Nuevo revés para la reina Isabel (95 años). Este miércoles ha trascendido en la prensa británica que durante el pasado fin de semana, la monarca del Reino Unido perdió a Fergus, una de sus nuevas mascotas.

Noticias relacionadas

Según desvelan los medios locales, citando algunos 'informes', Su Majestad ha quedado muy triste por el repentino fallecimiento de un joven cachorro dorgi, que le entregó el príncipe Andrés (61) mientras el duque de Edimburgo permanecía en el hospital, recuperándose de una infección y de una operación cardíaca. "La Reina está absolutamente devastada. Los cachorros fueron traídos para animarla durante un período muy difícil", ha comentado una fuente al periódico The Sun. Sin embargo, hasta ahora, el Palacio de Buckingham no ha querido pronunciarse al respecto. 

DL_u304521_035

Desde que falleció su marido, Fergus se había convertido en un compañero incondicional. Isabel II, de hecho, fue fotografiada en varias ocasiones paseando a sus perros por Frogmore. 

Fue el pasado mes de marzo cuando la Reina dio a la bienvenida al Castillo de Windsor a Fergus y a otro cachorro, Muick. La elección de sus nombres tenía que ver con la herencia escocesa de su madre, Isabel Bowes-Lyon. El primero -una mezcla de perro salchicha y corgi- recibió esa denominación por Fergus Bowes-Lyon, el tío de la monarca. El segundo, un corgi, hace referencia a Loch Muick, un lago de Escocia.

Actualmente, Isabel II también tiene un dorgi mayor llamado Candy, que podría ser la última descendiente viva del corgi Susan que le fue entregado en su cumpleaños número 18. Desde entonces, la monarca ha sido una gran amante de los animales. A lo largo de los años, informan los medios locales, ha tenido más de 30 perros.

La reina Isabel con algunas de sus mascotas. Gtres

"Período de gran tristeza"

La Reina británica se ha despedido de Fergus un mes después del fallecimiento de su esposo, el duque de Edimburgo. El consorte murió el pasado 9 de abril, debido a su avanzada edad. Según determinó su certificado médico, su fallecimiento fue por causas naturales. Nada tuvo que ver ni la enfermedad cardiaca ni la infección, sus principales dolencias en las semanas en las que estuvo ingresado. 

Ha sido, sin duda, la pérdida más dura para la monarca, quien el día de su 95 cumpleaños, aseguró que estaba siendo un "período de gran tristeza" para ella y su familia. 

Desde hace poco más de un mes, la Reina se enfrenta a una nueva vida. Sola y sin su gran amor. "Él ha sido, sencillamente, mi fortaleza y mi permanencia todos estos años. Y yo, y toda su familia, y este y muchos otros países, le debemos una deuda mayor de la que jamás reclamaría, o que nunca sabremos", decía Isabel II, quien ahora también se encuentra devastada por el fallecimiento de una de sus mascotas. 

[Más información: Sandringham Estate, el otro imperio de Isabel II: de su creciente negocio de bebidas a su oferta vacacional]