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Un año más, el corazón de Mónaco ha acogido el tradicional Baile de la Rosa. Una cita que ha tenido lugar este sábado, 22 de marzo, y que este año cumple su 70ª edición convertido nuevamente en el gran escaparate de la familia Grimaldi y de la aristocracia europea.

Bajo el lema Galaxy Rose Ball, la mítica Salle des Étoiles del Sporting Monte‑Carlo se ha transformado en una nave espacial imaginaria, con ventanales que cambiaban de color simulando planetas, juegos de luces y láseres y una puesta en escena diseñada por Christian Louboutin (61), director artístico del evento desde la muerte de Karl Lagerfeld.

Presidida por el príncipe Alberto II (68) y la princesa Carolina de Mónaco (69) —en su calidad de presidenta de la Fundación Princesa Gracia, beneficiaria del baile—, la velada ha combinado glamour, espectáculo y filantropía.

El precio de las entradas, con valor de 1.800 euros cada una, se ha destinado a proyectos benéficos. Los fondos irán a la Fundación Princesa Grace, que apoya a niños hospitalizados y la investigación pediátrica.

Entre los invitados más destacados, la gran protagonista ha sido la princesa Charlène de Mónaco (47), que ha reaparecido en uno de los actos más simbólicos del Principado y ha acaparado todos los focos con un precioso vestido del diseñador libanés Elie Saab.

Junto a ella, la nueva generación de la casa Grimaldi ha vuelto a pisar con fuerza la alfombra: Alexandra de Hannover (25). Acompañada de su pareja, Ben‑Sylvester Strautmann (31), la joven ha apostado por un sofisticado vestido satinado de inspiración lencera.

Tampoco han faltado Pierre Casiraghi (37) y su mujer Beatrice Borromeo (40), fieles a una cita que marca el termómetro del estilo royal europeo.

La nota más singular de esta 70ª edición la ha puesto la princesa Akiko (43), invitada de excepción y presencia inédita en el Baile de la Rosa.

Miembro de la familia imperial nipona y actual jefa de la rama Mikasa, Akiko asistió como parte de una gira europea que incluye actos en Luxemburgo y en el propio Principado, donde este fin de semana preside también una jornada dedicada a la cultura japonesa con motivo del 20º aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos Estados.

Su presencia ha aportado un marcado matiz diplomático y cultural. Ha servido, además, para reforzar la imagen del Baile de la Rosa como puente entre Oriente y Occidente. Y para subrayar el carácter internacional de una gala que, siete décadas después de su creación por el príncipe Rainiero y la princesa Grace, sigue siendo una de las citas más deslumbrantes del calendario social europeo.

Algunos de los invitados más notorios han sido Lady Kitty Spencer (34), sobrina de Diana de Gales, Carlos de Borbón Dos-Sicilias junto a Camila de Borbón Dos-Sicilias (54), la cantante Shirley Bassey (88) o el piloto de Fórmula 1 Charles Leclerc (28), junto a su mujer, Alexandra (23), con la que se casó hace apenas unos días.

Entre las ausencias más destacadas de la noche, las de Estefanía de Mónaco (61), quien en junio de 2025 anunció su intención de retirarse de la vida pública. Tampoco han estado presentes ninguno de sus tres hijos, Louis (33) y Pauline Ducruet (31), y Camille Gottlieb (21).

Otros de los rostros que han brillado por su ausencia son los otros dos hijos de la princesa Carolina: Andrea Casiraghi (41), casado con Tatiana Santo Domingo (40), y Carlota Casiraghi (38).

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    Alberto y Charléne de Mónaco, anfitriones del baile

    El príncipe Alberto II, la princesa Charlène, vestida por el diseñador libanés Elie Saab, fueron, como era de esperar, los últimos en llegar a la velads. También fueron los encargados de inaugurar el baile.

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    Alexandra de Hannover y su pareja, Ben‑Sylvester Strautmann

    La hija menor de Carolina de Mónaco ha asistido a la gala acompañada de su pareja, el alemán Ben-Sylvester Strautmann. 

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    Carolina de Mónaco, con Christian Louboutin

    La princesa Carolina de Mónaco, presidenta de la Fundación Princesa Grace, posa con el diseñador Christian Louboutin.

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    El Baile de la Rosa cumple 70 años de historia

    El Baile de la Rosa adquiere un significado simbólico especial este año, ya que marca la 70ª edición de este encuentro, del que Karl Lagerfeld fue director artístico durante muchos años y que ahora organiza Christian Louboutin.

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    La princesa Akiko de Japón, invitada de Honor

    La princesa Akiko de Japón, más conocida como Akiko de Mikasa, es miembro de la Familia Imperial japonesa.

    Aactualmente es jefa de la rama Mikasa de la casa imperial. Es hija mayor del príncipe Tomohito de Mikasa y de la princesa Nobuko Asō, por lo que es prima segunda del emperador Naruhito y bisnieta del emperador Taishō.

    En 2025, tras la muerte de su abuela la princesa Yuriko, fue nombrada cabeza de la casa Mikasa, convirtiéndose en la primera mujer nacida princesa que lidera una rama imperial en unos dos siglos.

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    Lady Kitty Spencer

    Entre los casi 800 invitados se encontraba Lady Kitty Spencer, sobrina de la princesa Diana de Gales, cuyo vestido fue diseñado por Dolce & Gabbana.

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    Charles Leclerc y su mujer, Alexandra

    El piloto de Fórmula 1 Charles Leclerc (28) ha estado acompañado de su mujer, Alexandra (23), con la que contrajo matrimonio el pasado 28 de febrero.

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    Jean d Haussonville y su mujer, Magdalena

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    La princesa Akiko de Japón, de gira europea

    En su gira europea, la princesa Akiko de Mikasa ha sido la invitada de honor de la velada. Un día antes del baile visitó un torneo de rugby en Sainte-Dévote.

    Muy vinculada al mundo académico y cultural, Akiko se doctoró en Historia e Historia del Arte por la Universidad de Oxford, y se especializó en colecciones de arte japonés en museos occidentales.

    En la actualidad ocupa varios cargos honoríficos en instituciones culturales y asociaciones como la Japan‑British Society o la Ski Instructors Association of Japan.

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    Una velada de estética futurista

    El espectáculo ha reunido a siete artistas y compañías internacionales de máximo nivel.

    Rondò Veneziano ha abierto la gala con una actuación que fusionaba música barroca y arreglos contemporáneos.

    Después ha llegado el turno del cabaré parisino Crazy Horse, cuyas bailarinas han actuado entre luces caleidoscópicas y proyecciones de luz.

    Por su parte, el Ballet Kalinka ha rendido homenaje a la tradición rusa de la danza .

    Y compañía Dulce Compania, de Berlín, ha sorprendido con una actuación sobre zancos y vestuario futurista.

    Los coreógrafos Céline y Cain Kitsaïs han presentado un número que fusionaba danza y efectos escénicos.

    Y el músico Leee John, acompañado de grupo, Imagination, ha hecho bailar a los asistentes con una propuesta que incluía los grandes éxitos del soul, jazz y funk.

    El DJ Josh Quinton ha sido el encargado de amenizar la recta final del baile hasta la madrugada.

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    Los Grimaldi, casi al completo

    Al igual que en años anteriores, los fondos recaudados en el baile se donarán a la Fundación Princesa Grace, que apoya a niños hospitalizados y la investigación pediátrica.

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    Banquete en la Salle des Étoiles

    Transformada en una auténtica nave espacial, la Salle des Étoiles de Mónaco se engalanó de manrera futurista para el Baile de la Rosa.

    Así, la gala se adornó con juegos de luces, proyecciones láser y efectos inmersivos, dando vida al tema del 'Baile de la Rosa Galáctica'.

    Una escenografía poderosa, complementada por un programa artístico ecléctico que fusionaba danza, cabaret y actuaciones musicales, con la participación destacada de los bailarines del prestigioso Crazy Horse de París y el grupo británico Imagination como directores musicales.

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