Pastora Soler y el Paseo Carlos de Mesa de la localidad sevillana de Coria del Río.

Pastora Soler y el Paseo Carlos de Mesa de la localidad sevillana de Coria del Río.

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El refugio de Pastora Soler: pueblo de 31.000 habitantes, iglesia del siglo XIV, paseo fluvial y un curioso vínculo con Japón

La cantante, que debuta como jurado de 'Tu cara me suena' en sustitución de Lolita, regresa a su pueblo siempre que puede.

Más información: El refugio de Mamen Mendizábal: pueblo de 2.300 habitantes, iglesia del siglo XI y una estación de esquí

Marco Almodóvar
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Pastora Soler vuelve a la primera línea televisiva. Y es que, la cantante sevillana se incorpora de forma puntual al jurado de Tu cara me suena para sustituir a Lolita Flores en la gala que emite Antena 3 este viernes, 5 de junio.

Una aparición que vuelve a poner el foco sobre una de las artistas más queridas de la música en nuestro país, representante de España en Eurovisión en 2012 con Quédate conmigo y, de paso, sobre el lugar al que siempre ha estado vinculada.

Estamos hablando de Coria del Río, un municipio de 31.000 habitantes que se encuentra a orillas del Guadalquivir, a apenas unos kilómetros de Sevilla.

Sin embargo, el lugar que vio crecer a Pastora Soler es mucho más que una localidad del área metropolitana hispalense. "Es el sitio más especial del mundo. Es donde soy feliz y dónde está toda mi gente", decía en el pasado sobre el que es su refugio.

Pilar Sánchez Benítez, que así se llama la cantante, está considerada como la vecina más ilustre de Coria del Río. Y la prueba que lo atestigua es que el Centro Cultural de la Villa lleva su nombre.

Para entender Coria del Río hay que remontarse siglos atrás. En la parte alta del municipio, en el conocido Cerro de San Juan, se alza la iglesia de Santa María de la Estrella, uno de los edificios más emblemáticos de la localidad.

Construida en el siglo XIV tras la Reconquista, la iglesia nació bajo la influencia del estilo mudéjar, aunque posteriormente incorporó elementos barrocos. Está declarada Bien de Interés Cultural.

Iglesia de Santa María de la Estrella.

Iglesia de Santa María de la Estrella. Turismo de Sevilla.

Su imponente torre-fachada domina el paisaje urbano, mientras que en su interior sobresalen el artesonado de madera y la venerada imagen de la Virgen de la Estrella.

Alrededor de este templo fue creciendo una comunidad ligada históricamente a la agricultura y al río.

Precisamente el Guadalquivir es la gran arteria de Coria del Río. El Paseo Carlos de Mesa funciona hoy como el balcón privilegiado desde el que contemplar el ir y venir de embarcaciones rumbo a Sevilla.

"Me encanta su paseo fluvial", aseguraba la propia Pastora Soler.

Un ferry cruza el río Guadalquivir a su paso por Coria del Río.

Un ferry cruza el río Guadalquivir a su paso por Coria del Río.

Durante siglos, la localidad fue conocida por su actividad pesquera y por especies tan apreciadas como el albur o el desaparecido esturión, del que se obtenía caviar.

Actualmente, las terrazas y restaurantes ribereños convierten la zona en uno de los puntos de encuentro favoritos de los corianos.

La huella de Japón

Pero si hay algo que distingue a Coria del Río es la profunda (y curiosa) huella japonesa que conserva desde hace más de cuatro siglos.

Todo comenzó en 1614, cuando el samurái Hasekura Tsunenaga llegó a la localidad al frente de una misión diplomática enviada por el daimyō Date Masamune.

Cuando parte de aquella expedición regresó a Asia años después, varios japoneses decidieron quedarse a vivir en la localidad sevillana. El paso del tiempo transformó la denominación "Hijo de Japón" en el actual apellido Japón, que hoy llevan más de 600 vecinos.

La estatua de Hasekura Tsunenaga, situada junto al paseo fluvial y regalada por la ciudad japonesa de Sendai, recuerda aquel encuentro entre dos culturas.

Muy cerca, un cerezo plantado por el actual emperador Naruhito durante su visita en 2013 simboliza una relación que sigue viva.

Coria del Río es, en definitiva, una de esas raras excepciones donde conviven el alma de un pueblo blanco andaluz y el legado inesperado del País del Sol Naciente. Un refugio con nombre propio para Pastora Soler y una historia que sigue sorprendiendo a quien la descubre.