Álvaro Cervantes

Álvaro Cervantes GTRES

Bluper

Álvaro Cervantes, actor, 36 años, sobre su juventud: "Decidí ir a terapia y aprendí mucho. Fue un antes y un después"

El intérprete está nominado a Mejor actor de reparto en los Premios Goya por la película 'Sorda'.

Más información: Elena Rivera, alto y claro sobre el reencuentro de 'Cuéntame cómo pasó': "Te cargas un legado maravilloso"

Publicada

Con casi dos décadas de carrera a sus espaldas, Álvaro Cervantes ha vivido una evolución poco habitual: de ídolo juvenil a intérprete de prestigio respaldado por la crítica.

Su rostro ha encabezado grandes producciones históricas como Carlos, Rey Emperador, donde dio vida a Carlos I de España, consolidando una madurez interpretativa que hoy pocos discuten.

Pero mucho antes de esto y de la infinidad de personajes que ha interpretado después, hubo un adolescente que debutó en 2005 en la serie Abuela de verano. Aquel primer papel fue el inicio de un camino que, sin saberlo entonces, marcaría su vida.

Álvaro Cervantes

Álvaro Cervantes Nieves Díaz

Nacido en Barcelona, hijo de un comerciante de informática y una florista, creció en un hogar donde la creatividad tenía espacio. En el colegio empezó a interesarse por la actuación, aunque su vocación venía de antes. "Desde muy niño decía que quería ser payaso y mi día favorito era Carnaval y disfrazarme", recordó en una entrevista para Netflix.

En casa, esa inquietud encontraba terreno fértil. Sus padres tenían una cámara handicam en la que Álvaro y su hermana, la también actriz Ángela Cervantes, grababan pequeños espectáculos domésticos.

El punto concreto donde se dio cuenta que quería ser actor ocurrió en las clases extraescolares de teatro de su colegio. La llegada de una nueva profesora cambió la dinámica tradicional (donde exalumnos simplemente repartían papeles) por un enfoque basado en el juego y la improvisación. La maestra introdujo máscaras de la Commedia dell'Arte. Álvaro entró inicialmente en el grupo para aportar el acompañamiento musical a las escenas, pero quedó tan fascinado por la energía del escenario que decidió participar como actor.

Un fotograma de 'Sorda', con Álvaro Cervantes (izquierda) y Miriam Garlo (derecha). Foto: A Contracorriente / Berlinale

Un fotograma de 'Sorda', con Álvaro Cervantes (izquierda) y Miriam Garlo (derecha). Foto: A Contracorriente / Berlinale

Tras una representación en formato work in progress, según reveló en El Faro en Cadena Ser, donde terminó "sudando y agotado", comprendió que si aquello podía ser un oficio, era a lo que quería dedicarse profesionalmente.

Hoy, compartir profesión con ella sigue siendo, en sus palabras, "una suerte enorme", porque ambos "comparten un lenguaje común" que va más allá de los focos.

La juventud también estuvo marcada por las dudas. En una entrevista con Vanity Fair confesó: "Con 15 años me dijeron que uno se convertía en actor después de diez años de trabajo y me dio bajón. Ahora llevo 20 en esto y diez me parecen hasta pocos".

Con el tiempo, Cervantes ha hablado abiertamente de la importancia de la terapia en su desarrollo personal y profesional. Ante los micrófonos de Gtres explicó que le ayudó a avanzar y dejó un consejo claro: "Es trabajar un poco con tu propio ego, tenerlo controlado para que no te domine, que es lo peor que puede pasar".

El actor matiza que no se trata tanto de gestionar la fama como de saber manejar la presión de los rodajes: "Hablas con mucha gente, hay fricciones, presiones por el tiempo".

"Entonces la presión te pone de manifiesto que tienes que ponerle foco a tener una inteligencia emocional, una calma, un temple y no tomarte las cosas tan en serio".

En ese sentido, asegura que dar el paso de acudir a terapia supuso un punto de inflexión: "Fue un antes y un después. La terapia es una escuela de vida y aprendí mucho, sobre todo en esos momentos donde uno puede tener más presión por lo profesional o estar más sensible".