Meghan Markle y el príncipe Harry, en Australia, el pasado mes de abril.

Meghan Markle y el príncipe Harry, en Australia, el pasado mes de abril. GTRES

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El viaje de Harry al Reino Unido con Meghan y sus hijos queda paralizado: rechazan su petición de protección oficial

Tras serle denegada su solicitud de seguridad policial financiada con fondos públicos, el duque de Sussex se plantea una visita en solitario.

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El esperado regreso de los duques de Sussex al Reino Unido ha sufrido un frenazo en seco. Lo que iba a ser, en principio, una emotiva visita familiar de cinco días -la primera de todos juntos en cuatro años -, con reencuentro incluido con el rey Carlos III (77 años), se ha convertido en un dolor de cabeza para el príncipe Harry (41). ¿El motivo? Una vez más, la seguridad.

El príncipe, su esposa Meghan Markle (44) y los pequeños Archie (7) y Lilibet (5) tenían las maletas prácticamente listas, pero el panorama ha cambiado por completo.

Según ha confirmado este domingo, 28 de junio, la BBC, el Ministerio del Interior británico, a través del Comité Ejecutivo Real y de Personalidades Importantes (RAVEC), ha rechazado formalmente la solicitud del hijo menor del soberano para contar con protección policial -financiada con fondos públicos- durante su estancia.

Las consecuencias del 'Megxit'

La noticia ha caído como un jarro de agua fría. Fuentes cercanas a los Sussex aseguran que la decisión "crea deliberadamente condiciones que hacen casi imposible" que la familia viaje unida.

De hecho, las mismas fuentes apuntan a que el propio Harry está "consternado" y molesto con la resolución, que fue comunicada a su equipo el pasado viernes por la tarde, justo después de anunciar los detalles de la agenda de la visita.

Desde que decidieron dar el portazo a la Corona (el ya histórico Megxit), Harry y Meghan perdieron automáticamente el derecho a tener escolta oficial las 24 horas en suelo británico.

En ese sentido, la postura de la Familia Real y el Gobierno es firme: si eliges retirarte de la vida pública institucional, no puedes disponer de recursos policiales pagados con los impuestos de los ciudadanos, salvo en ocasiones excepcionales.

Aunque el portavoz del Gobierno británico ha defendido que su sistema de seguridad es "riguroso y proporcionado", para Harry la realidad es mucho más precaria.

Si viaja, únicamente contará con protección policial mientras esté dentro de propiedades reales.

Así, en el momento en que pise la calle o asista a un evento privado, quedará desprotegido por parte del Estado y tendrá que depender exclusivamente de su equipo de seguridad privado traído desde California.

Cuenta atrás de los Juegos Invictus

Esta crisis de seguridad dinamita los planes del matrimonio. Meghan tenía previsto acompañar a su marido en varios actos públicos en Londres y en las Midlands para dar el pistoletazo de salida a la cuenta atrás de los Juegos Invictus, que se celebrarán en Birmingham el próximo año.

Harry, fundador de este evento benéfico para militares veteranos, pretendía además visitar otras fundaciones a las que sigue apoyando a distancia.

Según ha deslizado la prensa británica, el rey Carlos IIIles había ofrecido alojamiento en una finca real para garantizar su blindaje (una oferta que la pareja ya había aceptado), ya que en el pasado Harry llegó a rechazar quedarse en el Palacio de Buckingham -aún en obras- por miedo a que fuera un objetivo demasiado visible.

Sin embargo, salir de ese refugio real para cumplir con sus compromisos se ha vuelto un riesgo que el príncipe no parece dispuesto a asumir con sus hijos.

¿Adiós al esperado reencuentro familiar?

La decisión final sobre si el viaje se cancela o si Harry acudirá en solitario se tomará en los próximos días. El duque sigue buscando desesperadamente una solución para no suspender su gira, consciente de lo mucho que se juega en el terreno personal.

Y es que, al margen de sus compromisos profesionales en el Reino Unido, uno de sus mayores deseos era poder tener un reencuentro familiar. Y que su padre pudiera compartir una reunión privada con sus hijos, a los que no ve desde hace cuatro años.

La última vez que Carlos III estuvo con sus nietos Archie y Lilibet fue en el Jubileo de Platino de la reina Isabel II, en 2022.

Además, la relación entre padre e hijo parecía estar en una tímida fase de desglaciación. Tras meses de distancia, ambos compartieron un té en Clarence House, la residencia de los Reyes, el pasado septiembre.

El propio Harry ya predijo este amargo escenario tras perder una batalla legal en 2025 por este mismo asunto.

"No puedo imaginarme un mundo en el que tenga que traer a mi esposa y a mis hijos de vuelta al Reino Unido en este momento, y lo que se van a perder es todo", confesó a la BBC. Ahora, sus peores temores se han cumplido y el sueño de la reconciliación familiar vuelve a quedar congelado.