Abdalá II y Rania junto a tres de sus hijos. RRSS
Abdalá II y Rania de Jordania celebran los 80 años de la dinastía hachemita junto a sus hijos: la notable ausencia del día
Desde 1946, el país celebra anualmente su Fiesta Nacional, una efeméride que este año ha adquirido un cariz especialmente solemne y emotivo.
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La capital jordana se ha vestido de gala para conmemorar una de las fechas más significativas de su historia contemporánea: el 80º aniversario de la independencia del país.
Abdalá II (64 años) y Rania de Jordania (55) han encabezado una serie de solemnes actos institucionales y militares para festejar las ocho décadas transcurridas desde que en 1946 el Estado de Oriente Próximo pusiera fin de manera oficial al protectorado del Reino Unido.
Desde aquella histórica jornada, el país celebra anualmente su Fiesta Nacional, una efeméride que este año ha adquirido un cariz especialmente solemne y emotivo, sirviendo como escaparate de la estabilidad de la monarquía hachemita.
Huelga decir que la conmemoración posee un arraigado valor simbólico para la dinastía reinante, al encontrarse directamente ligada a la memoria del rey Abdalá I, bisabuelo del actual monarca y fundador del Estado jordano moderno.
Rania junto a su esposa, Abdalá II. RRSS
En esta ocasión, la práctica totalidad de la Familia Real hachemita ha querido cerrar filas en torno al jefe del Estado, escenificando una sólida unidad ante la opinión pública en la recepción oficial.
Los Reyes han estado acompañados en la tribuna presidencial por tres de sus cuatro hijos.
El príncipe heredero, Hussein (31), ha asistido junto a su esposa, la princesa Rajwa (32), quien ha captado la atención al lucir un sofisticado vestido con capa en tono celeste, rematado con apliques dorados en las muñecas.
Junto a ellos se ha situado la princesa Salma. Ha completado la representación filial el príncipe Hashem (21), el hijo menor del matrimonio real.
La única ausencia destacada de la jornada ha sido la de la princesa Iman (29) y su esposo, Jameel Alexander Thermiotis (32), quienes no han podido asistir a las celebraciones en Amán.
El príncipe heredero Hussein y su esposa, la princesa Rajwa.
El núcleo político de las celebraciones ha tenido lugar durante la ceremonia oficial, momento en el que el rey Abdalá II se ha dirigido a la nación con un discurso de hondo calado institucional.
El monarca ha apelado a la identidad nacional, a la cohesión del pueblo jordano y a los valores tradicionales que han permitido al país navegar las turbulencias geopolíticas de la región.
"Les hablo desde esta tierra, una tierra que jamás ha abandonado a su pueblo, en el aniversario de la independencia de nuestra nación, un momento que perdura en nuestros corazones; una promesa y un pacto que defendemos con honor e integridad", ha proclamado el soberano.
"Ochenta años después, esa convicción sigue vigente en un pueblo honorable y resiliente, inquebrantable en sus principios. En cada paso de este viaje, nuestra patria ha sido nuestra brújula y nuestro refugio", ha agregado.
En su intervención, Abdalá II no deja pasar la oportunidad de reivindicar el papel histórico del territorio jordano como encrucijada cultural y cuna de grandes civilizaciones.
El monarca recuerda de forma explícita las raíces sagradas del país, señalando que a orillas del río Jordán fue bautizado Jesucristo, además de evocar que la región sirvió de hogar y refugio para los compañeros del profeta Mahoma y para todos aquellos que continuaron con su legado espiritual.
Asimismo, el jefe del Estado hace un balance netamente positivo de la trayectoria contemporánea del Reino, ensalzando la fortaleza de sus instituciones frente a las crisis de su entorno geográfico.
Hashem de Jordania, en la celebración.
"A pesar de todos los desafíos, Jordania ha salvaguardado sus fronteras y su seguridad, se ha mantenido firme en su camino democrático y ha protegido su economía de la turbulencia de las crisis circundantes", ha subrayado.
Concluye así: "Esta es una gran nación, de generosidad ilimitada e innegablemente árabe en su esencia. Nuestra patria, resiliente a lo largo de las décadas, avanza con audacia y firme determinación".
Reconocimiento al progreso
Más allá de las declaraciones de intenciones y los desfiles conmemorativos, la jornada ha servido para premiar el talento, el esfuerzo social y los logros estratégicos del país.
En el Palacio de Al Husseiniya, el rey Abdalá II ha presidido una solemne ceremonia de entrega de medallas reales destinadas a condecorar a aquellas personas e instituciones que han aportado de manera decisiva al desarrollo, la modernización y la proyección internacional de Jordania.
La princesa Salma en la celebración del 80 aniversario del Día de la Independencia de Jordania.
El galardón más aplaudido por la ciudadanía ha sido la concesión de la Orden de Al Istiqlal (Orden de la Independencia) de Primer Grado a la selección nacional de fútbol.
La acción social y la protección de los sectores más vulnerables también han ocupado un lugar prioritario en el listado de distinciones reales.
El monarca ha condecorado al Fondo Al Aman para el futuro de los huérfanos, una entidad de carácter benéfico impulsada y amparada directamente por la reina Rania.
El premio reconoce el impacto integral de esta iniciativa, que provee un sistema de apoyo estructural, educativo y habitacional para jóvenes huérfanos que alcanzan la mayoría de edad (18 años) y se ven obligados a abandonar las casas de acogida estatales.
La lista de condecorados ha reflejado la diversidad del talento jordano contemporáneo, incluyendo a la Campaña de Ayuda a Jordania, al reconocido arquitecto Ammar Khammash, a la activista Sahar Aloul y a la prestigiosa periodista internacional Jomana Karadsheh, premiada por su trayectoria en los principales medios de comunicación globales.