoke, la amazona acababa de reanudar la actividad en los establos tras regresar de unos días de descanso en Italia junto a sus seres queridos: su esposo Gilles, sus dos hijos de corta edad y su madre.
La familia afronta ahora un proceso de duelo especialmente doloroso y prolongado en el tiempo, ya que la vía judicial continuará abierta durante los próximos meses.
El juez de instrucción asignado al caso ha fijado la fecha límite del 23 de noviembre para concluir las investigaciones que permitan esclarecer de manera definitiva las circunstancias del fatal accidente.
Carlos III.
La pérdida de Fouracre ha tenido un impacto directo en el entorno de la Casa Real por la estrecha colaboración profesional que la unía a los establos de la Corona.
La deportista, que en el pasado tuvo que hacer un paréntesis deportivo tras someterse a una intervención de rodilla, llegó a competir en diversos certámenes oficiales a las riendas de cuatro caballos pertenecientes al legado de Isabel II.
Asimismo, su faceta como entrenadora y domadora la llevó a adquirir un potro de tres años descendiente de Speedway, un ejemplar propiedad del propio rey Carlos III.
En su momento, la propia Fouracre llegó a calificar como un auténtico honor el poder trabajar de forma tan directa con los equinos vinculados a la monarquía.
Más allá de su faceta en las pistas, la británica compaginaba la competición con la gestión de su firma dedicada a los concursos hípicos y con la docencia ecuestre.
La trágica noticia ha desatado una ola de consternación en el ámbito hípico internacional, donde se suceden los homenajes hacia su figura.
Compañeros de profesión y amigos han querido recordar su profesionalidad y su calidad humana a través de emotivas dedicatorias en las que destacan su talento extraordinario en el trato con los animales, su fortaleza como atleta, su valiosa amistad y su faceta de madre dedicada.
El rey de Inglaterra, Carlos III, en Windsor.
La otra tragedia
Para añadir más dramatismo al suceso, la tragedia ha golpeado por duplicado al sector en el mismo intervalo de tiempo.
Horas después del accidente de Fouracre, otra compañera de disciplina, Kerry Donoghue, de 42 años, perdió la vida en circunstancias trágicamente parecidas durante la práctica de este deporte.
Ante el impacto de ambos fallecimientos, la entidad reguladora del concurso completo de equitación en Gran Bretaña, el British Eventing, ha emitido un comunicado oficial para transmitir su más sentido pésame a los familiares, allegados y amigos de ambas deportistas.
Desde el organismo han expresado asimismo un profundo agradecimiento a las asistencias médicas, equipos veterinarios, personal de emergencias y organizadores de los certámenes por la rapidez y compasión mostradas en una jornada crítica.
La institución ha calificado la pérdida simultánea de dos de sus miembros como un golpe indescriptible cuyo pesar marcará a la comunidad ecuestre durante mucho tiempo.