Javier Alonso y David Trigo juegan en 'AlaZ', la nueva prueba final de 'Pasapalabra'.

Javier Alonso y David Trigo juegan en 'AlaZ', la nueva prueba final de 'Pasapalabra'.

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Los seguidores de 'Pasapalabra' coinciden: 'AlaZ' funciona como relevo de 'El Rosco' y conquista a la audiencia

El público aprueba con nota la nueva prueba estrella del concurso que pilota Roberto Leal en Antena 3.

Más información: 'AlaZ', la nueva prueba final de 'Pasapalabra': un formato suizo al estilo de El Ahorcado y en el que la estrategia es clave

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En Antena 3 respiran aliviados después de superar con éxito el examen que tenía con Pasapalabra, después de que el Tribunal Supremo obligara a dejar de emitir el concurso con El Rosco.

La cadena acertó al hacer de la necesidad virtud y convertir el estreno de la nueva prueba en todo un evento el pasado viernes, lejos de estrenarla de forma silenciosa y sin hacer mucho ruido.

La estrategia era crear expectación y congregar al máximo número de espectadores en una entrega histórica para el formato. Y funcionó.

Y funcionó, porque AlaZ, el relevo de El Rosco, hizo que Pasapalabra marcara su mejor dato desde el bote de Rosa el pasado mes de febrero. El programa firmó un 21,9%, mientras que AlaZ arrasó con un 26% y picos del 28%.

Más difícil lo tenía este lunes, porque Pasapalabra chocaba frontalmente con el Argentina-Austria que ofreció La 1 en la tarde. Sin embargo, no solo el concurso resistió el fútbol (15,1%), sino que se reafirmaron las buenas impresiones que dejó AlaZ el pasado viernes.

La prueba llegó a liderar su tramo con un 23,8% de cuota de pantalla.

Lo cierto es que Atresmedia e ITV Studios, propietaria de los derechos de Pasapalabra, han acertado completamente al encontrar en Suiza el formato perfecto para salir con éxito del lío judicial que les privó de El Rosco, la prueba estrella del concurso.

Para ello, han adaptado el formato DallaAZeta, un programa emitido en Radiotelevisione svizzera (RSI), la televisión pública suiza del cantón italiano. Es más, Antena 3 incluso ha respetado el título de este formato.

La nueva prueba estrella de Pasapalabra ha encajado bien entre los seguidores más fieles del programa, porque consiste en un juego que respeta su esencia en el que los concursantes deben responder las definiciones que se les plantea en un tiempo determinado.

Más emoción, más estrategia

Pero AlaZ cuenta con importantes novedades que hacen que el juego gane en emoción, sobre todo en la parte final. Y es que, ahora, la estrategia también es un factor importante.

Para empezar, porque ahora el concursante que resulte ganador de los juegos anteriores puede elegir si empieza de la A a la Z o al revés. La pregunta está en el aire: ¿qué orden resulta más fácil?

Ahora, además, los participantes lo tienen más complicado a la hora de dar con la respuesta correcta, porque al mostrar en pantalla las letras exactas que tiene la palabra que se busca, como ocurre en El Ahorcado, les obliga a pensárselo más a la hora de responder.

Ya no existen los sinónimos, como sí ocurría en El Rosco, cuando se podían dar por válidas varias acepciones que tuvieran el mismo significado.

Javier Alonso se enfrenta a 'AlaZ' en 'Pasapalabra'.

Javier Alonso se enfrenta a 'AlaZ' en 'Pasapalabra'.

Y, por último, AlaZ incorpora la opción de 'comprar' letras extras a cambio de 5 segundos. Para ello, los concursantes deben decir 'pista'.

Esto hace que las segundas y las terceras vueltas sean muchísimo más emocionantes para el espectador que, en ocasiones, veía como los últimos segundos no valían para nada y asistían a un constante de 'pasapalabras' hasta que se agotaba el tiempo.

A nivel visual, por cierto, AlaZ es completamente diferente al Rosco, al mostrar de forma horizontal las letras de la A a la Z. Una referencia visual que tanto los concursantes como la audiencia tienen ahora en pantalla, algo que no pasaba con El Rosco.

En definitiva, con AlaZ Antena 3 ha encontrado un revulsivo de Pasapalabra ante el histórico adiós de El Rosco. Un aprobado con nota que se hace especialmente importante si tenemos en cuenta que los espectadores suelen castigar los cambios en televisión.