Jordi Roca. en la inauguración de su heladería, Rocambolesc, en 2015.

Jordi Roca. en la inauguración de su heladería, Rocambolesc, en 2015. GTRES

Bluper DECLARACIONES

Jordi Roca, 48 años: "Hace 15 años sufrí una distonía. La cabeza se fue. Me asusté mucho, pensé que era algo mental"

El célebre repostero se ha sincerado sobre la neuropatía que padece, recordando cómo fue la primera vez que perdió el control de su cuerpo.

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El reconocido repostero de El Celler de Can Roca, Jordi Roca, ha abordado de nuevo la dolencia neurológica que condiciona su voz desde hace más de tres lustros: una disfonía espasmódica con distonía cervical.

Durante su conversación con el comunicador Jesús Calleja en el programa Universo Calleja, el pastelero ha explicado en detalle cómo experimentó los primeros indicios de esta patología y la forma en que ha adaptado su vida personal y profesional para superarla.

También ha aclarado que su condición física no se debe a una afección de nacimiento: se trata de un problema que surgió de manera totalmente imprevista.

Todo comenzó mientras realizaba tareas cotidianas. Repentinamente notó cómo la cabeza se le desviaba sin control hacia un lado.

"Hace 15 años o más, que sería tocando... Ese día, trabajando en el ordenador y, de repente, noto como si... la cabeza se me va para allá. Y es como: ¡Hostia!", ha detallado.

"Me pasó una cosa que es disfonía espasmódica. Es una neuropatía. Imagínate un teclado. Tú quieres apretar la 'I' y no hay. Entonces apretarás todas las teclas alrededor, pero no te sale. Llevo siete años de verbalización y poco a poco se va consiguiendo una mejora", ha destacado.

El pastelero ha confesado que aquel momento le provocó un gran susto al verse incapaz de controlar sus movimientos: "No podía bajar la cabeza, y estaba tenso".

Fue tan intensa la tensión muscular que por primera vez experimentó la angustia de sentirse invalidado para moverse: "Me asusté mucho, porque realmente pierdes el control de tu cuerpo".

Adaptación y esfuerzo

Durante un tiempo, pensó que el origen de lo que le sucedía tenía que ver con problemas de salud mental: "Hasta que no supe que me pasaba fue un run run de no encontrar la salida. ¿Qué coño me pasaba? O sea, pensaba que era algo mental".

A pesar de las dificultades del habla provocadas por la dolencia, el menor de los hermanos Roca ha explicado que en ocasiones realiza el esfuerzo de elevar el tono.

En este sentido, ha señalado que aprovecha la difusión de contenidos en las redes sociales para publicar vídeos gastronómicos. En esos casos, opta por hablar más fuerte para asegurarse de que se le oiga con claridad.

"Hago vídeos para redes contando cómo cocino y tal, y me paso el vídeo gritando para que se me oiga bien", ha expresado.

Asimismo, ha detallado que el hecho de hacer gestos de forma enérgica le ayuda a articular mejor las palabras, por lo que no duda en recurrir al humor y a la gestualidad para expresarse abiertamente y disfrutar del proceso de comunicación: "Cuando gesticulo, me ayuda a hablar mejor. Que hago tonterías y tal... y me lo paso de puta madre".

Jordi Roca, durante la presentación de la heladería Rocambolesc, en 2015.

Jordi Roca, durante la presentación de la heladería Rocambolesc, en 2015. GTRES

Convivencia con la enfermedad

Esta no es la primera vez que Jordi Roca habla públicamente sobre el impacto de su enfermedad, reconociendo el proceso de adaptación psicológica que requirió aceptar la pérdida de su tono de voz habitual.

A lo largo de los años, tras probar diversos tratamientos y terapias foniátricas, el repostero ha logrado integrar la afección en su rutina diaria de manera constructiva.

En primer lugar, gracias a una creatividad sin barreras. Actualmente, mantiene su actividad al frente de la repostería de El Celler de Can Roca y de sus proyectos gastronómicos, como Rocambolesc o Casa Cacao, demostrando a diario su capacidad de innovación culinaria.

Por otro lado, cuenta con el apoyo incondicional de su entorno familiar, con sus hermanos Joan y Josep a la cabeza.

A día de hoy, Jordi Roca ha logrado que su voz susurrada sea un rasgo distintivo de su personalidad y ha ayudado a visibilizar las enfermedades neurológicas poco frecuentes desde la naturalidad y el optimismo.