El rey Felipe VI y la emérita Sofía en una imagen de archivo. Gtres
El rey Felipe VI arropa a la reina emérita Sofía en la misa funeral de su íntima amiga Tatiana Radziwill en París
También han querido acompañar a su madre en esta cita en la capital francesa sus hijas, las infantas Elena y Cristina.
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Este sábado, 10 de enero, la iglesia de Santo Tomás de Aquino, en el corazón de París, se ha convertido en escenario de emoción y tristeza a partes iguales. Allí se ha celebrado el funeral de Tatiana Radziwill, amiga íntima de la reina emérita Sofía (87).
Unidas desde la infancia por el vínculo familiar que compartían, Tatiana fue para Sofía prima segunda, confidente y amiga inseparable hasta sus últimos días.
Una relación profunda que se mantuvo intacta con el paso del tiempo, pese a la distancia y a las obligaciones institucionales.
Su fallecimiento, el pasado 19 de diciembre a los 84 años, ha supuesto un duro golpe para la madre de Felipe VI (57). No ha sido hasta semanas después cuando familiares y amigos se han reunido para rendirle homenaje religioso en la más estricta intimidad.
Hasta la capital francesa se han desplazado el rey Felipe VI, la reina emérita Sofía y las infantas Elena (62) y Cristina (60), quienes mantenían una estrecha relación con la fallecida. Todos ellos han acudido vestidos de riguroso luto, en una jornada marcada por el silencio, el respeto y la emoción contenida.
La emérita Sofía se ha mostrado visiblemente afectada por la desaparición de una de las personas más importantes de su vida, arropada en todo momento por sus hijos. Un dolor tranquilo, pero profundo, reflejo de una amistad forjada desde la niñez.
Siempre discreta y alejada de los focos, Sofía mantuvo su apoyo incondicional a Tatiana incluso cuando su estado de salud empeoró, viajando hasta París para acompañarla en sus últimos momentos, fiel a una forma de estar y de querer que siempre ha definido su carácter.
Tras el acto religioso, las imágenes hablan por sí solas. El rey Felipe VI abandonaba el templo caminando despacio, del brazo de su madre, en un gesto cargado de simbolismo y apoyo. Tras ellos, las infantas Elena y Cristina seguían el mismo camino, compartiendo silencio y recogimiento.
El rey Felipe VI y la emérita Sofía en una imagen de archivo. Gtres
Hasta París también se han desplazado otros miembros de la realeza europea, entre ellos la reina Ana María de Grecia (79), acompañada por sus hijos mayores, Pablo (58) y Alexia (60). De este modo, las casas reales han querido arropar a Jean Henri Fruchaud (88), marido de la fallecida, quien recibió numerosas muestras de cariño.
Uno de los gestos más significativos fue el protagonizado por Ana María, viuda de Constantino II, que apoyó su mano en la espalda del ya viudo antes de despedirse, un detalle sencillo pero cargado de significado, agradecido con visible emoción.
Tatiana Radziwill residía desde hacía décadas en París junto a su esposo, ciudad donde se conocieron, se enamoraron y formaron una familia. Se casaron el 4 de marzo de 1966 y tuvieron dos hijos, Fabiola y Alexis, además de tres nietos.
La princesa Tatiana Radziwill, prima segunda de la reina Sofía, ha fallecido a los 86 años. GTRES
Una vida marcada por la discreción, el apego a los suyos y una elegancia silenciosa, siempre ligada a las grandes casas reales europeas, pero alejada del protagonismo mediático.
Con esta ceremonia íntima, familiares y amigos han querido despedir a Tatiana Radziwill como ella vivió: con elegancia, serenidad y rodeada del afecto de quienes la acompañaron durante toda una vida.
Para la reina emérita Sofía queda ahora el recuerdo imborrable de una amistad profunda y sincera, una presencia constante desde la infancia que ni siquiera la muerte ha logrado borrar.