Alberto Chicote y la salsa chimichurri.
Alberto Chicote, chef: "La salsa chimichurri no se hace solo con perejil: pon 100 ml de aceite de oliva y 2 cucharadas de vinagre"
El cocinero revela su secreto para la elaboración de esta salsa que acompaña a las carnes en las barbacoas.
Más información: Alberto Chicote: "La salsa brava no se hace con tomate, ponle 10 g de pimentón, 100 de ajo y 1 litro de caldo de jamón"
- Total: 15 min
- Comensales: 6
Con la llegada del verano, las barbacoas vuelven a convertirse en uno de los grandes protagonistas de las reuniones familiares y encuentros con amigos en piscinas, jardines y terrazas.
En estas quedadas al aire libre, donde las carnes a la parrilla suelen ocupar el centro de la mesa, las salsas juegan un papel fundamental.
Entre todas ellas, el chimichurri destaca como uno de los acompañamientos más populares.
Se trata de una receta tradicional, típica de la gastronomía argentina que, según Chicote, va mucho más allá del simple perejil.
El chef, que ya desgranó su truco para un chimichurri perfecto, asegura que el equilibrio entre aceite, vinagre y hierbas es fundamental para conseguir el auténtico sabor de esta elaboración.
Ingredientes
Ingredientes
- 1 manojo de perejil fresco
- 2 cucharadas de cebollino picado
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de tomillo
- 2 dientes de ajo
- 1 chile o guindilla al gusto
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de vinagre de vino
- Sal al gusto
Paso 1
Pica muy fino el perejil, el cebollino, el ajo y el chile
Paso 2
Mézclalos con el orégano, el tomillo y el pimentón
Paso 3
Añade el aceite y el vinagre
Paso 4
Remueve bien y deja reposar al menos 30 minutos para que se integren los sabores
Paso 5
Sirve sobre carnes a la parrilla, verduras asadas o patatas
Según la receta que suele seguir el cocinero, el secreto está en combinar un manojo de perejil fresco con ajo picado, hierbas aromáticas, un toque de chile y, sobre todo, 100 mililitros de aceite de oliva y dos cucharadas de vinagre.
Estos ingredientes permiten que los sabores se integren y aportan la textura característica de una salsa que ha conquistado parrillas y restaurantes de todo el mundo.
Un último consejo: un buen chimichurri debe reposar entre 24 y 48 horas antes de consumirse.
Durante ese tiempo, las hierbas se hidratan y los sabores se integran en el aceite y el vinagre, logrando un resultado mucho más intenso y equilibrado que el de una salsa recién preparada.
Historia del chimichurri
Aunque hoy se asocia de forma inmediata a Argentina y Uruguay, el origen del chimichurri sigue siendo objeto de debate.
Una de las leyendas más populares asegura que su nombre procede de un comerciante británico llamado Jimmy Curry, simpatizante de la causa independentista argentina.
Con el paso del tiempo, y debido a las dificultades para pronunciar su nombre, Jimmy Curry habría derivado en chimichurri.
Sin embargo, la teoría que cuenta con mayor respaldo histórico apunta hacia la inmigración vasca del siglo XIX.
Diversos investigadores consideran que el término podría proceder de la palabra vasca tximitxurri, utilizada para describir una mezcla o revoltijo de ingredientes.
También existe una tercera versión relacionada con las invasiones inglesas de comienzos del siglo XIX, según la cual los prisioneros británicos mezclaban expresiones en inglés y español para pedir condimentos, dando origen al término actual.
Versatilidad en cocina
Más allá de su historia, el éxito del chimichurri se explica por su enorme versatilidad en la cocina.
Su uso más conocido es como acompañamiento del asado argentino, donde cada comensal añade la cantidad deseada sobre cortes como el vacío, la tira de asado o el bife de chorizo.
También es un ingrediente indispensable del tradicional choripán, considerado uno de los bocadillos más emblemáticos del Río de la Plata.
Muchos cocineros lo utilizan como marinado para carnes, pescados o verduras antes de cocinarlos, ya que aporta jugosidad y potencia el sabor de los alimentos. Incluso resulta perfecto para acompañar patatas asadas o simplemente para mojar pan.