Sarah Ferguson en una fotografía tomada en noviembre de 2018, en Londres.

Sarah Ferguson en una fotografía tomada en noviembre de 2018, en Londres. Gtres

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El 'caso Epstein' acorrala a Sarah Ferguson: seis empresas vinculadas a la exduquesa van a ser liquidadas tras el escándalo

Según lo publicado, Ferguson habría recurrido al pedófilo en busca de ayuda para hacer frente a un agujero estimado en unos seis millones de libras.

Más información: Sarah Ferguson, en paradero desconocido tras el 'caso Epstein': dónde está y cuándo va a regresar la exduquesa

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Nuevo mazazo para Sarah Ferguson (66 años). Mientras la exduquesa se encuentra en paradero desconocido en pleno escándalo por las nuevas revelaciones extraídas de los archivos de Epstein, que la involucran directamente con el pedófilo, Ferguson ha recibido una aciaga noticia.

Seis empresas vinculadas a la exmujer de Andrés Mountbatten‑Windsor (65) y al propio hijo de Isabel II, avanzan hacia su disolución en pleno torbellino mediático.

La decisión llega justo después de que millones de documentos hechos públicos por las autoridades estadounidenses hayan vuelto a poner bajo el foco la relación de la madre de las princesas Beatriz (37 años) y Eugenia de York (35) con el financiero y depredador sexual.

Según la documentación registrada en Companies House, el organismo oficial que recoge toda la información mercantil de las compañías británicas, se ha presentado una solicitud de strike off -baja del registro- para seis sociedades en las que Sarah figura como única directora.

Sarah Ferguson, en un acto público.

Sarah Ferguson, en un acto público. Gtres

Se trata de S Phoenix Events, Fergie's Farm, La Luna Investments, Solamoon Ltd, Philanthrapreneur Ltd y Planet Partners Productions Ltd, firmas con nombres sugerentes pero sin apenas rastro público de actividad real.

En la práctica, esta solicitud implica que las empresas dejarán de operar y, salvo objeciones de terceros, desaparecerán del registro en unos días, un procedimiento habitual para cerrar sociedades que han permanecido inactivas o dormant durante largos periodos.

Los medios británicos señalan que las peticiones de liquidación se presentan inmediatamente después de la nueva oleada de revelaciones sobre los contactos entre Ferguson y Epstein, detallados en correos electrónicos y otros documentos, incluidos los Epstein files.

En uno de esos mensajes, citado por la prensa, la exduquesa llega a escribir al financiero: "Estoy a tu servicio. Cásate conmigo", una frase que ha alimentado titulares y especulaciones sobre el grado de confianza entre ambos.

Parte de esos intercambios se sitúan en los años anteriores a 2008, cuando Epstein fue condenado por solicitar servicios sexuales a una menor, pero otros son posteriores a esa sentencia, en pleno intento de Ferguson por encauzar unas finanzas personales lastradas por una deuda millonaria.

La documentación y las informaciones recientes apuntan a que Ferguson habría recurrido a Epstein en busca de asesoramiento -e incluso de ayuda directa- para hacer frente a un agujero estimado en unos seis millones de libras.

Ferguson, en una fotografía captada en Londres, en 2018.

Ferguson, en una fotografía captada en Londres, en 2018. Gtres

El propio entorno de la exduquesa ha reconocido en otras ocasiones que sus proyectos de negocio han tenido una fortuna desigual y que su estilo de vida y su vocación emprendedora no siempre han ido acompañados de una gestión financiera sólida.

Conviene recordar que aparecer en los Epstein files no implica automáticamente la comisión de un delito, algo que subrayan varios de los medios que han tenido acceso a los documentos, así como las propias autoridades.

Sarah Ferguson y su exmarido, el príncipe Andrés, han negado reiteradamente cualquier participación en actividades delictivas, aunque el hermano de Carlos III (77) ya se apartó de la primera línea institucional tras las acusaciones de Virginia Giuffre.

Con este telón de fondo, cada correo, cada fotografía y cada rastro en la agenda de Epstein se lee ahora en clave de posible indicio, alimentando una narrativa en la que la reputación se juega tanto como la responsabilidad legal.

A falta de explicaciones detalladas por parte de la exduquesa o de su equipo, la lectura más extendida en la prensa británica es que se trata de un movimiento defensivo, una forma de simplificar su mapa societario justo cuando su nombre vuelve a circular asociado al de Epstein.

Más allá de lo que ocurra en los despachos de abogados y en el registro mercantil, el caso ilustra hasta qué punto la onda expansiva del 'universo Epstein' sigue reconfigurando carreras, patronazgos y negocios años después de la muerte del financiero.

Para Sarah Ferguson, aquella amistad que en su día le proporcionó oxígeno financiero se ha transformado en un lastre del que ahora intenta desprenderse, también a golpe de cierre de empresas.