Plaza de Aínsa, con la torre de su iglesia al fondo.

Plaza de Aínsa, con la torre de su iglesia al fondo. iStock

Bluper

El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: fundado en el siglo XII, Conjunto Histórico-Artístico y a los pies del Pirineo

Esta bonita villa, ubicada en la comarca oscense de Sobrarbe, parece trasladar al visitante a los tiempos de la Edad Media.

Más información: El pueblo español perfecto para recorrer a pie: fundado en el siglo IX, Conjunto Histórico-Artístico y solo 80 habitantes

Marco Almodóvar
Publicada

Con la llegada del buen tiempo apetece salir de la rutina y cambiar el asfalto y el ruido de las ciudades por las calles empedradas y los paisajes verdes que ofrece el turismo rural en nuestro país.

Visitar un pueblo se convierte en el plan perfecto para una escapada de fin de semana, donde se disfruta el tiempo de otra manera.

Dar un paseo, tomarse un refresco en alguna terraza o contemplar el anochecer son opciones que nos dan la España más rural.

Ubicado en el Pirineo aragonés, al norte de la provincia de Huesca, en la comarca de Sobrarbe, se halla uno de los pueblos medievales más bonitos de nuestra geografía: Aínsa.

El municipio, que en la actualidad cuenta con una población que ronda los 2.200 habitantes, se encuentra en un entorno natural de cuento. Y es que, Aínsa está rodeado por los valles de los ríos Ara y Cinca.

Está, además, a la entrada del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Aquí se encuentra la impresionante ruta Cola de Caballo.

Su casco urbano es simplemente espectacular. Sus callejuelas empedradas, las casas de piedra y los soportales de la Plaza Mayor convierten a Aínsa en toda una joya medieval que, directamente, transportan al viajero a la Edad Media.

Bien de Interés Cultural

Tan bien está conservado, que el pueblo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965 y Bien de Interés Cultural en 2002.

La plaza, por cierto, "parece datar de los siglos XII y XIII, los de mayor auge de la misma", según explica la Oficina Municipal de Turismo de Aínsa. De planta trapezoidal, sigue siendo escenario de numerosos eventos como mercados y ferias durante todo el año.

El castillo de Aínsa fue, en otro tiempo, uno de sus símbolos. Construido entre los siglos XI y XVII, sirvió como defensa de la villa en la reconquista. Hoy día, conserva partes de su muralla y algunas torres. Su Torre del Homenaje acoge el Eco Museo Centro de Visitantes.

Otro de los atractivos turísticos de este precioso pueblo oscense es la colegiata de Santa María. Se trata de un templo románico de los siglos XI-XII. Destaca su poderosa torre campanario, visible desde toda la villa. Su interior austero va muy ligado a la historia medieval pirinaica.

Edad Media

Cuenta la leyenda que Aínsa nació en el siglo VIII. En concreto, en el año 724, cuando las tropas dirigidas por el rey García Ximénez vencieron a las musulmanas gracias a la aparición de una cruz de fuego sobre una encina.

De ahí que los vecinos de Aínsa rememoren esta gesta en la Fiesta de Morisma cada dos años.

No obstante, más allá de este episodio simbólico, a Aínsa se le consideró poblada como villa real en el siglo XII.

Panorámica de la villa medieval de Aínsa, en Huesca.

Panorámica de la villa medieval de Aínsa, en Huesca.

En 1124, Alfonso I El Batallador le otorga el Fuero de Jaca, que marca el inicio formal de la villa como núcleo organizado con derechos y privilegios propios.